La mejor táctica de promoción es escribir bien

Leyendo en el Pirineo Aragonés
Libros y naturaleza, ingredientes para la felicidad.

Antes de las vacaciones recibí un email de Berta en el que me proponía participar en una nueva sección de mundopalabras que iban a titular ‘Escritores estrella’… Escritor “estrella”, yo… Se agradece el piropazo, aunque “estrellado, más bien”. No, ni una cosa ni la otra.

En verdad, no creo que nunca pueda regodearme en mi desgracia (como autor, se entiende), en mi mala suerte, en la incomprensión del mundo hacia mi trabajo (como parece ser signo de distinción entre cierto tipo de escritores que hacen gala de su sufrimiento creativo), pues ya he (auto)publicado tres libros y me siento un privilegiado (a pequeña escala, pero privilegiado al fin y al cabo) porque algunos cientos de personas, incluso puede que un par de miles, los han leído. Además, he tenido la oportunidad de participar como invitado en acontecimientos literarios muy interesantes, algo inimaginable hace tan solo un par de años.

Mi trabajo, que me encanta, es reconocido y esa, admitámoslo, es una de las principales aspiraciones de quienes escribimos para ser leídos. De vez en cuando necesitamos que nos digan lo bien que lo hacemos para rellenar el depósito del amor propio y afrontar a tope el proyecto que tengamos entre manos: sin duda, nuestra mejor obra, la que despertará por fin el interés de todas las editoriales, la que caerá en manos de miles, qué digo, millones de ávidos lectores.

¿Que no fantaseáis con cosas así? Vale, yo tampoco; ya, no. Con mi primera novela, El viaje de Pau, cuando no tenía ni idea de qué iba el negocio, sí que dejaba volar la imaginación, pero no tardé en asumir lo que un autor novel e independiente puede esperar de sus libros. Venderlos como churros y convertirse en estrella mediática, desde luego, no entra en las posibilidades. “Jo, qué rollo”. Lo sé, es descorazonador, pero cuanto antes nos tomemos los chutes de realidad, antes nos pondremos a hacer lo que toca, es decir, crear, guardando las fantasías en un confortable rinconcito de nuestra mente.

Berta me sugería que escribiera sobre la promoción de los autores noveles. Me halaga que en mundopalabras opinen que hago una buena promoción de mis obras, aunque, siendo honesto, y aun reconociendo que la promoción es imprescindible, no es algo en lo que últimamente invierta demasiado tiempo. “Entonces, ¿qué narices se supone que haces escribiendo esto?” Voy a tratar de explicarme.

Podéis leer el artículo completo en mundopalabras: http://www.mundopalabras.es/blog/benjamin_recacha_promocion_escritores/

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