La huida

bosque

Llevaba huyendo toda la noche. Le dolían todos los músculos. Necesitaba tomar aire, así que se detuvo por fin. Sería sólo un momento. Se dio cuenta de que estaba amaneciendo.

Había llegado al límite del bosque y ante él se abría una amplia llanura salpicada de arbustos. Era un terreno peligroso, pues lo dejaba expuesto a la jauría humana que ansiaba acabar con él, como había hecho con toda su familia, a sangre fría, con saña, sin remordimientos.

El instinto de supervivencia lo empujaba a huir, a seguir corriendo sin mirar atrás, pese a la tentación de rendirse. Su mente se empeñaba en reproducir sin pausa las escenas de sangre y muerte que lo atormentaban desde el atardecer, y que lo harían durante el resto de su vida. Quizás no fuera mucho tiempo más. Después, oscuridad y silencio. Seguir leyendo “La huida”

Jesús no me quiere para ser un rayo de sol

Mujercitas, Farenheit 451 y Kurt Cobain. Un cóctel surrealista que da como resultado un nuevo ejercicio de los ‘Insectos comunes’. Apuesto a que los seguidores de Nirvana descubriréis enseguida la clave del juego…

 

Tanto empalago me daba ganas de vomitar. El rosa, el olor a caléndula, el té de poleo, aquellas jóvenes en flor, provocaron que acabara odiando aquel maldito acto de salón sensiblero.

—Te invito a mi boda —escuché que aquella cotorra de Brooke le anunciaba a Laurie.

—Asistiré, aunque tenga que venir del fin del mundo—le respondió con una sonrisa boba, para a continuación fingir que le importaba lo que sintiera Jo, aquella “capulla” negativa, tanto como yo.

—No apruebo la boda, pero he decidido soportarla y no diré nada en contra —mintió Jo; sé que habría estado dispuesta a vender el mundo para impedirla—. No puedes comprender lo duro que es para mí renunciar a Meg.

Ah, Meg… cuyo tierno espíritu seguía oliendo a adolescente… Seguir leyendo “Jesús no me quiere para ser un rayo de sol”

Insectos comunes

Nariz

Soy un insecto. “¡Insecto!”, me gritan por la calle. Total, por acercar mi prominente nariz más de la cuenta a los cuellos rosados, morenos, pálidos, descubiertos o cubiertos de melenas rubias, morenas, castañas, pelirrojas, plateadas incluso; cuellos sobre todo femeninos. Pero me malinterpretan. El mío es un interés exclusivamente científico. No hay motivación sexual alguna, ni la menor pizca de perversión, en mi interés olfativo por mis congéneres.

Al principio no discriminaba mis objetivos. Cual bella mariposa, simpática mariquita o apreciada abeja, iba volando de cuello en cuello, inundando mis fosas nasales de mil y un aromas que me hacían viajar al maravilloso reino de las fragancias. Era como introducirme en las páginas de una novela para dejarme transportar a mundos fantásticos y desconocidos. Seguir leyendo “Insectos comunes”

Bajo un mismo paraguas

paraguas rojo

“Les costaba hacerse a la idea de que, por fin, después de todo lo vivido, pudieran estar caminando juntos bajo un mismo paraguas.”

Parecía que hubieran pasado años desde que se conocieron en aquel restaurante. Fueron sólo unas miradas fugaces, suficientes para que él no pudiera sacarse de la cabeza aquel rostro magnético. Ella volvió a sentir aquella noche el calor que la había abandonado tanto tiempo atrás, cuando selló la convivencia con un hombre al que no amaba. Tenían que volver a verse.

Se buscaban en las calles repletas, en los centros comerciales, en el colegio de los críos, mientras esperaban en un semáforo. Regresaron al restaurante, pero nunca coincidieron de nuevo.

En el hastío de sus vidas previsibles se coló la irracional esperanza de reencontrarse. Para él llegó a convertirse en una obsesión. Ella se refugiaba en aquella mirada cálida para soportar una realidad que detestaba.

Una mañana, una más de tantas, sintieron que el corazón se desbocaba. Bastó un instante. Ella giró la cabeza desde el andén en el momento en que el metro se ponía en marcha, y allí estaba él, con la cabeza y las manos pegadas a la ventana, y un paraguas rojo bajo el brazo. Ella se dio la vuelta y estiró la mano, como si con ello pudiera detener el convoy.

Decidió esperar, con la esperanza de que él se bajara en la siguiente estación y regresara. Los minutos se hacían eternos, tenía la respiración acelerada y sentía un golpeteo intenso en las sienes. Cuando el tren hizo su entrada en el andén contrario contuvo el aliento. Miraba nerviosa a través de cada una de las ventanas, esperando verlo bajar. No recordaba haberse sentido tan ansiosa en la vida… No era posible, no podía ser que no hubiera vuelto en su búsqueda…

Fue entonces, en el momento en que la calma resignada tomaba el lugar de la excitación frustrada, cuando vio el paraguas rojo.

La página de Facebook Mundo Palabras ha puesto en marcha un sencillo concurso literario en el que puede participar cualquiera. La única condición es construir un relato breve a partir de la situación que abre este post. El que obtenga más ‘me gusta’ será obsequiado con el libro de relatos Como tú y como yo, de la escritora y amiga Berta Carmona Fernández. Yo ya lo he leído en formato digital, y como me encantaría tener un ejemplar en papel dedicado, he hecho mi contribución al concurso.

Os animo a que participéis con vuestros propios relatos y, si os ha gustado el mío, a que lo votéis aquí.

Cuento de Navidad

Mariano Scrooge
Ojalá fuera sólo un cuento…

Un hombre joven rebuscaba en un contenedor; una anciana se ocultaba bajo una manta roída en un banco; dos niños que corrían descalzos por la acera mugrienta importunaban a los transeúntes intentando cambiar pañuelos de papel por monedas, mientras la que debía ser su madre, sentada en el suelo, pedía limosna descaradamente. Unos metros más allá, un negro exponía DVDs piratas y falsificaciones de equipaciones deportivas…

—Esto es intolerable —refunfuñaba un irritado Mariano Scrooge desde el asiento trasero de su coche blindado. Seguir leyendo “Cuento de Navidad”

El incendio

Mano de fuego
Imagen obtenida de http://imagenesfotos.com

La bloguera Gaviota ha creado un certamen literario de relatos en el que se puede participar mediante invitación. A mí me ha invitado Josep ‘Salvela’. El premio para el ganador es un Corazón de chocolate. La competencia es durísima, con textos de altísimo nivel. Se supone que debería invitar a otros seis blogueros, pero teniendo en cuenta que el plazo para presentar los relatos termina el domingo 15 no voy a poner en ese compromiso a nadie. Por cierto, el blog de Gaviota es: http://gaviotasconamor.wordpress.com

Aquí tenéis mi relato. Advierto que puede herir sensibilidades…

No puede apartar la mirada de las llamas. La contemplación de su danza hipnótica le hace sentir bien, relajado, en paz. Sabe que hay una explicación científica, completamente coherente, a la existencia de esa magia multicolor, pero él es incapaz de asimilarla; puede imaginar cómo se sintieron los primeros hombres, la sensación de poder que debieron experimentar al lograr dominar el fuego y ser capaces de crearlo… Crear para destruir… Belleza salvaje, indomable, al acecho de la más mínima oportunidad para desbocarse. Seguir leyendo “El incendio”

La pantalla

Typing in the dark
Typing in the dark – Caius Durling

El siguiente  relato lo publiqué hace unos días en ‘Salto al reverso’, el blog literario donde participo, donde es bienvenido cualquiera que quiera compartir sus historias, poemas, ensayos, cuentos… Lo comparto también aquí, para quienes no lo hayáis leído todavía…

 

El sueño le vence. Lleva varias horas delante de la pantalla. Son las tres de la madrugada y ya hace rato que piensa más en la cama que en lo que está haciendo. Pero no puede dejarlo. Tiene que acabar el informe antes de irse a dormir. Lo necesita para la presentación del proyecto. La reunión con los inversores japoneses es a las 9 y si acude sin el informe bajo el brazo ya puede ir pensando en buscar un nuevo empleo. Seguir leyendo “La pantalla”

Redención

La orilla
La orilla – Benjamín Recacha

Lo había echado todo a perder. La había cagado bien y ya no había vuelta atrás. Cerró los ojos bien fuerte y se apretó la cabeza entre las manos, como si aquello lo fuera a llevar de nuevo justo al instante anterior a que empezara a confirmar que era un verdadero cretino. Pero no funcionó… Cuando volvió a abrir los ojos seguía sentado en la arena, en la misma playa solitaria, en algún lugar entre Málaga y Cádiz… Seguir leyendo “Redención”

El francotirador

sniper
Sniper – Simone Artibani

La espera es lo que peor lleva de su oficio. Las horas apostado, siempre alerta, se hacen interminables y la tensión acumulada le provoca una sensación muy desagradable. A veces incluso pueden llegar a pasar días hasta que se presenta la oportunidad de disparar.

En ocasiones la prudencia que caracteriza a un buen profesional le aconseja suspender momentáneamente la ejecución del trabajo y diseñar un nuevo plan, pero no sería un francotirador tan cotizado si no contara los encargos recibidos por éxitos. Seguir leyendo “El francotirador”

La bailarina

Aline Baños - Denis Cintra
Aline Baños – Autor: Denis Cintra

Estaba cansada. Agotada. Aquella noche había estado a punto de quedarse en casa. Tras ocho horas bregando con una variada gama de caras y voces agrias había salido asqueada de la oficina de atención al cliente de la gran superficie comercial donde trabajaba. «Menos mal», se decía, «todavía tengo trabajo», y así se sacudía la pesada sensación de fracaso, de vacío intelectual que la invadía cada día al final de la jornada laboral.

Su hermano, un sol de hombre, la había animado a que pusiera su mejor sonrisa y acudiera a la cita semanal con la clase de danza oriental. Pol dormía como un angelito. «Vete, Noe, no te preocupes. Ya sabes que el niño estará bien conmigo». A Pere le debía mucho, empezando por la sensatez. A sus 21 años era la persona más madura y responsable que conocía, y no lo había tenido nada fácil. Hacía menos de un año del accidente de Laia, y ahí estaba, ayudándola a superar lo suyo. Nunca había conocido a una pareja mejor avenida. Estaban hechos el uno para el otro, tan simpáticos, tan cariñosos, tan vitales, tan guapos… Es verdad, tenía que reconocer que los había llegado a envidiar e incluso a aborrecer a ratos, sobre todo desde “lo suyo”. Seguir leyendo “La bailarina”