Pesadillas

#RetoDragón

Hace unas semanas Esther lanzaba en su blog ‘Relatos Magar’ uno de esos retos tan interesantes que animan a unos cuantos blogueros aficionados a las letras a estrujarse el cerebro en busca de un texto original, que llame la atención de los lectores. En esta ocasión se trataba del #RetoDragón, consistente en escribir un relato de cien palabras inspirado en la imagen que abre el post.

Comparto el mío, al que titulé ‘Pesadillas’:

«Hadiya tenía pesadillas cada noche. Soñaba que estaba sola, en medio de la nada, rodeada de dragones que se le acercaban con lenguas sibilantes que susurraban palabras horribles. Le hablaban de destrucción, de sufrimiento, de muerte… Quería huir, pero notaba los pies anclados a un suelo negro que comenzaba a tragársela mientras los dragones se abalanzaban sobre ella mostrándole sus fauces rodeadas de cuchillas.
Entonces despertaba con un grito ahogado. Cada noche igual. Tras unos instantes de pavor, se secaba el sudor de la frente mientras se decía: “Otra pesadilla”. Hasta que volvía a escuchar el silbido de las bombas.»

Esas malditas bombas que están obligando a cientos de miles de personas a huir de su tierra, desesperadas, cargando con lo puesto, empujadas, sobre todo, por la necesidad de poner a sus hijos a salvo. Niños y niñas inocentes, indefensos, incapaces de enfrentarse a ese Mar Mediterráneo que se los traga sin compasión. Aunque la culpa no es del mar, sino de la indeferencia de los gobiernos de los Estados que les cierran las puertas, que asisten impávidos al grotesco espectáculo de esos pequeños cuerpecitos, arrastrados sin vida a nuestras playas.

Niños que no volverán a soñar con dragones, ni a temblar de miedo con el silbido de las bombas.

Si os apetece leer el resto de los relatos y votar por uno de ellos, lo podéis hacer aquí.

Odiseo

Foto Daniel Etter - New York Times
Uno de esos casos en los que una imagen vale más que todas las palabras.   Foto: Daniel Etter / New York Times

Las noticias sobre el drama de los refugiados en el Este de Europa y en el Mediterráneo abruman, son demasiado para el estómago y la conciencia de cualquier persona decente. No voy a escribir un artículo de opinión sobre ello, porque ya acumulo unos cuantos y sería repetir lo mismo, pero sí que voy a compartir algo que he escrito empujado por mi conciencia. Desde luego, en nada va a aliviar los terribles padecimientos de tantísima gente desgraciada, que huye de la muerte para caer, en el mejor de los casos, en el rechazo y la insolidaridad de una Europa que hace tiempo dejó de ser tierra de acogida y cuna de la democracia y los derechos humanos. Seguir leyendo «Odiseo»

¡Nos vamos a Babia!

¡Nos vamos a Babia!
Estoy encantado de poder presentar ‘Con la vida a cuestas’ en uno de sus escenarios principales.

‘La recacha’ cierra… por vacaciones. Que nadie se asuste (o respire aliviado… 😛 ), que me queda mucha, mucha cuerda. Pero en agosto toca descansar de la blogosfera y disfrutar a tope del mundo tangible. Me voy a mis queridas montañas, a llenarme de naturaleza, de imágenes, sonidos y olores, de sensaciones imborrables.

Pero no sólo eso (que ya es mucho), sino que voy a tener la inmensa fortuna de poder difundir mis letras en lugares donde era un absoluto desconocido y donde espero que después de esta «gira» acumule nuevos amigos. Publicar Con la vida a cuestas me ha dado la oportunidad de participar en una jornada literaria que va a tener lugar en la comarca donde se desarrolla la parte central de la trama. Me hago pesado repitiendo que para mí es un lujo.

Voy a aprovechar el viaje para dejar la novela en varias librerías de El Bierzo (otro de sus escenarios principales), la ciudad de León y espero que también en el lugar donde se desarrolla la primera parte de la historia, la villa riojana de Nájera. Seguir leyendo «¡Nos vamos a Babia!»

Calor

Cuando creía que se me habían derretido todas las neuronas, resulta que el maldito calor que apenas me deja pensar me ha inspirado un relato corto que he aprovechado para compartir en ‘Salto al reverso’, donde hacía siglos que no participaba. Ya me diréis si os gusta.

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calor

Este maldito calor no me deja pensar. Me cuesta horrores concentrarme y las pocas ideas que atisbo se desvanecen antes de llegar a tomar forma. ¿Qué está pasando? Me siento encerrado, con una sensación de agobio creciente que me está poniendo cada vez más nervioso.

Noto cómo el sudor emerge por cada uno de mis poros, como si fuera la lava de un volcán en erupción. A cada segundo que pasa la piel me quema más. Estoy tentado de arrancármela a tiras.

Me miro las manos; veo cómo se van llenando de pequeñas gotitas, que hierven y se evaporan en cientos de diminutas columnas de humo salado. Nunca había experimentado nada igual, no parece real.

Busco alguna sombra donde refugiarme. Agua… Necesito agua, para mojarme, pero, sobre todo, para beber. Noto la boca seca como el lecho de un río muerto. Tengo que beber ya. Me arde la garganta y……

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‘La marmota’

Presentación de El viaje de Pau en Bielsa
La presentación de ‘El viaje de Pau’ en Bielsa fue uno de los mejores momentos de mi aventura literaria.   Foto: Lucía Pastor

El fin de semana que viene ese trocito de paraíso ubicado en la comarca del Sobrarbe, en el corazón del Pirineo Aragonés, será escenario de la novena edición de las Jornadas de La Bolsa de Bielsa, el homenaje que un grupo de republicanos sin remedio dedica cada año por estas fechas a quienes dieron su vida por defender la libertad en aquel lejano pero, sin embargo, tan vivo, tan necesariamente vivo, junio de 1938.

Ahora que he publicado mi segunda novela me hace sentir orgulloso recordar los buenísimos momentos que me ha hecho vivir la primera, El viaje de Pau, uno de los más intensos y emocionantes, sin duda, la presentación que tuve el honor de protagonizar precisamente como parte del programa de las Jornadas de La Bolsa, en el Ayuntamiento de Bielsa, hace ya un año. Un recuerdo imborrable.

En el marco de las jornadas, la Asociación Sobrarbense La Bolsa convoca un certamen literario con el objetivo de mantener muy viva la memoria histórica, en homenaje a la 43 División Republicana y a la población del Alto Aragón, que sufrió las consecuencias de una guerra terrible, y para homenajear también la belleza incontestable del marco natural, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, que fue escenario de hechos tan antinaturales. Seguir leyendo «‘La marmota’»

Jesús no me quiere para ser un rayo de sol

Mujercitas, Farenheit 451 y Kurt Cobain. Un cóctel surrealista que da como resultado un nuevo ejercicio de los ‘Insectos comunes’. Apuesto a que los seguidores de Nirvana descubriréis enseguida la clave del juego…

 

Tanto empalago me daba ganas de vomitar. El rosa, el olor a caléndula, el té de poleo, aquellas jóvenes en flor, provocaron que acabara odiando aquel maldito acto de salón sensiblero.

—Te invito a mi boda —escuché que aquella cotorra de Brooke le anunciaba a Laurie.

—Asistiré, aunque tenga que venir del fin del mundo—le respondió con una sonrisa boba, para a continuación fingir que le importaba lo que sintiera Jo, aquella “capulla” negativa, tanto como yo.

—No apruebo la boda, pero he decidido soportarla y no diré nada en contra —mintió Jo; sé que habría estado dispuesta a vender el mundo para impedirla—. No puedes comprender lo duro que es para mí renunciar a Meg.

Ah, Meg… cuyo tierno espíritu seguía oliendo a adolescente… Seguir leyendo «Jesús no me quiere para ser un rayo de sol»

Insectos comunes

Nariz

Soy un insecto. “¡Insecto!”, me gritan por la calle. Total, por acercar mi prominente nariz más de la cuenta a los cuellos rosados, morenos, pálidos, descubiertos o cubiertos de melenas rubias, morenas, castañas, pelirrojas, plateadas incluso; cuellos sobre todo femeninos. Pero me malinterpretan. El mío es un interés exclusivamente científico. No hay motivación sexual alguna, ni la menor pizca de perversión, en mi interés olfativo por mis congéneres.

Al principio no discriminaba mis objetivos. Cual bella mariposa, simpática mariquita o apreciada abeja, iba volando de cuello en cuello, inundando mis fosas nasales de mil y un aromas que me hacían viajar al maravilloso reino de las fragancias. Era como introducirme en las páginas de una novela para dejarme transportar a mundos fantásticos y desconocidos. Seguir leyendo «Insectos comunes»

Reescribiendo ‘La metamorfosis’

La metamorfosis

El amigo escritor Toni Cifuentes me ha liado para formar parte de una especie de grupo literario «juguetón», en el que la intención es plantearnos retos artísticos. Su nombre, ‘Insectos comunes’. Pronto estará disponible el blog y la intención es publicar también una revista digital. Para empezar, nos hemos propuesto reescribir la primera página de La metamorfosis, de Franz Kafka, manteniendo el mismo número de palabras (570) y oraciones, y los mismos nombres propios y verbos. A mí me ha salido un Gregorio Samsa algo sangriento, pero él no quería… Seguir leyendo «Reescribiendo ‘La metamorfosis’»

Música

Hacía mucho tiempo, demasiado, que no publicaba nada en ‘Salto al reverso’. Esta noche me ha asaltado la inspiración y aquí tenéis el relato.

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Street musician - Yuri Samoilov ‘Street musician’. Foto: Yuri Samoilov (www.flickr.com)

A Joan le gustaba aquella música. Para él fue una sorpresa encontrarse en el metro con un concierto. Dos hombres de aspecto extranjero tocaban el saxo y la trompeta con energía. De vez en cuando cantaban mientras sonaba de fondo la melodía proveniente del amplificador. Estaban alegres y contagiaban de buen humor a algunos pasajeros. La mayoría, en cambio, según observó el chaval, no apartaba la mirada del móvil o del libro. Otros no miraban nada. Le sorprendía que la música no les empujara a interrumpir, aunque sólo fuera momentáneamente, su aislamiento. Él se había puesto a bailar. Su madre lo miró, divertida.

—Va, Joan, que nos bajamos en ésta —le anunció mientras depositaba un par de monedas en el vaso de papel que paseaba uno de los músicos.

—Muchas gracias, señora. Que pasen un buen día.

El hombre, que había acompañado durante unos…

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Bajo un mismo paraguas

paraguas rojo

«Les costaba hacerse a la idea de que, por fin, después de todo lo vivido, pudieran estar caminando juntos bajo un mismo paraguas.»

Parecía que hubieran pasado años desde que se conocieron en aquel restaurante. Fueron sólo unas miradas fugaces, suficientes para que él no pudiera sacarse de la cabeza aquel rostro magnético. Ella volvió a sentir aquella noche el calor que la había abandonado tanto tiempo atrás, cuando selló la convivencia con un hombre al que no amaba. Tenían que volver a verse.

Se buscaban en las calles repletas, en los centros comerciales, en el colegio de los críos, mientras esperaban en un semáforo. Regresaron al restaurante, pero nunca coincidieron de nuevo.

En el hastío de sus vidas previsibles se coló la irracional esperanza de reencontrarse. Para él llegó a convertirse en una obsesión. Ella se refugiaba en aquella mirada cálida para soportar una realidad que detestaba.

Una mañana, una más de tantas, sintieron que el corazón se desbocaba. Bastó un instante. Ella giró la cabeza desde el andén en el momento en que el metro se ponía en marcha, y allí estaba él, con la cabeza y las manos pegadas a la ventana, y un paraguas rojo bajo el brazo. Ella se dio la vuelta y estiró la mano, como si con ello pudiera detener el convoy.

Decidió esperar, con la esperanza de que él se bajara en la siguiente estación y regresara. Los minutos se hacían eternos, tenía la respiración acelerada y sentía un golpeteo intenso en las sienes. Cuando el tren hizo su entrada en el andén contrario contuvo el aliento. Miraba nerviosa a través de cada una de las ventanas, esperando verlo bajar. No recordaba haberse sentido tan ansiosa en la vida… No era posible, no podía ser que no hubiera vuelto en su búsqueda…

Fue entonces, en el momento en que la calma resignada tomaba el lugar de la excitación frustrada, cuando vio el paraguas rojo.

La página de Facebook Mundo Palabras ha puesto en marcha un sencillo concurso literario en el que puede participar cualquiera. La única condición es construir un relato breve a partir de la situación que abre este post. El que obtenga más ‘me gusta’ será obsequiado con el libro de relatos Como tú y como yo, de la escritora y amiga Berta Carmona Fernández. Yo ya lo he leído en formato digital, y como me encantaría tener un ejemplar en papel dedicado, he hecho mi contribución al concurso.

Os animo a que participéis con vuestros propios relatos y, si os ha gustado el mío, a que lo votéis aquí.