Sábado 5 de diciembre: si no tienes una buena historia entre manos, no (auto)publiques

¡Hola, Toni!

Me alegró mucho «recibir» tu última carta. Después de todo, incluso del año de la «panmierda» se puede sacar alguna nota positiva, como (quizás) la recuperación de nuestra correspondencia sobre el mundo de la creación literaria y temas relacionados. De hecho, pocos días antes del confinamiento de marzo empecé a escribirte, pero lo que pretendía explicar quedó fulminantemente ridiculizado por la magnitud de los acontecimientos; así que empezaré de nuevo, tomando como referencia la interesante y completa reflexión que desarrollaste en tu carta de hace un par de semanas respecto a la autopublicación.

Siete años de experiencia son pocos en el cómputo de una vida humana, y una cantidad ínfima en la historia de la autopublicación, que es lo mismo que decir en la historia de la literatura. Ese es el tiempo que ha pasado (casi ocho) desde que autopubliqué El viaje de Pau, mi primera novela. Suficiente para haber aprendido unas cuantas cosas sobre el sector editorial, y, más importante, para haber acumulado una cantidad interesante de conocimientos sobre escritura de los que, en aquel momento, carecía.

No tengo dudas de que si aquella historia la escribiera ahora se convertiría en un libro mucho mejor, porque he aprendido lo suficiente para darme cuenta de lo que sobra en un texto, para dosificar mejor la información, para dotar de mayor profundidad a los personajes y dar más verosimilitud a su evolución en las tramas, etc.

Sería un libro mejor también porque he aprendido a corregir y editar mis textos. Me acuerdo de que cuando tecleé aquel primer «fin» estaba convencido de que ya había acabado. Lo de corregir se limitaba a una revisión para pescar erratas que se me hubieran colado. En mi cabeza no entraba la posibilidad de recortar texto, reescribir capítulos o eliminar personajes.

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En la luna (fantástica) de Valencia (2ª parte)

Hispacón 2019
De dcha a izqda: Gemma Solsona, Júlia Díez, Greta Mustieles y yo, hablando sobre spoilers.   Foto: Sergi Albir

El viernes por la noche las calles de Valencia eran testigo de un grupo de adultos que bailaban al ritmo del Ghostbusters que nos habíamos quedado con las ganas de escuchar en la virtuosa guitarra eléctrica de Alberto Sánchez, quien nos había regalado un animado recital de versiones cinematográficas. La velada la había abierto la sorprendente voz de Sofía Rhei, quien, acompañada por las notas intimistas de su guitarra, nos dejó con la boca abierta recitando sus poemas «bisexuales» (a lo que ya me referí en la primera parte de esta crónica).

«¿Ghostbusters? Really?» Lo sé. Uno empieza a tener una edad, y a veces olvida dónde ha dejado el criterio musical (y Gemma Solsona, que es una mala influencia). Pero sólo a veces.

El «concierto» continuó en el taxi, para desgracia del sufrido conductor, que flipó bastante. Pero qué risas…

Hispacón 2019
La logística para salir de ahí era demasiado complicada, así que Júlia tuvo que pasar bajo la mesa…

La noche siguiente, la de la cena de gala y la entrega de los premios Guillermo de Baskerville, Ignotus, Domingo Santos y Gabriel, también fue muy musical. Debe ser que viajé a Valencia con el cuerpo bailongo, porque lo mejor del evento fue el discotequeo posterior, muy ochentero. Lo de la edad, ya sabéis… Bueno, el discotequeo y la elegancia de Júlia pasando por debajo de la mesa para poder ir al baño. Seguir leyendo “En la luna (fantástica) de Valencia (2ª parte)”

IV Congreso de Escritores: el libro como producto del que sentirnos orgullosos

IV Congreso de Escritores
Con Mariana Eguaras, antes del inicio de nuestra charla sobre los procesos editoriales.

La editora independiente Mariana Eguaras es la protagonista de la quinta crónica del IV Congreso de Escritores de la AEN – Asociación de Escritores Noveles. Fue la primera de las tres que contaron con mi participación, que básicamente consistió en la introducción y alguna que otra pregunta. Mariana, prestigiosa profesional con más de veinte años de experiencia, llevaba su conferencia muy bien preparada, así que lo que tocaba, sobre todo, era escuchar para aprender.

La verdad es que fue una sesión muy interesante. Todas lo fueron, pero esta, titulada «Procesos editoriales», fue una de las que captó más atención, pues tocaba temas prácticos que a menudo traen de cabeza a los autores; es decir, todo lo relacionado con la postescritura: correcciones, maquetación, diseño de cubierta, publicación, etc.

El proceso creativo que da como resultado una obra escrita es sólo el primer paso de un proceso mucho más amplio que, si se recorre por completo, culminará en un libro con la calidad suficiente para que sea comercializado.

Mariana Eguaras detalló todo el camino de una forma clara y amena, lo que dio pie a numerosas intervenciones de los congresistas y a que se desarrollase un necesario debate sobre ese actor parasitario, relativamente nuevo en la escena editorial, que se reproduce al calor de las ilusiones y la ingenuidad de los autores noveles. Me refiero, obviamente, a las editoriales piratas o empresas de servicios editoriales carentes de ética profesional, que no sólo perjudican a quienes muerden el anzuelo, sino también a las editoriales de verdad y a las empresas de servicios editoriales y profesionales independientes que hacen su trabajo de forma honesta. Seguir leyendo “IV Congreso de Escritores: el libro como producto del que sentirnos orgullosos”

Martes, 4 de noviembre de 2014

escribiendo

Hola, Toni.

Estoy leyendo Para ser novelista, de John Gardner, uno de los libros sobre escritura que me pasaste. Es muy interesante. Bueno, hay cosas muy interesantes y otras que, en mi opinión, no lo son tanto. Estoy de acuerdo con bastantes de las cuestiones que plantea, pero con otras no me identifico en absoluto.

Últimamente he leído varios artículos de escritores sobre el proceso creativo y he participado en algún post en Facebook donde se debatía sobre el tema. Llevaba días pensando en que en la siguiente carta me apetecía centrarme en lo que nos motiva a escribir y en cómo saber si algo está listo para ser leído por otros, así que a ver en qué acaba resultando el batiburrillo mental que tengo liado. Confío en ser capaz de explicarme. Seguir leyendo “Martes, 4 de noviembre de 2014”