La crónica de este Sant Jordi tiene que empezar con un email que recibí el día 17. Había presentado un cuento a la XIII edición del certamen ‘La veu dels somnis’ (‘La voz de los sueños’), convocado por Acció Cívica Calderina, entidad cultural de Caldes de Montbui. Un certamen modesto, de ámbito comarcal. Me decidí a participar con un cuento que titulé ‘La nena del roure’ (‘La niña del roble’), una fábula sobre la terrible e irracional ambición humana, que nos lleva a destruir lo que nos da la vida: la naturaleza.
El caso es que en ese email la organización me invitaba a asistir al acto de entrega de premios, que sería el sábado, 23 de abril, a las 19 horas. Diada de Sant Jordi, fiesta del libro en Catalunya. A esa hora debía estar en la feria de los libreros de Gràcia, firmando mis novelas con los amigos de Sons of Gutenberg, así que respondí que si era necesario que asistiera podía buscar a alguien que acudiera en mi representación. Como me respondieron que sí, que enviara a alguien, deduje (espabilado que es uno) que mi cuento había sido premiado. Seguir leyendo «Crónica de Sant Jordi: de Caldes de Montbui a la Patagonia»→
Este 23 de abril, día de Sant Jordi, espero dedicar muchos libros en Barcelona. En la Feria del Libro de Madrid no podrá ser.
Seguramente lo más prudente sería callar y dejarlo pasar. Pero a estas alturas no desvelo nada si confieso que no me gusta morderme la lengua, así que lo suelto.
Hace un par de días surgió la posibilidad de que participara en la próxima Feria del Libro de Madrid, invitado por una de las entidades que asistirán. Os podéis imaginar la ilusión que me hizo. La condición era que los libros que llevara debían tener ISBN. Perfecto, tanto El viaje de Pau como Con la vida a cuestas cuentan con él. En su día hice la gestión pertinente, que me costó mis buenos euros.
Pues resulta que no, que ese ISBN no vale; tiene que ser un ISBN editorial. Así lo especifican las normas de la feria, no vaya a ser que sus mercedes se contaminen de la impureza infecciosa de los autores independientes.
Debería dejarlo pasar, lo sé. No debería afectarme. Debería aceptar el rechazo de la élite editorial, de quienes consideran que ostentan ad eternum el privilegio de decidir qué merece ser exhibido y qué no, de quienes en su absurda cobardía ven en los autopublicados una amenaza a su coto privado.
Por suerte o por desgracia, puedo expresar lo que me venga en gana porque no me debo más que a mí mismo. No entraba en mis planes participar en la Feria del Libro de Madrid, pero después de que surgiera la oportunidad y de evidenciar en primera persona la estupidez de quienes, como ese niño repelente dueño de un espléndido balón, se creen con la legitimidad de decidir a quién dejan jugar, no puedo más que reafirmarme en mi apuesta.
Soy autor independiente por elección propia. Puedo decir con orgullo que mis libros los han leído miles de personas, y que todo lo que he conseguido hasta ahora ha sido gracias a mi trabajo y a la ayuda de la mucha gente estupenda que he ido encontrando en el camino.
No me lamento por lo difícil que es vender libros ni por la cantidad de horas que tengo que dedicar a cosas que no son escribir (lo cual no significa que haya momentos duros, como en cualquier oficio). Me da rabia este rechazo, porque no está basado en criterios profesionales, sino en etiquetas.
Señores organizadores de la Feria del Libro de Madrid, sepan ustedes que son muy antiguos y que por muchos vetos que pongan, la autoedición y la autopublicación forman parte de su mismo mundo. Los autores independientes que lo somos por convicción no nos vamos a volatilizar. No somos un virus que se pueda combatir con medidas preventivas ni con cordones sanitarios. Estamos aquí, dedicando muchas horas cada día a nuestro trabajo, a aprender, a imaginar, a crear universos que atrapen a esos lectores que, afortunadamente, han superado con toda naturalidad los estúpidos prejuicios que a ustedes les atormentan.
Disfruten de su feria. Afortunadamente, en las múltiples ferias del libro que el día 23, Sant Jordi, celebramos en Catalunya, no existen prejuicios de clase.
¿Qué te parece la nueva imagen del blog? Cada cierto tiempo siento la necesidad de renovarla. Me apetecía un diseño menos cargado, así que he dejado un solo menú lateral, procurando dar más visibilidad a mi actividad literaria.
La verdad es que el cambio obedece también a mis sensaciones personales. Han pasado algunas cosas desde mi última carta (de hace casi dos meses, demasiado tiempo), que me han hecho modificar mi punto de vista sobre cuestiones interesantes, y que han abierto caminos poco explorados por mí hasta ahora.
Todo empezó un día en que me paré a pensar. En realidad pienso mucho, a todas horas. Demasiado, probablemente. Pero pensar, a menudo no es sinónimo de actuar, sino todo lo contrario. Hacerlo en demasía puede acabar desembocando en la inacción. Yo tenía muchos frentes abiertos, proyectos a medio arrancar e ideas, que era imposible acometer de forma simultánea. Sobre todo cuando uno está tratando de avanzar en una novela compleja, que requiere toda mi atención. “Quien mucho abarca, poco aprieta”. En este caso sí acierta el refranero. Seguir leyendo «Lunes, 18 de abril: sobre ferias literarias en Sant Jordi y éxitos en Amazon»→
Memorias de Lázaro Hunter: los caminos del genio es el primer volumen de lo que espero acabe siendo una exitosa serie. De momento, ya puedo decir que es una realidad. Una novela breve de poco más de cien páginas que estará lista, en formato papel, para la que es la fiesta anual del libro, la diada de Sant Jordi en Catalunya (23 de abril).
Ya está maquetada y en los próximos días, en cuanto tenga lista la cubierta, la enviaré a imprenta. Muy pronto los suscriptores de la newsletter de ‘la recacha’ recibiréis un adelanto de los primeros capítulos en pdf (si os queréis suscribir, podéis hacerlo en este enlace).
Es mi tercer libro en papel, tras El viaje de Pau y Con la vida a cuestas, aunque lo escribí después del primero. Si queréis conocer la historia del proyecto, aquí la tenéis. El texto es el prólogo que aparecerá en el libro.
Lázaro Hunter y su «amigo» Big Joe. Ilustración: Fran Recacha
Hoy me vais a permitir un poco de autobombo, que este blog se supone que tiene que servirme, entre otras cosas, para promocionar mi trabajo creativo. Nunca se sabe cuándo puede dejarse caer por aquí una avalancha de lectores ávidos de nuevas joyas literarias por descubrir, así que voy a hacerme la ilusión de que éste es el día.
Tengo tres anuncios que hacer. El primero (y menos importante, pero probablemente el más interesante para la avalancha de lectores) es que he publicado La cooperante en Amazon, donde estará en descarga gratuita hasta el jueves. El primer día de promoción ha ido bastante bien, con más de cincuenta descargas, que la han situado en los primeros puestos de los rankings.
Los habituales de ‘la recacha‘ ya sabéis que se trata de una novela corta, un thriller repleto de acción y parodia política (aunque es la ficción la que casi acaba siendo parodiada por la realidad), que publiqué por capítulos en el blog artístico ‘Salto al reverso’ y, posteriormente, ofrecí como regalo a los suscriptores de mi newsletter. Ahora he decidido lanzarla al océano Amazon, a ver si entre quienes la descarguen alguien decide dar una oportunidad a mis libros anteriores. Seguir leyendo «‘Memorias de Lázaro Hunter’ por Sant Jordi y Congreso de Escritores en octubre»→
Fue una verdadera pena que no pudiéramos vernos la semana pasada. Hacía mucho tiempo que tenía marcadas en rojo esas fechas, porque me apetecía de veras que nos viéramos y charlar un buen rato en persona sobre nuestra aventura literaria. Pero ya se sabe que Murphy es un tipo muy cruel y decidió cebarse con mi salud, primero, y, para asegurarse de que la tostada caía del lado de la mantequilla, lo hizo después con mi hijo, desbaratando así cualquier posibilidad de que nos encontráramos.
Ahora ya estamos bien los dos, pero no tengo muy buena combinación para bajar a desayunar o a comer a Antequera desde Barcelona, así que tendremos que aplazar nuestra reunión para una próxima ocasión (que espero sea próxima de verdad).
Tengo una propuesta que haceros relacionada con mi próxima novela. Los suscriptores de la newsletter de ‘la recacha’ ya la conocéis, porque os la adelanté hace unos días. Quienes todavía no os habéis suscrito (ya estáis tardando) no os asustéis, que no os voy a pedir asesoramiento literario, ni que escribáis ningún capítulo. Ni siquiera os voy a pedir que me ayudéis con las correcciones… Bueno, llegado el momento ya hablaremos de ello; conocéis mi debilidad por los “lectores cobaya”.
Estas últimas semanas las he dedicado a pasar de la libreta al ordenador los dos primeros capítulos, unas 15.000 palabras, y a afianzar ideas sobre la trama y los personajes. Ahora tengo que poner orden, hacerme algunos esquemas que me sirvan de guía para no meter la pata, y continuar avanzando boli en mano.
Libros y naturaleza, ingredientes para la felicidad.
Antes de las vacaciones recibí un email de Berta en el que me proponía participar en una nueva sección de mundopalabras que iban a titular ‘Escritores estrella’… Escritor “estrella”, yo… Se agradece el piropazo, aunque “estrellado, más bien”. No, ni una cosa ni la otra.
En verdad, no creo que nunca pueda regodearme en mi desgracia (como autor, se entiende), en mi mala suerte, en la incomprensión del mundo hacia mi trabajo (como parece ser signo de distinción entre cierto tipo de escritores que hacen gala de su sufrimiento creativo), pues ya he (auto)publicado tres libros y me siento un privilegiado (a pequeña escala, pero privilegiado al fin y al cabo) porque algunos cientos de personas, incluso puede que un par de miles, los han leído. Además, he tenido la oportunidad de participar como invitado en acontecimientos literarios muy interesantes, algo inimaginable hace tan solo un par de años.
Mi trabajo, que me encanta, es reconocido y esa, admitámoslo, es una de las principales aspiraciones de quienes escribimos para ser leídos. De vez en cuando necesitamos que nos digan lo bien que lo hacemos para rellenar el depósito del amor propio y afrontar a tope el proyecto que tengamos entre manos: sin duda, nuestra mejor obra, la que despertará por fin el interés de todas las editoriales, la que caerá en manos de miles, qué digo, millones de ávidos lectores.
¿Que no fantaseáis con cosas así? Vale, yo tampoco; ya, no. Con mi primera novela, El viaje de Pau, cuando no tenía ni idea de qué iba el negocio, sí que dejaba volar la imaginación, pero no tardé en asumir lo que un autor novel e independiente puede esperar de sus libros. Venderlos como churros y convertirse en estrella mediática, desde luego, no entra en las posibilidades. “Jo, qué rollo”. Lo sé, es descorazonador, pero cuanto antes nos tomemos los chutes de realidad, antes nos pondremos a hacer lo que toca, es decir, crear, guardando las fantasías en un confortable rinconcito de nuestra mente.
Berta me sugería que escribiera sobre la promoción de los autores noveles. Me halaga que en mundopalabras opinen que hago una buena promoción de mis obras, aunque, siendo honesto, y aun reconociendo que la promoción es imprescindible, no es algo en lo que últimamente invierta demasiado tiempo. “Entonces, ¿qué narices se supone que haces escribiendo esto?” Voy a tratar de explicarme.
Te dije que te escribiría antes de fin de año, pero ya ves que se me ha hecho tarde. Tocaría el típico post de balance y de buenos propósitos para 2016 (que lo haré), pero antes quiero tratar sobre un tema literario que me quedó pendiente y no voy a posponer más: las opiniones, valoraciones, críticas sinceras, que no necesariamente negativas ni positivas.
Es una cuestión que ha ido apareciendo en nuestras cartas, pero me apetecía abordarla de forma más extensa porque creo que, sobre todo entre los “nuevos” escritores, existe poca cultura de la aceptación de la crítica no elogiosa.
A ver, a mí me gusta leer comentarios positivos de mis libros. Nunca me tiraré el pegote de decir que a las buenas críticas no les hago caso porque de las que verdaderamente se aprende es de las negativas. Aun siendo en parte cierto (y es una reflexión algo recurrente entre mis artículos sobre escritura), tengo la firme convicción de que todo autor escribe para ser leído y que su principal objetivo, además de expresar aquello que lo empuja a crear, es gustar. Seguir leyendo «Sábado, 2 de enero de 2016: aceptar las críticas»→
17 de diciembre y yo sin lanzarme a la carrera por colar mis libros en las cartas a los Reyes Magos de todo el país… Menudo estratega de marketing estoy hecho. Venga, va, que no se diga. ¿Habéis visto qué buena planta tienen? Así, colocaditos para la foto, la verdad es que me entran ganas de comprármelos a mí mismo.
De El viaje de Pau y Con la vida a cuestas ya he escrito bastante (espero que no tanto como para ahuyentar a nadie), así que quienes pasáis por aquí con cierta frecuencia los conocéis de sobras. De El pequeño pescador he hablado menos. Es un proyecto familiar sin aspiración comercial. No está a la venta en ninguna librería ni portal de Internet. Hice una pequeña tirada el año pasado, que se agotó, y ahora he vuelto a imprimir unos pocos ejemplares porque hay gente que me lo ha pedido. Seguir leyendo «#RegalaLibros»→