Un 2016 repleto de momentos memorables

Valle de Pineta

Tengo la sensación de que 2016 ha pasado volando, sobre todo la segunda parte. Me parece increíble que haga casi cinco meses desde que Belén y Jorge nos recibían con los brazos abiertos en su casa de Vigo. De hecho, ha pasado todo tan rápido que aún tengo pendientes varias crónicas veraniegas; no encuentro el momento de ponerme con ellas, pero lo haré, conservo un montón de imágenes y de sensaciones bien vivas, que merecen un espacio en ‘la recacha’.

Las vacaciones, obviamente, ocupan un lugar en el podio de los momentos memorables del año que dejamos atrás. En realidad, esas tres semanas de agosto dejaron innumerables momentos memorables. Como el de la foto que encabeza el post, el recorrido por la Faja de Tormosa, en el Valle de Pineta. Una excursión inolvidable, que rozó la categoría de locura. A Albert seguro que no se le olvida jamás. Pocos niños de siete años son capaces de pasarse el día andando a más de 2.000 metros de altura. Ese mismo día, noche ya, conocimos en persona a Jesús, el joven montañero al que Luci, mi señora esposa, había rebautizado como Pau al saber que, como el protagonista de mi primera novela, había viajado hasta el Valle de Pineta para cambiar de vida. Allí leyó El viaje de Pau y contactó conmigo. Necesariamente teníamos que vernos. Seguir leyendo “Un 2016 repleto de momentos memorables”

Crónica de Sant Jordi: de Caldes de Montbui a la Patagonia

Benjamín Recacha - Libros

La crónica de este Sant Jordi tiene que empezar con un email que recibí el día 17. Había presentado un cuento a la XIII edición del certamen ‘La veu dels somnis’ (‘La voz de los sueños’), convocado por Acció Cívica Calderina, entidad cultural de Caldes de Montbui. Un certamen modesto, de ámbito comarcal. Me decidí a participar con un cuento que titulé ‘La nena del roure’ (‘La niña del roble’), una fábula sobre la terrible e irracional ambición humana, que nos lleva a destruir lo que nos da la vida: la naturaleza.

El caso es que en ese email la organización me invitaba a asistir al acto de entrega de premios, que sería el sábado, 23 de abril, a las 19 horas. Diada de Sant Jordi, fiesta del libro en Catalunya. A esa hora debía estar en la feria de los libreros de Gràcia, firmando mis novelas con los amigos de Sons of Gutenberg, así que respondí que si era necesario que asistiera podía buscar a alguien que acudiera en mi representación. Como me respondieron que sí, que enviara a alguien, deduje (espabilado que es uno) que mi cuento había sido premiado. Seguir leyendo “Crónica de Sant Jordi: de Caldes de Montbui a la Patagonia”