Ciutadà del món

Valle de Pineta
La Vall de Pineta, a Osca; una de les meves pàtries.   Foto: Benjamín Recacha

(La versión en castellano, al final del texto en catalán)

Sóc català. Nascut a Badalona, fa cinc anys que visc a Caldes de Montbui, una vila preciosa ubicada a uns trenta quilòmetres de Barcelona. Em sento, doncs, badaloní, orgullós de ser-ho (malgrat que acabés fugint de la ciutat; no Badalona, sinó de la ciutat com a concepte), i calderí. Tinc les arrels a Andalusia i Extremadura, els llocs on van néixer els meus pares i els meus avis.

En realitat, però, tot això no té cap importància. No és cap mèrit néixer en un lloc determinat. Sóc català, és una evidència. M’agrada Catalunya. És un territori preciós, amb una riquesa humana i natural formidables. La qüestió és que em sento de molts altres territoris, on no he nascut, ni hi tinc família, ni hi he viscut mai, però que tinc la sort d’haver visitat per vacances i d’haver-me sentit com a casa, sempre.

Penso, ho sento així, de cor, que les persones som del lloc on ens sentim a gust, la qual cosa té el gran avantatge de poder ser de molts llocs alhora. Sí, podem tenir moltes pàtries, sense que el sentiment de pertinença signifiqui haver de triar. La pàtria no hauria de ser un concepte excloent. Jo sóc català per naixement i criança, però la meva pàtria és el món, o, almenys, m’agradaria que fos així. Jo em sento súbdit de les muntanyes del Pirineu Aragonès, veí de la Vall de Pineta, ciutadà de Babia (la meravellosa comarca lleonesa), habitant d’Astúries, de Galícia, de l’espectacular Cabo de Gata, de la monumental Granada, caminant de Sòria… I podria seguir, perquè sempre m’he sentit acollit i estimat arreu. També a l’estranger. No he viatjat gaire. Escòcia, Finlàndia i Jordània són les destinacions més exòtiques on he posat els peus, i a les tres tornaria encantat. Continue reading “Ciutadà del món”

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Rosas negras o El País que no quería a la izquierda

Viñeta Bernardo Vergara
Viñeta de Bernardo Vergara para eldiario.es.

Este país no está preparado para que gobierne la izquierda. Fue la principal conclusión que extraje de las elecciones del 26 de junio, cuyo decepcionante resultado me llevó a dejar de escribir sobre política en ‘la recacha’. Había demostrado sobradamente ser un analista pésimo, así que mejor ahorrar a los (pocos) lectores mis discursos izquierdistas y dedicarme a otros temas menos crispantes.

La verdad es que estos tres meses he estado muy relajado, asistiendo al esperpento político como si la cosa no fuera conmigo. Dejé de escuchar tertulias y de leer la prensa que hace tiempo certificó la defunción del periodismo (lo de ‘El País’ es de vergüenza ajena). Tenía claro que nos esperaban otros cuatro años de gobierno dirigido por una organización criminal franquista. Era lo que habían querido ocho millones de cómplices, más los diputados elegidos por los (en su mayoría) bienintencionados votantes del sucedáneo naranja. Y, lo más importante, era lo que querían los poderes que realmente cortan el bacalao, a los que, por supuesto, nadie vota. Continue reading “Rosas negras o El País que no quería a la izquierda”

No entiendo nada (un desconcertado análisis postelectoral)

Viñeta Forges

Estoy cabreado y desconcertado. No entiendo nada. No encuentro una explicación racional a que más de un millón de votantes que en diciembre apoyaron a Podemos, las confluencias o a Izquierda Unida ayer decidieran quedarse en casa o en la playa. Admito mi absoluta incompetencia como analista político. Supongo que no se puede opinar con una mínima voluntad de acertar si se hace desde la militancia ideológica.

Ahora está claro que la sensación de que la unión de las fuerzas progresistas no sólo sumaría sino que multiplicaría respondía a un deseo, pero no a la realidad. Los resultados electorales no dejan lugar a dudas.

En cualquier caso, no me lo explico. No me entra en la cabeza que nadie mínimamente concienciado con la necesidad de construir una sociedad más justa ayer decidiera no votar. ¿La campaña de Unidos Podemos, con tantos corazones y sonrisas, ha desanimado al sector más guerrero de la izquierda? Seguramente, pero ¿tanto como para castigarnos con cuatro años más de Rajoy?

No lo entiendo (¿ya lo había dicho?). Continue reading “No entiendo nada (un desconcertado análisis postelectoral)”

El acierto de Izquierda Unida

Unidos Podemos Barcelona
Acto multitudinario de Unidos Podemos / En Comú Podem en Barcelona. Foto: http://www.elconfidencial.com

Dicen quienes jamás se han preocupado por el futuro (ni el presente) de Izquierda Unida que su alianza con Podemos (y Equo) es una especie de sentencia de muerte. Le auguran la disolución en el mar morado o, directamente, la fagocitación por parte de Pablo Iglesias, conocido también como el diablo con coleta.

En realidad no son sólo ellos (dirigentes conservadores, tanto del PP como del PsoE, y “periodistas”/analistas políticos afines), sino que también ilustres nombres de la formación, como Gaspar Llamazares, han criticado con dureza el pacto, no sé si más preocupados por la pérdida de identidad de la marca o por su pérdida de protagonismo individual.

La cuestión es que conforme las encuestas han ido confirmando que Unidos Podemos va como un tiro, esas voces críticas internas se han apagado y (“curiosamente”) han desaparecido de los medios que las habían aupado a la rabiosa actualidad. La jugada desestabilizadora (una más) no ha funcionado. Snif. Continue reading “El acierto de Izquierda Unida”

Rajoy, presidente de Venezuela

Viñeta Mora - Venezuela

Ya estamos en campaña electoral. Seis meses después. Qué curioso, estuvimos cuatro años deseando volver a votar y ahora nos quejamos por tener que hacerlo tan seguido.

Es cierto que la campaña es bastante coñazo, pero ésta y todas. Me hace gracia esa indignación por el dinero que se van a gastar los partidos ahora. Qué pasa, que si no se repiten las elecciones ¿esos millones en propaganda no molestan?

En mi opinión, son excesivos ahora y siempre, sobre todo teniendo en cuenta que es dinero procedente de bancos, los intereses del cual pagamos todos, pues los partidos están muy generosamente subvencionados por el Estado.

Aunque no todos son iguales en cuanto a derroche. No es lo mismo gastar diez millones prestados por un banco que dos procedentes de microdonaciones de militantes y simpatizantes.

En definitiva, que sobra campaña, ahora y siempre, y, desde luego, sobra mucha financiación pública. Continue reading “Rajoy, presidente de Venezuela”