I Feria del Libro de Portugalete: un chutazo de autoestima

Feria del Libro de Portugalete
Alineación oficial de la I Feria del Libro de Portugalete. No están todos los que fueron, pero fueron todos los que están.   Foto: José Luis Gutiérrez

Ya han pasado varios días desde que regresé de Portugalete, donde participé en la primera edición de la Feria del Libro en representación de la PAE – Plataforma de Adictos a la Escritura. La verdad es que aún no he acabado de asimilar todo lo vivido allí. Fueron tres días muy intensos, empezando por el largo desplazamiento (entre ida y vuelta, más de dieciséis horas en coche), y se me acumulan en la cabeza imágenes, conversaciones y sensaciones que todavía tengo que acabar de ordenar.

Hablando de orden, lo que toca primero es FELICITAR, así, en mayúsculas, a la asociación Cómplices Literarios Elkartea, exitosa organizadora de una feria que fue mucho más que una sucesión de casetas de venta de libros. Un grupo de cinco intrépidas mujeres y un jovenzuelo de cincuenta y tantos, que comparten el amor por la literatura y la locura de creer posible cualquier reto que se planteen, decidieron organizar una feria cultural, y consiguieron arrastrar hasta la orilla oeste de la ría del Nervión a un montón de escritores de toda España, ilusionados por la posibilidad de ampliar el cupo de lectores. Continue reading “I Feria del Libro de Portugalete: un chutazo de autoestima”

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‘La venganza esquiva’, literatura independiente que deja poso

La venganza esquiva
‘La venganza esquiva’, una lectura muy recomendable.

¿Qué esperamos de una novela cuando empezamos a leerla? Lo principal, que entretenga. Que cuente una historia interesante protagonizada por personajes atractivos, que contenga diálogos inteligentes e ingeniosos y descripciones evocadoras. Y, obviamente, que esté bien escrita. No es poca cosa.

El libro que consigue enganchar al lector desde la primera hasta la última página necesariamente incluye esos ingredientes. Luego podemos entrar en matices, diseccionar personajes y cuestionar sus acciones; podemos considerar que la obra habría quedado redonda ahorrando algunos pasajes, cambiando de lugar otros, o si un personaje determinado hubiera actuado de otra forma en un momento concreto. Y si eso sucede, si después de acabarla aún seguimos pensando en ella, en qué habríamos hecho nosotros en el lugar del autor, entonces el éxito es total. Significa que ese libro nos ha dejado poso.

Las lecturas especiales, ésas que van a parar al compartimento de las que vale la pena recordar, dejan una sensación de bienestar, de tiempo bien invertido. Uno se siente agradecido a su autor por el trabajo bien hecho, por los cientos de horas dedicadas no sólo a escribir, sino a preparar la escritura, a documentarse, a perfilar esos personajes que, si están bien creados, nos dejarán un recuerdo imborrable. Continue reading “‘La venganza esquiva’, literatura independiente que deja poso”

La mejor táctica de promoción es escribir bien

Leyendo en el Pirineo Aragonés
Libros y naturaleza, ingredientes para la felicidad.

Antes de las vacaciones recibí un email de Berta en el que me proponía participar en una nueva sección de mundopalabras que iban a titular ‘Escritores estrella’… Escritor “estrella”, yo… Se agradece el piropazo, aunque “estrellado, más bien”. No, ni una cosa ni la otra.

En verdad, no creo que nunca pueda regodearme en mi desgracia (como autor, se entiende), en mi mala suerte, en la incomprensión del mundo hacia mi trabajo (como parece ser signo de distinción entre cierto tipo de escritores que hacen gala de su sufrimiento creativo), pues ya he (auto)publicado tres libros y me siento un privilegiado (a pequeña escala, pero privilegiado al fin y al cabo) porque algunos cientos de personas, incluso puede que un par de miles, los han leído. Además, he tenido la oportunidad de participar como invitado en acontecimientos literarios muy interesantes, algo inimaginable hace tan solo un par de años.

Mi trabajo, que me encanta, es reconocido y esa, admitámoslo, es una de las principales aspiraciones de quienes escribimos para ser leídos. De vez en cuando necesitamos que nos digan lo bien que lo hacemos para rellenar el depósito del amor propio y afrontar a tope el proyecto que tengamos entre manos: sin duda, nuestra mejor obra, la que despertará por fin el interés de todas las editoriales, la que caerá en manos de miles, qué digo, millones de ávidos lectores.

¿Que no fantaseáis con cosas así? Vale, yo tampoco; ya, no. Con mi primera novela, El viaje de Pau, cuando no tenía ni idea de qué iba el negocio, sí que dejaba volar la imaginación, pero no tardé en asumir lo que un autor novel e independiente puede esperar de sus libros. Venderlos como churros y convertirse en estrella mediática, desde luego, no entra en las posibilidades. “Jo, qué rollo”. Lo sé, es descorazonador, pero cuanto antes nos tomemos los chutes de realidad, antes nos pondremos a hacer lo que toca, es decir, crear, guardando las fantasías en un confortable rinconcito de nuestra mente.

Berta me sugería que escribiera sobre la promoción de los autores noveles. Me halaga que en mundopalabras opinen que hago una buena promoción de mis obras, aunque, siendo honesto, y aun reconociendo que la promoción es imprescindible, no es algo en lo que últimamente invierta demasiado tiempo. “Entonces, ¿qué narices se supone que haces escribiendo esto?” Voy a tratar de explicarme.

Podéis leer el artículo completo en mundopalabras: http://www.mundopalabras.es/blog/benjamin_recacha_promocion_escritores/

Bajo un mismo paraguas

paraguas rojo

“Les costaba hacerse a la idea de que, por fin, después de todo lo vivido, pudieran estar caminando juntos bajo un mismo paraguas.”

Parecía que hubieran pasado años desde que se conocieron en aquel restaurante. Fueron sólo unas miradas fugaces, suficientes para que él no pudiera sacarse de la cabeza aquel rostro magnético. Ella volvió a sentir aquella noche el calor que la había abandonado tanto tiempo atrás, cuando selló la convivencia con un hombre al que no amaba. Tenían que volver a verse.

Se buscaban en las calles repletas, en los centros comerciales, en el colegio de los críos, mientras esperaban en un semáforo. Regresaron al restaurante, pero nunca coincidieron de nuevo.

En el hastío de sus vidas previsibles se coló la irracional esperanza de reencontrarse. Para él llegó a convertirse en una obsesión. Ella se refugiaba en aquella mirada cálida para soportar una realidad que detestaba.

Una mañana, una más de tantas, sintieron que el corazón se desbocaba. Bastó un instante. Ella giró la cabeza desde el andén en el momento en que el metro se ponía en marcha, y allí estaba él, con la cabeza y las manos pegadas a la ventana, y un paraguas rojo bajo el brazo. Ella se dio la vuelta y estiró la mano, como si con ello pudiera detener el convoy.

Decidió esperar, con la esperanza de que él se bajara en la siguiente estación y regresara. Los minutos se hacían eternos, tenía la respiración acelerada y sentía un golpeteo intenso en las sienes. Cuando el tren hizo su entrada en el andén contrario contuvo el aliento. Miraba nerviosa a través de cada una de las ventanas, esperando verlo bajar. No recordaba haberse sentido tan ansiosa en la vida… No era posible, no podía ser que no hubiera vuelto en su búsqueda…

Fue entonces, en el momento en que la calma resignada tomaba el lugar de la excitación frustrada, cuando vio el paraguas rojo.

La página de Facebook Mundo Palabras ha puesto en marcha un sencillo concurso literario en el que puede participar cualquiera. La única condición es construir un relato breve a partir de la situación que abre este post. El que obtenga más ‘me gusta’ será obsequiado con el libro de relatos Como tú y como yo, de la escritora y amiga Berta Carmona Fernández. Yo ya lo he leído en formato digital, y como me encantaría tener un ejemplar en papel dedicado, he hecho mi contribución al concurso.

Os animo a que participéis con vuestros propios relatos y, si os ha gustado el mío, a que lo votéis aquí.