Un año más

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Un año más nos sentamos en torno a una gran mesa. Un año más celebramos la Navidad en familia; lo sucedido durante los 364 días anteriores es sólo un paréntesis del que extraer anécdotas para amenizar la reunión.

Varios de los presentes no se han visto en todo el año, por falta de tiempo, la excusa preferida, pero la realidad es que no hacen nada por verse porque no les apetece. Seguro que más de dos y de tres han cambiado de acera para evitar un encuentro fortuito, y míralos ahora, explicando los mismos chistes trasnochados, riendo y jaleándose, como si fueran colegas inseparables.

Los que llevan la voz cantante son los mismos de siempre. Después de la segunda copa de vino ya no hay quien los pare. Ahora hay muy buen rollo, somos una gran familia feliz, aunque el pegamento que nos une sea poco consistente. Conforme avance la tarde, se vayan vaciando las botellas y se vayan agotando los chistes, comenzarán los desacuerdos, al principio por chorradas insignificantes, que darán paso a las discusiones sobre fútbol y política. Seguir leyendo “Un año más”

Un tío genial

José García Guerrero
Mi tío José, un tío genial.

Este es el post más difícil que he escrito. Después de más de 300, tengo muy claro que es así. En el segundo lugar no tengo ni idea de cuál colocaría, pero este es, con diferencia, el más difícil. Y lo es porque la persona que lo ha inspirado, a la que va dirigido, no lo va a poder leer.

La vida es maravillosa, sobre todo si tienes la oportunidad de vivirla en libertad y sin miedo a que te caiga una bomba en la cabeza, pero a veces nos depara golpes la mejor definición para los cuales es “puta mierda”. Una puta mierda es que a mi tío José, hermano de mi madre, se lo haya llevado por delante un cáncer fulminante. Seguir leyendo “Un tío genial”

La bailarina

Aline Baños - Denis Cintra
Aline Baños – Autor: Denis Cintra

Estaba cansada. Agotada. Aquella noche había estado a punto de quedarse en casa. Tras ocho horas bregando con una variada gama de caras y voces agrias había salido asqueada de la oficina de atención al cliente de la gran superficie comercial donde trabajaba. «Menos mal», se decía, «todavía tengo trabajo», y así se sacudía la pesada sensación de fracaso, de vacío intelectual que la invadía cada día al final de la jornada laboral.

Su hermano, un sol de hombre, la había animado a que pusiera su mejor sonrisa y acudiera a la cita semanal con la clase de danza oriental. Pol dormía como un angelito. «Vete, Noe, no te preocupes. Ya sabes que el niño estará bien conmigo». A Pere le debía mucho, empezando por la sensatez. A sus 21 años era la persona más madura y responsable que conocía, y no lo había tenido nada fácil. Hacía menos de un año del accidente de Laia, y ahí estaba, ayudándola a superar lo suyo. Nunca había conocido a una pareja mejor avenida. Estaban hechos el uno para el otro, tan simpáticos, tan cariñosos, tan vitales, tan guapos… Es verdad, tenía que reconocer que los había llegado a envidiar e incluso a aborrecer a ratos, sobre todo desde “lo suyo”. Seguir leyendo “La bailarina”

“Menos mal que era un sueño”

El_ResPPlandorAnoche tuve un sueño terrible, una de esas pesadillas de la que te despiertas sobresaltado, con la respiración agitada, el corazón latiendo a mil por hora y con el cuerpo empapado en sudor. Una de esas pesadillas de la que cuesta un buen rato recuperarse, y que, cuando por fin recobras la calma, respiras aliviado y dices: “Menos mal que era un sueño”. Seguir leyendo ““Menos mal que era un sueño””