Sábado, 21 de marzo de 2015

Benjamín Recacha
Preparado para debatir sobre autopublicación en Bookcamp Kosmopolis.

¡Hola, Toni!

Se me hace un poco raro escribirte esta carta después de lo mucho que nos hemos escrito por email estos últimos días a propósito de mi nueva novela, Con la vida a cuestas. Ya sabes que aprecio mucho todos tus comentarios, independientemente de que sean positivos o negativos, porque demuestras que te has tomado muy en serio el “trabajo” de revisarla antes de que la publique.

No voy a trasladar aquí el intenso debate que hemos mantenido en privado sobre la novela, entre otras cosas porque revelaría multitud de detalles del argumento que espero quieran descubrir millones de lectores por sí mismos (optimista que es uno). Pero sí me apetece prolongar el debate respecto al proceso creativo.

En tu anterior carta presentaste argumentos de mucho peso en defensa de un modo determinado de afrontar el reto de escribir una novela: la planificación exhaustiva, el tenerlo todo controlado, un conocimiento absoluto del universo que conformará la obra y de sus habitantes, no tanto quizás para evitar desviaciones respecto al plan inicial como para sacar el máximo provecho y productividad a nuestro trabajo. Defiendes que esa manera de crear aporta incluso más satisfacción que el dejarse llevar, porque en esa aparente rigidez es cuando se disfrutan los brotes de espontaneidad. Es decir, que el tenerlo todo controlado puede propiciar el nacimiento de tramas y personajes no previstos sin correr el riesgo de la dispersión y la inconsistencia. Seguir leyendo “Sábado, 21 de marzo de 2015”

Jueves, 1 de enero de 2015

Presentación El viaje de Pau en Bielsa
La presentación de ‘El viaje de Pau’ en Bielsa fue un sueño hecho realidad en 2014.   Foto: Carlos Migliaccio

Hola, Toni. Aquí estoy, la primera noche del año, escribiéndote una nueva carta, la que voy a aprovechar para hacer balance de lo vivido en 2014.

El año pasado escribí un post como el de tantos blogueros, que sienten (sentimos) la necesidad de expresar agradecimiento/decepción/enfado/alegría… al echar la vista atrás por estas fechas. Después de todo, un blog es en buena parte un diario personal que ponemos a disposición de quien quiera leer lo que en él expresamos, y de vez en cuando está bien detenerse para fijarse en el camino recorrido.

Ese post de resumen de 2013 lo titulé ‘El año en que confirmé que soy escritor’. Doce meses después puedo afirmar, satisfecho, que sí, efectivamente, soy escritor. Aquel 2 de enero hablaba de mi nueva novela como del proyecto principal para la primera mitad de 2014. Fui demasiado optimista/ambicioso, porque todavía no está terminada, pero por aquel entonces apenas llevaba escritas unas pocas páginas y nunca hasta entonces había experimentado el “bloqueo del escritor”. Lo sufrí poco tiempo después y, en serio, no sé si a ti te ha ocurrido alguna vez, pero la verdad es que se pasa muy mal. Me ponía ante la pantalla o con el boli en la mano, dispuesto a crear, pero era incapaz de escribir una sola palabra potable. Seguir leyendo “Jueves, 1 de enero de 2015”

La salida del bloqueo creativo

He pasado una mala racha creativa. Durante dos largas semanas he sido incapaz de escribir una sola línea de la novela en la que estoy trabajando, lo que, sobre todo los primeros días, me ha provocado un agobio bastante importante. Estaba muy convencido de estar escribiendo la historia que quería contar, y aunque avanzaba despacio me parecía estar construyendo una trama sólida. Pero llegué a un punto de bloqueo absoluto. No me había pasado nunca. Yo quería seguir adelante, pero de mi cerebro no brotaba una mísera palabra convincente. Total, que tras un par de días plantándome ante la pantalla o la libreta, armado de teclado o bolígrafo, sin resultado alguno, decidí cambiar de estrategia. En vez de agobiarme y amargarme me puse a hacer otras cosas, temas pendientes que nada tenían que ver con la nueva novela. De esa manera esperaba limpiar mi mente, darle un respiro y dejarle libertad para maquinar sin presión. Seguir leyendo “La salida del bloqueo creativo”