Cuando la acción directa es la única esperanza

pobreza el roto

Cada vez me cuesta más confiar en la política institucional. Cada vez me cuesta más creer que los partidos políticos (buena parte de ellos nido de auténticos vividores de lo público) tienen entre sus prioridades la construcción de una sociedad más justa, el fin de los abusos del poder, el bienestar de las capas de población más desfavorecidas.

Y sí, soy consciente de que el discurso de «todos los políticos son iguales» es peligroso y, probablemente, injusto. Pero es que la realidad es tozuda, y, aunque haya políticos honestos, personas que no pretenden medrar ni hacer del politiqueo un medio de vida, sino que realmente creen que desde el institucionalismo se pueden (y deben) solucionar los problemas de la gente con verdaderos problemas, la observación y la experiencia me dicen que el reformismo es tan exasperantemente lento que para poner remedio a situaciones de emergencia lo único que vale es la acción directa.

Sí, esa que el sistema, con el asentimiento de la gente de orden (de la ideología que sea), nos vende como inadmisible, pues atenta contra el estado de derecho y toda esa palabrería que sólo hace que proteger a quienes llevan siglos pisoteando a su conveniencia el tal estado de derecho.

Acción directa. La ciudadanía marcando el paso, asumiendo la supuesta responsabilidad de las instituciones que, sepultadas bajo toneladas de burocracia e intereses oligárquicos, han dimitido de sus funciones.

Os voy a hablar de dos ejemplos que, desde mi punto de vista, corroboran este planteamiento. Y gracias a que existen, estos y otros, porque sólo así se explica que no haya saltado ya todo por los aires. Continue reading “Cuando la acción directa es la única esperanza”

Basura mediática e Inquisición ideológica

El Roto
El Roto, directo al cerebro.

Pensaba escribir este artículo centrándome en la vergonzosa espiral de basura informativa en que, desde hace un tiempo, han entrado sin atisbo de rubor los medios de comunicación (más bien de propaganda) de este país. No todos, claro que no, pero de los periódicos de tirada nacional no se salva ni uno, no hablemos ya de las televisiones y las emisoras de radio.

Como periodista convencido de la responsabilidad social de mi profesión, me alarma y asquea esa peligrosa competición por ver quién suelta la barbaridad más grande. Podría hacer una larguísima recopilación de portadas de diarios e “informaciones” aparecidas en televisión. Una de las más sonadas y ridículas de las últimas semanas fue la “exclusiva” de Antena3 que “destapaba” la relación entre Podemos, Venezuela, la CUP y ETA, pero es que cada día aparece una nueva portada que supera a la anterior en lo que a pisotear el código deontológico del periodismo se refiere.

Digo que esa competición es peligrosa porque los medios continúan teniendo un enorme poder de influencia sobre la población. Aunque el desprestigio del periodismo haya alcanzado ya niveles difícilmente superables, la gente que ve esas cadenas de televisión, escucha esas emisoras y lee esos periódicos acaba interiorizando las mentiras que difunden de forma marcadamente tendenciosa. Tienen una misión panfletaria que cumplir, ya que, lejos de pretender informar de forma más o menos objetiva, buscan la conformación de un estado de opinión muy determinado, que responde a los intereses del establishment político y económico. Continue reading “Basura mediática e Inquisición ideológica”

Las peshmergas de Rojava y la revolución kurda

Guerreras kurdas
Las mujeres kurdas luchan por la libertad de su pueblo en Kobane.   Foto: http://www.tercerainformacion.es

Imagino que buena parte de la humanidad tiende a considerar su entorno como lo normal, lo válido, lo que no se puede ni, seguramente, vale la pena cambiar. Somos, en general, egocéntricos y, por tanto, no solemos pensar en cómo viven las personas en otras zonas del planeta. Bueno, sí, tomamos conciencia de realidades terribles cuando informan los medios de comunicación, ya sea por una catástrofe natural, un accidente o las malditas guerras. Pero nuestro grado de atención disminuye en cuanto esas realidades dejan de ser noticia.

Ese método de informarnos sobre lo que pasa en el mundo acaba dibujando escenarios muy sesgados que desembocan en los típicos tópicos: en Oriente Medio todos son fanáticos religiosos que se matan en nombre de un dios u otro, en el África subsahariana (como si pudiera englobarse el gigantesco continente en una simple etiqueta geográfica) son todos unos muertos de hambre que agonizan entre moscas y basura, los chinos son como robots sin emociones que sólo trabajan, en Latinoamérica la gente se pasa el día bailando, jugando al fútbol y cayendo bajo el yugo de los populismos baratos (en España la prensa tiene una especial obsesión por Venezuela), los alemanes son todos unos cabezas cuadradas que odian a los zánganos del sur… En fin, que podría escribir párrafos y párrafos con ejemplos absurdos.

De vez en cuando aparece en algún medio una noticia aparentemente insignificante, pintoresca si se quiere, que ocupa ese espacio privilegiado gracias a que está relacionada con algún tema de moda, y si se rasca un poco en la superficie lo que acaba apareciendo resulta realmente fascinante. Continue reading “Las peshmergas de Rojava y la revolución kurda”

¿Qué puede más: el egoísmo o la empatía?

Miedoceno Forges

¿Es el ser humano bueno por naturaleza? ¿Es más poderosa la empatía o el egoísmo? ¿El ansia de poder o la voluntad de compartir? Viendo cómo está el mundo y haciendo un rápido repaso a la historia de la humanidad parece que las respuestas son evidentes.

El viernes pasamos el día con unos amigos y, tras la comida, surgió un interesante debate en torno a la naturaleza humana. El miembro masculino de la otra pareja defendía que las personas somos egoístas desde que nacemos; que el instinto de supervivencia es más poderoso que cualquier otro y que si tenemos la oportunidad haremos lo que esté en nuestra mano para satisfacer nuestras necesidades independientemente de cuál sea la situación de nuestros semejantes. Además, teniendo en cuenta el entorno social en el que crecemos, esas necesidades van aumentando, de forma que no nos conformamos con ver cubiertas las básicas, sino que siempre queremos más. Continue reading “¿Qué puede más: el egoísmo o la empatía?”