Sábado 5 de diciembre: si no tienes una buena historia entre manos, no (auto)publiques

¡Hola, Toni!

Me alegró mucho «recibir» tu última carta. Después de todo, incluso del año de la «panmierda» se puede sacar alguna nota positiva, como (quizás) la recuperación de nuestra correspondencia sobre el mundo de la creación literaria y temas relacionados. De hecho, pocos días antes del confinamiento de marzo empecé a escribirte, pero lo que pretendía explicar quedó fulminantemente ridiculizado por la magnitud de los acontecimientos; así que empezaré de nuevo, tomando como referencia la interesante y completa reflexión que desarrollaste en tu carta de hace un par de semanas respecto a la autopublicación.

Siete años de experiencia son pocos en el cómputo de una vida humana, y una cantidad ínfima en la historia de la autopublicación, que es lo mismo que decir en la historia de la literatura. Ese es el tiempo que ha pasado (casi ocho) desde que autopubliqué El viaje de Pau, mi primera novela. Suficiente para haber aprendido unas cuantas cosas sobre el sector editorial, y, más importante, para haber acumulado una cantidad interesante de conocimientos sobre escritura de los que, en aquel momento, carecía.

No tengo dudas de que si aquella historia la escribiera ahora se convertiría en un libro mucho mejor, porque he aprendido lo suficiente para darme cuenta de lo que sobra en un texto, para dosificar mejor la información, para dotar de mayor profundidad a los personajes y dar más verosimilitud a su evolución en las tramas, etc.

Sería un libro mejor también porque he aprendido a corregir y editar mis textos. Me acuerdo de que cuando tecleé aquel primer «fin» estaba convencido de que ya había acabado. Lo de corregir se limitaba a una revisión para pescar erratas que se me hubieran colado. En mi cabeza no entraba la posibilidad de recortar texto, reescribir capítulos o eliminar personajes.

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La necesidad de contar historias

Nunca, desde que abrí este blog hace casi ocho años, había estado tanto tiempo en silencio. Han pasado cerca de tres meses desde la última vez, en esta época extraña, en que la incomodidad se nos agarra del cuello, del estómago, de las piernas, en que hace tanto tiempo de tantas últimas veces. En aquel lejano mes de agosto escribí sobre el equilibrio, preciado y escaso tesoro.

Regreso porque, después de todo, siguen ocurriendo cosas buenas que se empeñan en tratar de que la insistente incomodidad se nos descuelgue. En mi caso, ese antídoto contra lo gris es Atrapavientos. Son Jorge, Elena, Ángel, Mamen, Antonio y Mariajo. Hemos formado un equipazo dispuesto a poner color a una realidad que se destiñe a marchas forzadas.

Me extenderé sobre ello en una próxima entrada. En realidad, tengo bastantes cosas interesantes que explicar relacionadas con mi vena creativa. Prometo hacerlo antes de tres meses. Por ahora, comparto el artículo que he publicado en el blog de Atrapavientos, lo que tiene que ver con esas cosas interesantes…

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Cinco años de aprendizaje

Presentación 'El viaje de Pau'
Qué bien acompañado estuve en aquella primera presentación…

Han pasado cinco años de la presentación de El viaje de Pau, mi primera novela, en la librería Espai Literari. Fue una tarde maravillosa, uno de los días más memorables de mi vida, repleto de emociones que conservo grabadas en cada poro de la piel.

Por aquel entonces acababa de iniciar el camino sin fin que es la aventura literaria. Llevaba la mochila cargada de ilusiones e interrogantes, como el Pau de la portada (obra, como ya sabéis, de mi hermano Fran) del libro que me acompañaba.

También me acompañaba una elevada dosis de ingenuidad, consecuencia del desconocimiento del mundo donde me estaba metiendo. Cinco años después soy menos ingenuo, pero creo que serlo en aquel momento me ayudó.

Cualquiera que escriba con la intención de publicar, y más si lo hace de forma independiente, sabe que lo tiene crudo para conseguir un mínimo de visibilidad. Yo lo intuía, pero tenía la esperanza de que si me movía mucho algún día saldría del anonimato. Soñaba con que El viaje de Pau se convirtiera en un pelotazo, así que ideé un montón de estrategias y me apunté a todos los bombardeos que se me pusieron a tiro (qué belicista me está quedando esto), y la verdad es que no se me dio mal la cosa.

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IV Congreso de Escritores: «Hay que escribir como si uno no fuera nunca a publicar»

IV Congreso de Escritores
De izquierda a derecha: Ricardo Menéndez Salmón, Víctor del Árbol y Carlos Fernández Salinas.

Mi anterior crónica del IV Congreso de Escritores #AEN18 fue a principios de junio. Ha pasado mucho más tiempo del que tenía previsto. El largo silencio, sin embargo, no significa que tenga intención de abandonar mi propósito de continuar reflexionando sobre lo mucho, y muy intenso, que vivimos en Gijón a finales de abril. Todo lo contrario, las crónicas van a seguir desgranándose en este espacio (cada vez es más probable que acaben solapándose con el siguiente evento que nos preparen las cabezas pensantes de la AEN – Asociación de Escritores Noveles), porque lo trascendente no es la temporalidad, sino la consistencia del contenido que pretenden trasladar a cualquiera que tenga inquietud por la escritura.

Hoy le toca a la charla que mantuvieron los autores Carlos Fernández Salinas, Ricardo Menéndez Salmón y Víctor del Árbol. Una maravilla. Un auténtico clinic para escritores, del que absolutamente todo es aprovechable. Así que, si soy honesto, lo mejor que podéis hacer es pasar directamente al vídeo que encontraréis al final del texto y, armados con un cuaderno y un boli, escucharlo con toda la atención del mundo. No dejaréis de anotar, como he hecho yo al refrescar los apuntes que tomé en directo (una vez más, mil gracias a Vanesa García Barahona por las grabaciones y por compartirlas de forma pública en Facebook).

Carlos abrió el tarro de las esencias a partir de una premisa evidente pero que no todo el que pretende dedicarse a la escritura considera: «Para ser escritor, el talento es una condición necesaria, pero no suficiente. Hay que tener una gran capacidad de trabajo». Durante la hora y media siguiente, Ricardo y Víctor demostraron la validez de la sentencia ilustrando a la fascinada audiencia con su experiencia personal, sus motivaciones, su forma de trabajar, sus fuentes de inspiración, sus consejos y sus opiniones. Seguir leyendo “IV Congreso de Escritores: «Hay que escribir como si uno no fuera nunca a publicar»”

IV Congreso de Escritores: desde Gijón con (mucho) amor

IV Congreso de Escritores
Junto a las alumnas de la Escuela Internacional de Protocolo y Paco Abril, el espíritu más joven del Congreso.

Escribimos por amor. Quiero agarrarme a eso; necesito hacerlo. Escribimos para crear conciencia colectiva, para provocar cambios, porque creemos que tenemos algo que decir que merece la pena. La literatura es una herramienta de acción que puede cambiar vidas.

Creo en esas reflexiones, que no son mías, sino un extracto de lo mucho que transmitió el escritor Víctor del Árbol durante el IV Congreso de la AEN – Asociación de Escritores Noveles. Una cita memorable, inolvidable, que, como ya sucedió con el congreso anterior, me atrevo a afirmar que, sobre todo, nos ha hecho crecer como personas.

Me llevo consejos valiosos, informaciones muy útiles, experiencias e inquietudes comunes, pero, sobre todo, amor. El cariño y la complicidad de un montón de gente maja que acudía a Gijón, igual que yo, con las orejas bien abiertas, predispuesta a compartir y a darse un chute de buen rollo.

El IV Congreso de Escritores no lo recordaré por los valiosos consejos de marketing y de comunicación, o por las claves para contactar con una editorial de forma efectiva. Obviamente, son aprendizajes importantes a tener en cuenta, pero lo que me queda marcado, por encima de todo lo demás, es la emoción. Seguir leyendo “IV Congreso de Escritores: desde Gijón con (mucho) amor”

Otro buen año literario

Valle de Pineta
Mis mejores deseos desde el Balcón de Pineta.

He estado varios días sin conexión a Internet en casa y sin teléfono móvil, y resulta que han sido los días más productivos del año para mi escritura. La conclusión evidente es que, ante la imposibilidad de «hacer comprobaciones» o «buscar información» (bonitos eufemismos para «perder el tiempo») en webs y redes sociales varias, no me ha quedado más remedio que escribir.

He avanzado varios miles de palabras en la novela que tengo entre manos. Ya anda por las 45.000, unas 150 páginas. Si fuera capaz de mantener este ritmo, en un par de meses la tendría acabada. Y no es que le haya dedicado jornadas de ocho horas; con un par bien invertidas es suficiente.

Supongo que no todo se reduce a la falta de distracciones, también es importante tener claro qué estás escribiendo y dónde quieres llegar. Lo cierto es que en las últimas semanas no sólo he avanzado sobre el papel, sino que mi cabeza ha estado funcionando durante las «horas libres», desencallando tramas, resolviendo dudas sobre detalles que había dejado pendientes y dibujando tanto la evolución de los personajes como el escenario al que se dirigen. Eso sí, del título, de momento, ni rastro. Como siempre, aparecerá hacia el final. Seguir leyendo “Otro buen año literario”

Retomando la actividad literaria

Cervera Vila del Llibre
Con Maite e Iván, colegas de la PAE, en la segunda edición de Cervera, Vila del Llibre.

Hace unos días envié un correo a los amables lectores que forman parte de la lista de correo de ‘la recacha’ (animaos, os prometo que doy muy poco la tabarra y, además, os regalo el ebook de La cooperante). Lo comparto ahora con el resto del mundo.

Después de seis meses en que mis ocupaciones retribuidas prácticamente no me dejaban tiempo para escribir, desde septiembre vuelvo a tener disponibles las mañanas, lo que me ha permitido acabar Centrifugando recuerdos, la novela que he publicado por entregas en ‘Salto al reverso’, recuperar la actividad bloguera y retomar esa novela policíaca que dejé en pausa hace un año y medio.

Centrifugando recuerdos se va a convertir en mi sexto libro. Ya he revisado la historia y reescrito algunos pasajes, y ahora (ya puedo avanzarlo) está en manos de Carla Paola Reyes, la editora de Salto al reverso, para que acabe de corregirla y publicarla bajo ese joven y entusiasta sello editorial (probablemente cambiemos el título). Falta definir los detalles, pero desde que me lo propuso no dudé ni un segundo que era lo que correspondía hacer. Seguir leyendo “Retomando la actividad literaria”

‘La recacha’ cumple cuatro años

Había una vez un periodista que escribió un libro y que pensó que para promocionarlo tenía que abrir un blog. Era una novela estupenda, que le había llevado un año de trabajo intenso, así que estaba seguro de que en cuanto la gente la descubriera querría, necesitaría leerla.

¿Os suena la historia? No es nada original. En este caso el periodista escritor soy yo, y el blog, ‘la recacha’, que cumple cuatro años. Efectivamente, El viaje de Pau, mi primera novela, fue uno de los motivos principales que me llevó a dar el paso, pero no el único. Mi actividad literaria, mi aventura como autor independiente en la jungla editorial, ocupan una parte importante del blog, pero desde el primer momento tuve claro que en este espacio iba a expresar lo que me apeteciera, de cualquier ámbito temático. Iba a ser transparente. Seguir leyendo “‘La recacha’ cumple cuatro años”

Miércoles, 11 de enero de 2017: Sobre cementerios de libros olvidados y algunas conclusiones

Libros - Benjamín Recacha García

Hola, Toni.

Desde hace un tiempo nuestros intercambios de impresiones en abierto se han espaciado bastante. Supongo que la razón es que antes de ponernos con una larga carta queremos estar seguros de tener cosas nuevas e interesantes que explicar. También debe haber algo de pérdida de frescura y de ímpetu, pero, en cambio, creo que hemos ganado madurez.

Cuando empezamos este bonito (y muy enriquecedor) experimento éramos más inocentes y románticos (al menos yo) en lo referente a la aventura literaria y editorial. Dos años y medio después han cambiado algunas cosas y hemos aprendido otras muchas.

Lo que no cambia es nuestra determinación por escribir, dedicándole todo el tiempo posible, y por mejorar. Yo emprendí el camino de la autopublicación, que me ha proporcionado gratísimas experiencias, y tú, aunque también lo probaste, preferiste centrar el grueso de tus esfuerzos en crear material con la calidad suficiente para llamar la atención de alguna editorial. Y lo has logrado, cosa que celebro. No sé si el recorrido de Autotomía con Ediciones Hidroavión será largo o corto, pero en cualquier caso has conseguido que una editorial apueste (con mayor o menor riesgo) por tu obra, y eso es algo de lo que te debes sentir muy orgulloso porque todo el mérito es tuyo. No me cansaré de decirte que escribes muy bien, y no es sólo que se note que llevas muchos años haciéndolo, que te has preparado a conciencia y que no has dejado de buscar tu voz, sino que tienes una habilidad especial que no es tan común (el eterno debate sobre el talento. Ya sabes que yo sí creo en ese ingrediente “mágico”). Seguir leyendo “Miércoles, 11 de enero de 2017: Sobre cementerios de libros olvidados y algunas conclusiones”

III Congreso de Escritores: «No hay mayor premio que la satisfacción de escribir una obra»

III Congreso de Escritores
‘El autor frente a la edición’, mesa redonda inaugural del III Congreso de Escritores de la AEN. Foto:   Adrián Martín

Han pasado casi dos semanas de mi participación en el III Congreso de Escritores de la Asociación de Escritores Noveles (AEN) y todavía estoy asimilando los muchos gigas de información que saturaron mi limitado cerebro humano.

Ayer por fin escuché el audio de la mesa redonda que moderé, la primera del congreso, y ahora llega el momento de escribir sobre ella. Veréis que comparto también el audio completo (lo encontraréis al final de la crónica). Es una hora de animada charla que acabó quedándose muy corta. Tratamos temas muy interesantes para cualquier escritor (en especial si empieza en esta jungla este mundo de letras), en los que, con más tiempo, podríamos haber profundizado, y quedaron otros muchos en el tintero. Lo que más lamenté fue quedarnos sin espacio para que interviniera el público; me consta que varias personas quisieron preguntar. Normal, teniendo en cuenta el nivelazo de los ponentes. Seguir leyendo “III Congreso de Escritores: «No hay mayor premio que la satisfacción de escribir una obra»”