El diablo Podemos nos convierte en expertos politólogos

Las viñetas de Bernardo Vergara para eldiario.es son buenísimas.
Las viñetas de Bernardo Vergara para eldiario.es son buenísimas.

Yo debería estar escribiendo una novela, pero hace demasiado que no opino sobre la actualidad política, y en estos últimos días han sucedido unas cuantas cosas, simbólicas si queréis, que ocupan demasiado espacio en mis neuronas y necesito liberarlo para poder concentrarme en los menesteres literarios.

Si algo hay que destacar desde la constitución del Congreso de los Diputados, el pasado 13 de enero, es que en este país se habla de política más que nunca. Todo el mundo tiene su opinión, todos nos hemos vuelto expertos de repente en reglamentos, distribución de escaños y formación de grupos parlamentarios. Incluso prestamos atención al Senado, ese geriátrico para exgobernantes, que, fíjate por dónde, en esta nueva legislatura va a tener trascendencia (aunque sólo sea para hacer la puñeta); y a las reuniones del rey con los líderes de los partidos, que jamás habían tenido tanto protagonismo mediático. Seguir leyendo «El diablo Podemos nos convierte en expertos politólogos»

El miedo a la izquierda y el sainete catalán

viñeta pacto psoe-pp

El clima político anda bastante crispado, en España y en Catalunya. Eso, que no aporta nada desde el punto de vista constructivo, sin embargo creo que en este caso es síntoma de que se están moviendo no pocas cosas que se habían mantenido monolíticas desde hace décadas. Tienen razón quienes afirman que estamos viviendo una segunda transición, o, al menos, nos encontramos en disposición de vivirla. Veremos hasta qué punto los actores de la función se atreven a aceptar el reto.

Los actores no son sólo los dirigentes políticos que copan espacios en los medios de comunicación, sino que todos tenemos nuestra cuota de protagonismo y responsabilidad. La ciudadanía ha tomado la iniciativa y aunque los cambios no van a suceder de un día para otro, el actual momento lleva gestándose varios años (desde el 15 de mayo de 2011, en mi opinión), y es ahora cuando afloran los primeros resultados.

Escribía el otro día que el cambio es ya imparable. Lo creo de veras. Las reacciones que los partidos tradicionales, los autoerigidos defensores del régimen constitucional (pero sólo de aquellas partes de la Constitución que interesan a la oligarquía que ostenta el poder), están teniendo tras los resultados de las elecciones del 20 de diciembre, hacen que me reafirme en ello. Seguir leyendo «El miedo a la izquierda y el sainete catalán»

La funció arriba al desenllaç / La función llega al desenlace

Mas retallades

(La versión en castellano, a continuación de la catalana)

Catalunya està pendent de la decisió d’una assemblea de poc més de 3.500 persones, que votaran diumenge si Artur Mas reedita la presidència del Govern de la Generalitat o si anem a noves eleccions autonòmiques, nacionals, (re)plebiscitàries, o com vulgueu batejar-les.

Perquè al cap i a la fi, per molta decoració que hi vulguin posar uns i altres, per molts ingredients que hi vulguin afegir, la negociació entre Junts pel sí i la CUP no és més que teatre. Una funció que dura ja tres mesos i en què l’únic que veritablement importa és si el messies convergent prorrogarà la seva estada al palau de la plaça Sant Jaume.

Era evident, se sabia des de la nit del 27 de setembre, que Convergència mai proposaria un candidat alternatiu. Conservar la presidència en una llista conjunta va ser la condició irrenunciable per avançar les eleccions, el gripau que es va empassar ERC (certament, la lleialtat dels republicans està sent encomiable) en el camí cap a la independència. Seguir leyendo «La funció arriba al desenllaç / La función llega al desenlace»

¿Decepción? No, el cambio es imparable

Hermano Lobo

La reacción en caliente es maldecir de nuevo porque en España tenemos lo que nos merecemos. Más de siete millones de personas han vuelto a votar por una organización criminal para que gobierne el país. Otros 5,5 millones lo han hecho por un partido que la última vez que gobernó renunció por completo a su ideario supuestamente socialista para obedecer el dictado de la élite financiera europea.

El cambio no ha sido posible. Podemos se ha quedado muy lejos de poder presentarse como alternativa de gobierno: 21 escaños por detrás de los 90 del PsoE, y a 54 de los 123 del PP (a falta de contabilizar el voto por correo y el de los residentes en el extranjero). Mucho peor le ha ido a Ciudadanos, el relevo elegido por el sistema para que nada cambiase: 40 diputados.

Sin embargo, después de seguir la jornada electoral con toda la intensidad, escuchando análisis, leyendo interpretaciones y digiriendo números, mi conclusión es que el cambio es ya imparable. Seguir leyendo «¿Decepción? No, el cambio es imparable»

Votar con el corazón y con una sonrisa

viñeta Malagón

He sido bastante crítico con Podemos, con su viaje al centro, con su pérdida de frescura y la “suavización” del mensaje para atraer a votantes “moderados”; he criticado la soberbia de sus líderes y el menosprecio hacia la afirmación ideológica, cristalizada en el rechazo a la confluencia con Izquierda Unida. Sigo pensando que la incapacidad de ambas formaciones para alcanzar un acuerdo puede acabar marcando la diferencia mañana entre ganar las elecciones y ganarlas con la suficiente holgura para formar gobierno.

E igual que he criticado a Podemos, critico a IU y su sectarismo ideológico. Quedan aún muchos garbanzos negros en una organización demasiado anclada en el inmovilismo marxista, pese a los loables esfuerzos de su joven líder, Alberto Garzón, por llenarla de aire fresco. Creo que en esta campaña lo ha conseguido y creo (me gustaría que así fuese) que el domingo va a lograr más votos de los que las encuestas le otorgan. Sin embargo, no me han gustado los ataques continuados a Podemos. Porque meter a los de Pablo Iglesias en el mismo saco que a PP, PsoE y la sucursal naranja del PP me parece muy injusto. Seguir leyendo «Votar con el corazón y con una sonrisa»

Las tijeras sociales del Govern y las escuelas de Caldes

viñeta el roto

Dice Francesc Homs, el candidato de Democràcia i Llibertat (la marca tras la que se esconde Convergència Democràtica de Catalunya para intentar borrar un rastro de corrupción que apesta tanto como el del PP) para las elecciones del 20 de diciembre, que el Govern de la Generalitat tiene y ha tenido una sensibilidad inequívocamente social. Que está comprometido más que nunca con los servicios públicos y con las necesidades de las principales víctimas de la crisis (de la estafa diría yo). “No explicar que los recortes son consecuencia del Estado a los que más lo necesitan es hacerles un flaco favor”, afirma, y se queda tan ancho.

Es evidente que el PP tiene la sensibilidad social de una apisonadora, la que ha utilizado los últimos cuatro años para destruir el Estado del bienestar, y es evidente también que en Catalunya no hemos recibido un trato precisamente cariñoso por parte del gobierno central. Pero tan evidente como eso es que en CiU, CDC, Democràcia i Llibertat, o como se quieran llamar, han disfrutado a lo grande recortando a placer todo aquello que oliese a servicio público; recortando y privatizando, trasladando a los amiguetes del sector privado cualquier cosa con la que se pudiera hacer negocio y, de paso, sacarse unas perras en comisiones.

Oigo al señor Homs, encendido patriota catalán desde que su líder Artur Mas decidió subirse al barco con destino a Ítaca como tabla de salvación, y me duele la mandíbula de tanto apretar los dientes. Me cabrea, me indigna y, aunque mi capacidad de sorpresa ha quedado reducida casi a la nada, semejante grado de cinismo consigue que me pregunte si cabe la vergüenza en el metabolismo de demasiados dirigentes políticos. Seguir leyendo «Las tijeras sociales del Govern y las escuelas de Caldes»

De elecciones y (la dormida) conciencia de clase

unidad izquierda

Ya ha comenzado la campaña electoral. El 20 de diciembre elegiremos la composición del Parlamento español para los próximos cuatro años. Todas las encuestas pronostican un nuevo triunfo de la organización criminal que responde a las siglas PP, lo que me lleva a concluir que (de cumplirse el mal augurio) sigue contando con varios millones de cómplices.

Según la encuesta que se mire, tienen opciones de arrebatar el trono al rey de los percebes Ken, el yerno ideal, candidato del partido antiguamente socialista y obrero, y el muchacho guapetón de la sonrisa profidén, candidato de quienes quieren cambiarlo todo sin cambiar nada. El coletas prácticamente ha quedado descartado, después de que sondeos y medios de comunicación se hayan encargado de pinchar el globo que hace un año parecía crecer imparable. Hay que decir que Podemos (pero no nos lo creemos) ha contribuido a ello procurando modular un mensaje fresco y rompedor para complacer a un electorado que no era el suyo. Seguir leyendo «De elecciones y (la dormida) conciencia de clase»

¿Quieren guerra o sólo tirar bombas?

viñeta bombardeos

¿Queréis guerra? ¿Es esa la solución al terrorismo del ISIS? Yo no lo creo, ya lo dejé claro hace unos días. Soy un “buenista”, qué le vamos a hacer, como todos esos vagos y maleantes, residentes en los mundos de Yupi, que han firmado el manifiesto #NoEnNuestroNombre. Por cierto, os invito a adheriros, aunque sólo sirva para dejar claro que somos unos cuantos los ingenuos que todavía opinamos que los conflictos, por muy graves que sean, se deben solucionar de forma civilizada.

Yo no creo que las grandes potencias mundiales quieran acabar con el terrorismo. Es necesario que haya un enemigo poderoso que aterrorice a la población occidental para mantener el control exhaustivo sobre nuestras vidas, para desactivar la agitación social y colocar en un indiscutible primer puesto de prioridades la seguridad y, seamos claros, la prosperidad de la industria armamentística. Pero no voy a repetirme, ya me desahogué en ‘La guerra siempre es la peor solución’. Seguir leyendo «¿Quieren guerra o sólo tirar bombas?»

La guerra siempre es la peor solución

obama gila

¿Cuánto tiempo ha necesitado el gobierno francés para descargar su furia en forma de bombas sobre la ya castigadísima población siria? Dos días. El domingo, dos días después del terrible atentado de París, los cazabombarderos franceses empezaban a cobrarse su venganza en el feudo de la organización fascista que ha conseguido que los europeos no caminemos tranquilos por nuestras seguras calles occidentales.

Las bombas no van a solucionar nada. No van a acabar con el ISIS ni van a extirpar de los cerebros fanatizados el deseo de ganarse el cielo de los guerreros asesinando a unos cuantos infieles.

La guerra es la salida fácil, la reacción en caliente que aplauden los patriotas de palmoteo en el pecho, aquéllos que se encienden escuchando himnos a la sombra de banderas: “Se van a enterar esos moros desgraciados. Ahora van a ver cómo nos las gastamos los demócratas”.

La guerra es el objetivo de quienes dirigen el mundo, de esas macrocorporaciones armamentísticas cuyos inversores se frotan las manos cada vez que sucede una masacre como la de París. Seguir leyendo «La guerra siempre es la peor solución»

El (desalentador) síndrome de Estocolmo

viñeta El Roto
El Roto y sus mensajes directos al estómago.

Ponerse a pensar en lo que ocurre en el mundo, violencia, abusos, guerras, injusticias, hambrunas, derroche de recursos, destrucción del medio ambiente, explotación laboral y de todos los tipos que a uno se le puedan ocurrir… Pensar en todo ello resulta muy deprimente. Yo lo hago, bastante a menudo, y acabo por tener que dejarlo porque mi cerebro amenaza con explotar. Plantearse que la situación pueda cambiar, no ya a corto plazo, sino a siglos vista, me parece tan utópico como confiar en que quienes dirigen el mundo, gente sin escrúpulos, desarrollen la conciencia social que con tanta indiferencia pisotean.

Es cierto que también hay personas por todo el planeta que actúan de forma muy distinta, que hacen de la empatía su motor de acción, que tratan de oponer resistencia a la deriva macrodestructiva que empuja a nuestra civilización. El problema es que siempre ha sido mucho más fácil, y rápido, destruir que construir. Que la industria armamentística sea la que marca el paso de los gobernantes lo dice todo. Seguir leyendo «El (desalentador) síndrome de Estocolmo»