Sábado 5 de diciembre: si no tienes una buena historia entre manos, no (auto)publiques

¡Hola, Toni!

Me alegró mucho «recibir» tu última carta. Después de todo, incluso del año de la «panmierda» se puede sacar alguna nota positiva, como (quizás) la recuperación de nuestra correspondencia sobre el mundo de la creación literaria y temas relacionados. De hecho, pocos días antes del confinamiento de marzo empecé a escribirte, pero lo que pretendía explicar quedó fulminantemente ridiculizado por la magnitud de los acontecimientos; así que empezaré de nuevo, tomando como referencia la interesante y completa reflexión que desarrollaste en tu carta de hace un par de semanas respecto a la autopublicación.

Siete años de experiencia son pocos en el cómputo de una vida humana, y una cantidad ínfima en la historia de la autopublicación, que es lo mismo que decir en la historia de la literatura. Ese es el tiempo que ha pasado (casi ocho) desde que autopubliqué El viaje de Pau, mi primera novela. Suficiente para haber aprendido unas cuantas cosas sobre el sector editorial, y, más importante, para haber acumulado una cantidad interesante de conocimientos sobre escritura de los que, en aquel momento, carecía.

No tengo dudas de que si aquella historia la escribiera ahora se convertiría en un libro mucho mejor, porque he aprendido lo suficiente para darme cuenta de lo que sobra en un texto, para dosificar mejor la información, para dotar de mayor profundidad a los personajes y dar más verosimilitud a su evolución en las tramas, etc.

Sería un libro mejor también porque he aprendido a corregir y editar mis textos. Me acuerdo de que cuando tecleé aquel primer «fin» estaba convencido de que ya había acabado. Lo de corregir se limitaba a una revisión para pescar erratas que se me hubieran colado. En mi cabeza no entraba la posibilidad de recortar texto, reescribir capítulos o eliminar personajes.

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21 de noviembre de 2020 (el año de la panmierda)

Hace un par de días, un tuit de mi colega escritor Toni Cifuentes me avisó de que, la tira de meses después, tenía una nueva carta en el buzón. Me alegró mucho recibirla, porque las “cartas a un escritor” que, durante un tiempo respetable (teniendo en cuenta la fugacidad de todo lo que ocurre en esta era de los zascas en Twitter), nos remitimos fueron de las experiencias más provechosas que he vivido desde que aterricé en Internet.

En su misiva, Toni reflexiona sobre la autopublicación, y me parece que dice cosas muy interesantes, sensatas y razonables, con las que estoy completamente de acuerdo.

La comparto, y ya me pongo a pensar en la respuesta.

Autotomía

¡Hola, Benjamín!

Y hola a todos y todas los que me seguían, continúan siguiendo este blog o, por despiste, se pasen por aquí.

Las próximas cartas espero que sean más personales. Esta, en realidad, no va dirigida a ti, así que te he utilizado como excusa y punto de partida de esta nueva etapa. Hoy quiero escribirle a un escritor imaginario que quiere autopublicar y no sabe cómo. Hoy quiero hablar sobre…

AUTOPUBLICAR EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Hacía tiempo que no hablábamos. Un año y unos cuantos meses. Tarde o temprano me dije que volvería a escribirte una carta y voy a lanzar la piedra contra el cristal de la ventana de tu baño y ver si esto se mantiene y vamos comentando lo que hemos aprendido (o no) durante este tiempo. No sé hasta dónde llegaremos. De cualquier forma, me alegro de retomar el tema.

No…

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Lunes, 8 de julio de 2019

Mi colega Toni Cifuentes retoma ese ejercicio tan interesante que hace unos años bautizamos como ‘Cartas a un escritor’ y que espero que mantengamos vivo durante mucho tiempo. Como siempre, merece la pena leer sus reflexiones.

Autotomía

¡Hola,
Benjamín!

Ahora son
las doce. En punto. Pretendo no alargar demasiado esta carta y pretendo que sea
el punto de partida para nuevos propósitos en esa parcela mía de escritor.

Ha pasado tiempo desde que nos escribimos. En tu última carta me hablabas de tu nuevo proyecto que ahora has comenzado a mover. A mí se me ocurrió hacer eso mismo con “El jardín de Marta”. Olvidada esa historia en mi ordenador, después de haber intentado publicarla de varias maneras, de haberla compartido de forma gratuita con amigos y seguidores de este blog y de, incluso, probar suerte con el medio digital, siempre pensé que el camino de Marta era convertirse en papel tarde o temprano. Estuve tentado de poner mi propio de dinero en ello, de convertir “El jardín de Marta” en una historia ilustrada en la que involucré a mi hermano, hasta que cayó en el olvido…

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Jueves 18 de octubre de 2018: cuando tecleas FIN

Benjamín Recacha
Si os dejáis los ojos en la pantalla, quizás logréis leer los últimos párrafos de mi nueva novela.

¡Hola, Toni!

¿Cuánto ha pasado desde la última carta? Ni me acuerdo. El caso es que tengo varias cosas que contar sobre mi aventura literaria, y he pensado que sería una buena idea recuperar este formato que tanto nos ayudó en su momento a expulsar inquietudes y compartir alegrías, y que incluso convertimos en libro. Siento decirte que, aunque muy de vez en cuando alguien lo descarga de Amazon, no nos va a sacar de pobres, al menos a cien años vista. Tampoco parece que la revista de los Insectos Comunes vaya a hacerlo, ¿verdad? (Como si en algún momento nos lo hubiéramos planteado fuera de la ficción, jaja).

El motivo principal de esta carta es que he puesto el punto final a mi nueva novela, la que protagoniza el inspector Jesús García, uno de los personajes que aparece en Con la vida a cuestas. Hace tres años que la empecé a escribir. Recordarás que a los pocos meses la tuve que dejar en pausa. No veía claro cómo enfocar la historia, y no era capaz de concentrarme lo suficiente en ella como para que, forzándome a seguir, saliera algo potable.

Así que la dejé reposar, con el compromiso de retomarla más adelante. Me puse con un proyecto bastante más ligero, Escapando del recuerdo, al que, pese a haber quedado un libro muy digno, no he dedicado aún el mismo esfuerzo de promoción que a mis novelas anteriores. Digamos que me ha pillado en un momento personal bastante movido, y no he tenido el ánimo necesario para hacerlo. Y ya se sabe que, cuando uno autopublica, escribir la novela es seguramente lo más fácil. Seguir leyendo “Jueves 18 de octubre de 2018: cuando tecleas FIN”

Martes, 31 de octubre de 2017

Un buen tiempo después he vuelto a recibir carta de mi colega de aventuras literarias Toni Cifuentes. Ha llegado a conclusiones muy interesantes y muy coincidentes con las mías. Os dejo con él.

Autotomía

¡Hola, Benjamín!

Curiosamente podría comenzar esta carta diciendo:

«Ha pasado casi medio año desde mi última carta, un tiempo en el que escribir se ha convertido en una actividad secundaria. Y cómo lo he notado».

Es decir, podría comenzar con las mismas palabras con que me escribiste tu última carta a finales de junio.

En mi caso, han pasado cuatro meses desde que me escribiste y, vaya…, ocho meses desde la última carta que te escribí. Esta sección de «Cartas a un escritor», creada por ti hace unos cuantos años, mantiene algo vivo mi blog.

En tu última carta también me contabas lo que echabas de menos escribir, tu nuevo empleo (de lo que me alegro mucho), las lecturas nocturnas a tu hijo, las sesiones de escritura que has conseguido mantener y te han permitido poner punto y final a Centrifugando recuerdos, que te prometo leer cuando la…

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Jueves 29 de junio de 2017: racionando el tiempo para escribir

Trabajando en la cubierta del libro
Hace cuatro años estaba trabajando en la cubierta de mi primer libro.

Ha pasado casi medio año desde mi última carta, un tiempo en el que escribir se ha convertido en una actividad secundaria. Y cómo lo he notado.

En marzo empecé a trabajar a jornada completa. Es un empleo por seis meses, que compagino con las horas como profesor de refuerzo escolar por las tardes. Total, que las únicas pausas que hago durante el día son la media hora del desayuno y otra media hora para comer. Llego a casa sobre las ocho de la tarde, y a preparar la jornada siguiente.

Así que el único rato de que dispongo para escribir es el intervalo que queda entre acostar a Albert y acostarme yo. Suelo hacerlo bastante tarde, con lo que voy arrastrando sueño y, la verdad, con los párpados queriendo cerrar la persiana cuesta crear algo decente. Las noches que después de leerle a mi hijo el preceptivo fragmento del libro en el que andemos embarcados aún me queda preparar la comida del día siguiente, ya ni enciendo el ordenador. Seguir leyendo “Jueves 29 de junio de 2017: racionando el tiempo para escribir”

Lunes, 27 de febrero de 2017: Ausencia de tiempo, ganas inquebrantables, libros tristes y tres preguntas al final.

He recibido una larga y, como siempre, interesantísima carta de mi colega escritor Toni Cifuentes. Me pone deberes, que prometo completar en mi respuesta, y dice cosas tan sensatas como que «escribir creo que no es más que el deseo de recuperar esas sensaciones que sentimos cuando leímos por primera vez ese libro que nos gustó de verdad».
Vale la pena leer sus reflexiones.

Autotomía

montones-de-libros Los muchos libros (Jace.NL)

¡Hola, Benjamín!

Han pasado un mes y dos semanas desde tu última carta. Me parece más tiempo, porque llevaba días pensando en responderte y porque no he encontrado un hueco para hacerlo. Ahora los días transcurren a un ritmo diferente. Han cambiado bastantes cosas desde hace unos meses. Ya no dispongo de las horas necesarias que necesito para escribir de una manera, más o menos, seria. Ahora cuando me pongo a escribir me cuesta horrores y eso que decidí que ya no iba a obligarme a terminar ninguna historia y sólo escribiría aquello que me apeteciera en el momento. No iba a pensar ni siquiera si lo que estaba haciendo podía o no gustar. Escribiría por el placer de hacerlo. Me he quitado un peso de encima y, por otro lado, me ha liberado de esa obligación, de esa regularidad que considero necesaria…

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Miércoles, 11 de enero de 2017: Sobre cementerios de libros olvidados y algunas conclusiones

Libros - Benjamín Recacha García

Hola, Toni.

Desde hace un tiempo nuestros intercambios de impresiones en abierto se han espaciado bastante. Supongo que la razón es que antes de ponernos con una larga carta queremos estar seguros de tener cosas nuevas e interesantes que explicar. También debe haber algo de pérdida de frescura y de ímpetu, pero, en cambio, creo que hemos ganado madurez.

Cuando empezamos este bonito (y muy enriquecedor) experimento éramos más inocentes y románticos (al menos yo) en lo referente a la aventura literaria y editorial. Dos años y medio después han cambiado algunas cosas y hemos aprendido otras muchas.

Lo que no cambia es nuestra determinación por escribir, dedicándole todo el tiempo posible, y por mejorar. Yo emprendí el camino de la autopublicación, que me ha proporcionado gratísimas experiencias, y tú, aunque también lo probaste, preferiste centrar el grueso de tus esfuerzos en crear material con la calidad suficiente para llamar la atención de alguna editorial. Y lo has logrado, cosa que celebro. No sé si el recorrido de Autotomía con Ediciones Hidroavión será largo o corto, pero en cualquier caso has conseguido que una editorial apueste (con mayor o menor riesgo) por tu obra, y eso es algo de lo que te debes sentir muy orgulloso porque todo el mérito es tuyo. No me cansaré de decirte que escribes muy bien, y no es sólo que se note que llevas muchos años haciéndolo, que te has preparado a conciencia y que no has dejado de buscar tu voz, sino que tienes una habilidad especial que no es tan común (el eterno debate sobre el talento. Ya sabes que yo sí creo en ese ingrediente “mágico”). Seguir leyendo “Miércoles, 11 de enero de 2017: Sobre cementerios de libros olvidados y algunas conclusiones”

Martes, 15 de noviembre de 2016: Éxito comercial, bonos regalo e informes de lectura

Toni Cifuentes por fin sale de la cueva para escribirme una de esas largas cartas que se hacen tan cortas. Cuenta cosas muy interesantes, sobre su experiencia con su primer libro publicado por una editorial, sobre extrañas tácticas de promoción y sobre sus primeros pinitos como “editor invitado”, entre otras cosas. Leedla, pronto habrá respuesta.

Autotomía

28086368246_a0882379e2_k Foto de Peter Bond (Flickr)

¡Hola, Benjamín!

 Escribe lo que se venda es una de esas cosas que supongo que todos querríamos hacer. Cuando uno se plantea la escritura como una forma de expresión íntima e incluso artística eso queda fuera de lugar, ¿verdad?, pero cuando uno busca intentar vivir de ello, desde luego, no es mala idea. Leí el comentario de Antonio Garrido en tu blog, de las interesantes crónicas de tu experiencia en el III Congreso de la AEN.

Otra más que apuntaste: «Hay que conocer las reglas de juego en el mundo editorial», lo cual viene a ser más o menos lo mismo del principio. Las editoriales quieren vender, está claro. Son una empresa, no una casa de caridad (esto lo leí hace un tiempo en Facebook). El problema (o a mí me lo parece) es que a veces ellas se equivocan también y ese mercado…

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Lunes, 26 de septiembre de 2016: Efecto mariposa

Valle de Pineta - Mariposa
Bonita mariposa en el Valle de Pineta.   Foto: Benjamín Recacha

¡Hola, Toni!

Te voy a hablar de mariposas. Sobre sus alas.

El día que empecé a escribir El viaje de Pau fue como ese insignificante aleteo de mariposa que acaba teniendo consecuencias impredecibles. Queda muy poético, pero en realidad es lo que pasa continuamente en el mundo, cada acción que alguien realiza repercute en su futuro y en el de otras personas.

Yo decidí un buen día, no hace demasiado tiempo, algo más de cuatro años, que quería ser escritor y que iba a hacer todo lo posible por ganarme la vida con ello. La segunda parte de la proposición no sé si llegará a cumplirse, pero la primera ya la he hecho realidad. Y es bonito, muy gratificante, ser consciente de que lo que uno escribe es leído y apreciado por gente muy diversa de cuya existencia probablemente no habría tenido conocimiento jamás, de no ser por aquella decisión. Seguir leyendo “Lunes, 26 de septiembre de 2016: Efecto mariposa”