¿Quieren guerra o sólo tirar bombas?

viñeta bombardeos

¿Queréis guerra? ¿Es esa la solución al terrorismo del ISIS? Yo no lo creo, ya lo dejé claro hace unos días. Soy un “buenista”, qué le vamos a hacer, como todos esos vagos y maleantes, residentes en los mundos de Yupi, que han firmado el manifiesto #NoEnNuestroNombre. Por cierto, os invito a adheriros, aunque sólo sirva para dejar claro que somos unos cuantos los ingenuos que todavía opinamos que los conflictos, por muy graves que sean, se deben solucionar de forma civilizada.

Yo no creo que las grandes potencias mundiales quieran acabar con el terrorismo. Es necesario que haya un enemigo poderoso que aterrorice a la población occidental para mantener el control exhaustivo sobre nuestras vidas, para desactivar la agitación social y colocar en un indiscutible primer puesto de prioridades la seguridad y, seamos claros, la prosperidad de la industria armamentística. Pero no voy a repetirme, ya me desahogué en ‘La guerra siempre es la peor solución’. Seguir leyendo «¿Quieren guerra o sólo tirar bombas?»

El (desalentador) síndrome de Estocolmo

viñeta El Roto
El Roto y sus mensajes directos al estómago.

Ponerse a pensar en lo que ocurre en el mundo, violencia, abusos, guerras, injusticias, hambrunas, derroche de recursos, destrucción del medio ambiente, explotación laboral y de todos los tipos que a uno se le puedan ocurrir… Pensar en todo ello resulta muy deprimente. Yo lo hago, bastante a menudo, y acabo por tener que dejarlo porque mi cerebro amenaza con explotar. Plantearse que la situación pueda cambiar, no ya a corto plazo, sino a siglos vista, me parece tan utópico como confiar en que quienes dirigen el mundo, gente sin escrúpulos, desarrollen la conciencia social que con tanta indiferencia pisotean.

Es cierto que también hay personas por todo el planeta que actúan de forma muy distinta, que hacen de la empatía su motor de acción, que tratan de oponer resistencia a la deriva macrodestructiva que empuja a nuestra civilización. El problema es que siempre ha sido mucho más fácil, y rápido, destruir que construir. Que la industria armamentística sea la que marca el paso de los gobernantes lo dice todo. Seguir leyendo «El (desalentador) síndrome de Estocolmo»

Quiero celebrar el fin del franquismo

 

El día en que Marianico el corto ha protagonizado un nuevo ridículo espantoso (en serio, si votáis a una farola, quienes sufrimos a este tipo lo agradeceremos) probablemente no sea el mejor para exponer argumentos a favor de no huir de España. Un país que coloca a semejante ameba al frente del gobierno pocas esperanzas puede tener de regeneración (el memorable vídeo de Homer Rajoy es obra de un tal D. Ros; el audio no está manipulado, son sus palabras exactas en la entrevista que le ha hecho Carlos Alsina en Onda Cero).

Esta semana se cumplen cuarenta años de los últimos asesinatos del franquismo. El 27 de septiembre de 1975 cinco presos políticos que habían recurrido a la lucha armada contra la dictadura fueron fusilados, a pesar del revuelo internacional que había generado la ratificación de las condenas impuestas en consejos de guerra que no fueron más que pantomimas. Seguir leyendo «Quiero celebrar el fin del franquismo»

Fer la revolució de bracet del poder / Hacer la revolución de la mano del poder

Artur Mas independentista

(La versión en castellano, a continuación de la catalana)

No sóc independentista, ni nacionalista. No tinc sentiments patriòtics. No els tinc respecte a Catalunya, però tampoc cap a Espanya. No sóc patriota, no entenc que hi hagi tanta gent que s’emociona amb un tros de tela de colors i un himne. No sento més estima per un català o un espanyol pel simple fet de ser-ho que la que pugui sentir per qualsevol persona del lloc més recòndit del món. Em posa malalt sentir coses com “primer els d’aquí” com a justificació a per què no hauríem de ser solidaris amb, per exemple, les persones que fugen de les guerres o la pobresa.

Sempre he pensat que l’origen de tots els mals que pateix (i provoca) l’ésser humà és el comportament aldeà. Ens comportem com a aldeans, com a subjectes individuals agrupats en petites comunitats desconnectades de la resta, no com a espècie. No vull dir amb això que les particularitats, els fets diferencials, els trets culturals, siguin dolents. Ni molt menys. El problema és quan percebem els trets culturals del altres com a amenaces, quan ens entestem a considerar allò nostre com a millor que la resta i ho justifiquem amb el menyspreu, la desqualificació i, fins i tot, la imposició. D’exemples n’hi ha milers al llarg de la història.

Suposo que és una qüestió genètica: els humans necessitem sentir-nos part d’alguna cosa que es contraposi a altres coses. El sentiment de pertinença deu omplir un buit que d’altra manera ens costaria massa d’alimentar.

Tinc amics independentistes, molts dels quals ho són ara però ni s’ho plantejaven fa només cinc o sis anys. Ja he escrit sobre el tema i crec que les raons d’aquest procés són òbvies: les polítiques de menyspreu cap a Catalunya que s’han dut a terme des del govern central, per part del PE (anteriorment PSOE) i, sobretot, el PP, la principal i més efectiva fàbrica d’independentistes del món. Seguir leyendo «Fer la revolució de bracet del poder / Hacer la revolución de la mano del poder»

El difícil camino hacia la confluencia

Viñeta Eneko

Ahora en Común es un intento desesperado de Izquierda Unida de torpedear a Podemos por no querer confluir con un partido que está acabado. Lo único que les interesa es conseguir una poltrona a la que agarrarse para seguir chupando del bote. Llevan treinta años sin mover un dedo por la gente que lo pasa mal y ahora que hay una opción real de vencer al bipartidismo van y montan otro partido”.

Estos últimos días he leído montones de opiniones de seguidores de Podemos que podrían sintetizarse en el primer párrafo. Confieso que estoy sorprendido, desagradablemente sorprendido. Leer la bilis que un buen número de militantes, simpatizantes y votantes de Podemos llevan acumulada en contra de los partidos de izquierda me echa para atrás. Me doy cuenta de que tengo muy poco en común con esa gente que carece de ideología. Probablemente entre ellos haya no pocos exvotantes del PP o del PSOE escarmentados, pero que jamás han tenido la más mínima inquietud política. No sé, quizás me equivoque, pero lo de lo que sí estoy seguro es de que esas personas destilan agresividad, incluso odio, hacia quienes se “atreven” a cuestionar la decisión de los líderes de Podemos de no confluir con otras formaciones progresistas. Seguir leyendo «El difícil camino hacia la confluencia»

Dignidad griega

Forges Grecia
El maestro Forges lo vuelve a clavar.

El pueblo griego ha respondido como creía que lo iba a hacer. Para mí era inconcebible que votara mayoritariamente por seguir de rodillas ante los organismos internacionales que llevan empeñados desde hace cinco años en que devuelva la deuda que mantenía básicamente con bancos alemanes y franceses y que, tras los sucesivos rescates, ha pasado a deber a los países de la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

Resumiendo mucho: las instituciones internacionales prestaron dinero a Grecia para que pagara a los bancos, un dinero, por cierto, que básicamente salió de otros bancos, de manera que es comprensible que lo tengan que devolver a toda costa, porque ya se sabe que lo más sagrado en este mundo es que los bancos no pierdan dinero jamás.

Vamos, que los griegos nos deben una ínfima parte de esos 26.000 millones que muchos ladran por ahí. Se los deben principalmente al sistema financiero que hemos rescatado con nuestro dinero, ese sí que es nuestro y no lo veremos jamás de vuelta, pero quienes ladran contra los griegos maleantes no se llevan las manos a la cabeza por ello. Seguir leyendo «Dignidad griega»

Hay esperanza (que no Esperanza) para nuestra democracia

Ada Colau y Manuela Carmena - Orgullo y satisfacción

Ada Colau es alcaldesa de Barcelona. Menudo notición, ¿eh?… Ante el hecho incontestable de que me han “robado” la exclusiva, lo que hago es repetírmelo de vez en cuando, unas cuantas docenas de veces desde que el sábado por la tarde cruzara la plaça Sant Jaume jaleada por una multitud, como si hubiera ganado la Champions (qué cosas, mira que bajar a la calle a jalear a un cargo político…), para ver si así consigo asimilar de una vez que una activista social de mi edad, que lleva media vida batallando en las trincheras, defendiendo causas justas que hasta no hace mucho eran invisibles (los desahucios), ha sido elegida máxima representante institucional de su ciudad.

La conclusión a la que llego una y otra vez es que, por muy imperfecta que sea y por muy esquilada que la hayan dejado, hay esperanza de regeneración para nuestra democracia. Lo de Ada alcaldesa es un guion perfecto para una de esas producciones hollywoodienses que se empeñan en perpetuar el famoso sueño americano, sólo que este sueño se ha hecho realidad a este lado del charco. Seguir leyendo «Hay esperanza (que no Esperanza) para nuestra democracia»

El cambio real tiene nombre de mujer y pasa por la confluencia

forges

Hoy es un buen día. Un día para saborear la que fue una gran noche. Un día para reflexionar sobre los resultados de las elecciones municipales y autonómicas y llegar a la conclusión de que sí, que el cambio es posible.

El bipartidismo no ha saltado por los aires. Seamos realistas: el PP continúa siendo la fuerza más votada en España, con el PSOE muy cerca. El cambio es posible y ayer se dio un primer paso, un paso largo y firme en mi opinión, en esa dirección. Pero nada más que eso, un paso. El camino que queda por delante hasta las elecciones generales de otoño es aún muy largo y está lleno de obstáculos, el principal, desde mi punto de vista, la fragmentación del voto progresista.

Si algo debemos aprender de los resultados de ayer es que la ciudadanía ha premiado la apuesta por la confluencia: Ahora Madrid, Barcelona en Comú, las mareas gallegas, Zaragoza en Común son ejemplos de trabajo por un objetivo político alejado de protagonismos y de ideologías sectarias, trabajo por recuperar las instituciones para las personas. El cambio pasa, necesariamente, por la generosidad de los actores políticos. Deben entender el mensaje, comprender que la gente común está harta del conmigo o contra mí, de siglas vacías de contenido o ancladas en el pasado. Seguir leyendo «El cambio real tiene nombre de mujer y pasa por la confluencia»

Lo de dejarse engañar ya no cuela: si les votas eres cómplice

Forges elecciones

Si en una tienda os dan mal el cambio, ¿pedís el dinero que falta? Si os venden un producto en mal estado, ¿lo devolvéis? Si contratáis un servicio que resulta ser insatisfactorio, ¿reclamáis? Apuesto a que la respuesta es sí en los tres supuestos. Es más, en caso de que tengáis una mala experiencia en, pongamos, un restaurante, ¿repetís? Desde luego que no.

Imaginad a alguien feliz porque le hayan timado en una tienda o porque le hayan servido un hermoso pescado podrido en el restaurante. Ridículo, ¿verdad?

Pues si somos tan (lógicamente) exigentes con los productos de consumo, ¿por qué extraño mecanismo mental se explica que hagamos la vista gorda con quienes gestionan lo público? No sólo la vista gorda, sino que incluso renovemos nuestra confianza en quienes han demostrado hasta la saciedad ser manifiestamente incapaces de hacerlo o, peor, aprovechan nuestra “buena voluntad” para robar(nos) a manos llenas, reírse en nuestra cara y, para colmo, sin atisbo de vergüenza, pedirnos, una vez más, el voto. Seguir leyendo «Lo de dejarse engañar ya no cuela: si les votas eres cómplice»

El reto es mucho más importante que los nombres

Caso Monedero - Viñeta Ferran Martín

Estos últimos días han corrido ríos de tinta y se han dedicado horas de radio y televisión a poner a caldo a uno de los dirigentes de Podemos, Juan Carlos Monedero, por haber regularizado su situación con Hacienda “en tiempo de descuento”, se podría sospechar que para que los oponentes del partido que amenaza con poner patas arriba el sistema (o sea, el resto de partidos y el 90% de los medios de comunicación) no tuvieran munición para cebarse con ellos.

Los detalles del caso los podéis encontrar en miles de páginas web, unas más entusiastas que otras por haber demostrado, al fin, que los paladines de la ética son tan casta como el resto. Seguir leyendo «El reto es mucho más importante que los nombres»