¿Decepción? No, el cambio es imparable

Hermano Lobo

La reacción en caliente es maldecir de nuevo porque en España tenemos lo que nos merecemos. Más de siete millones de personas han vuelto a votar por una organización criminal para que gobierne el país. Otros 5,5 millones lo han hecho por un partido que la última vez que gobernó renunció por completo a su ideario supuestamente socialista para obedecer el dictado de la élite financiera europea.

El cambio no ha sido posible. Podemos se ha quedado muy lejos de poder presentarse como alternativa de gobierno: 21 escaños por detrás de los 90 del PsoE, y a 54 de los 123 del PP (a falta de contabilizar el voto por correo y el de los residentes en el extranjero). Mucho peor le ha ido a Ciudadanos, el relevo elegido por el sistema para que nada cambiase: 40 diputados.

Sin embargo, después de seguir la jornada electoral con toda la intensidad, escuchando análisis, leyendo interpretaciones y digiriendo números, mi conclusión es que el cambio es ya imparable. Seguir leyendo «¿Decepción? No, el cambio es imparable»

Las tijeras sociales del Govern y las escuelas de Caldes

viñeta el roto

Dice Francesc Homs, el candidato de Democràcia i Llibertat (la marca tras la que se esconde Convergència Democràtica de Catalunya para intentar borrar un rastro de corrupción que apesta tanto como el del PP) para las elecciones del 20 de diciembre, que el Govern de la Generalitat tiene y ha tenido una sensibilidad inequívocamente social. Que está comprometido más que nunca con los servicios públicos y con las necesidades de las principales víctimas de la crisis (de la estafa diría yo). “No explicar que los recortes son consecuencia del Estado a los que más lo necesitan es hacerles un flaco favor”, afirma, y se queda tan ancho.

Es evidente que el PP tiene la sensibilidad social de una apisonadora, la que ha utilizado los últimos cuatro años para destruir el Estado del bienestar, y es evidente también que en Catalunya no hemos recibido un trato precisamente cariñoso por parte del gobierno central. Pero tan evidente como eso es que en CiU, CDC, Democràcia i Llibertat, o como se quieran llamar, han disfrutado a lo grande recortando a placer todo aquello que oliese a servicio público; recortando y privatizando, trasladando a los amiguetes del sector privado cualquier cosa con la que se pudiera hacer negocio y, de paso, sacarse unas perras en comisiones.

Oigo al señor Homs, encendido patriota catalán desde que su líder Artur Mas decidió subirse al barco con destino a Ítaca como tabla de salvación, y me duele la mandíbula de tanto apretar los dientes. Me cabrea, me indigna y, aunque mi capacidad de sorpresa ha quedado reducida casi a la nada, semejante grado de cinismo consigue que me pregunte si cabe la vergüenza en el metabolismo de demasiados dirigentes políticos. Seguir leyendo «Las tijeras sociales del Govern y las escuelas de Caldes»