El mayor mal de nuestro mundo

Imagen anónima encontrada en Internet que no podría ser más elocuente.

El paro baja, pero cada vez hay más trabajadores cuyo sueldo no les permite llegar a final de mes. Y yo me pregunto: ¿qué sentido tiene? Si hemos llegado al punto en que uno vive para trabajar y ello a duras penas le da para sobrevivir, ¿qué lo diferencia del esclavismo? ¿Que no nos azotan? Hay peores maneras de azotar que con un látigo. El despojo de la conciencia de clase, por ejemplo; la anulación del amor propio, de la dignidad. El que el obrero se arrastre por un sueldo de miseria y renuncie a sus derechos.

El capitalismo depredador está más desatado que nunca y no ceja en el empeño de inocularnos su veneno corrosivo a través de los mensajes tendenciosos y reaccionarios que propagan los medios de comunicación propaganda a su servicio: la criminalización de aquellos que defienden sus derechos laborales, el cuestionamiento continuo de sus “privilegios”, el aplauso a quienes renuncian a derechos que tantos años de lucha costaron, como las vacaciones remuneradas o el permiso por maternidad.

Este capitalismo devorador de conciencias jamás sacia su apetito, jamás soltará su presa sobre quienes agachan la cabeza, porque siempre es posible exprimir un poco más. Continue reading “El mayor mal de nuestro mundo”

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De la Borda el Vilar a los refugios de Les Comes de Rubió y el Pla de la Font

Pla de la Font - Les Planes de Son
El refugio del Pla de la Font, un puntito rodeado de montañas imponentes.  Foto: Benjamín Recacha

“Quién me ha robado el mes de abril” cantaba Joaquín Sabina. No es que a mí me lo hayan robado, pero con la velocidad a la que se suceden las semanas, he ido posponiendo la crónica de los tres días estupendos que pasamos durante las vacaciones de Semana Santa en la Borda el Vilar, una casa rural aislada a más de 1.300 metros de altitud, en el municipio de Soriguera, en pleno Pirineo de Lleida.

Era la segunda vez que la visitábamos; la primera Albert tenía dos añitos, y tanto los paisajes como la calidad de los servicios y, sobre todo, el buen recuerdo que nos dejaron sus propietarios, Manela y Maurici, y Lila, la simpática perra pastor, nos llevaron a guardarla entre los lugares a revisitar. Buena decisión, sin duda.

Borda el Vilar
La Borda el Vilar se ubica en una ladera, junto a un robledal.   Foto: Benjamín Recacha

Aunque se trate de una borda aislada, en realidad resulta muy accesible, desde la carretera N-260, en pleno descenso del puerto del Cantó, a un cuarto de hora de Sort, hervidero de actividad en cualquier época vacacional. El emplazamiento de la casa es espectacular, junto a un robledal, en el límite del Parque Natural del Alt Pirineu, con vistas inmejorables para saciar el apetito de naturaleza. Los desayunos (deliciosos) en ese comedor donde una de las paredes es una enorme vidriera que se asoma a las montañas forradas de verde saben a gloria. Continue reading “De la Borda el Vilar a los refugios de Les Comes de Rubió y el Pla de la Font”

Centrifugando recuerdos (XXXI)

Esta vez la espera se ha hecho más corta. Escribir, como cualquier otra actividad que depende de la voluntad de quien la realiza, es, sobre todo, una cuestión de disciplina. Cuando uno experimenta cambios importantes en su rutina diaria, lleva tiempo adaptarse a los nuevos horarios, y, al menos en mi caso, la constancia, tan necesaria para crear de forma consistente, se resintió. Afortunadamente, poco a poco he conseguido adaptarme a la nueva situación y apartar un ratito cada día para escribir. El resultado se empieza a notar, por ejemplo, en que las últimas entregas de Centrifugando recuerdos en ‘Salto al reverso’ se van espaciando menos, y son más largas. A ver si logro el objetivo de poner el punto y final antes de que acabe el verano (invierno en el hemisferio sur).

Os dejo con el capítulo 31 y la siempre sugerente voz de Sharleen Spiteri y los chicos de Texas. ‘Say what you want’, del álbum ‘White on blonde’. Es una buena canción para creer en ella, ¿verdad, Chica de los jueves? 😉

SALTO AL REVERSO

Centrifugando recuerdos

(Los capítulos anteriores los puedes leer aquí)

Luis deambula por las callejuelas del Albayzín. Las palabras de Aiman lo han tranquilizado un poco, pero el exceso de alcohol, el cansancio, el calor y el recuerdo le pesan demasiado.

—¿Qué narices hago aquí? —musita, a la sombra de un árbol algo esmirriado.

Una bola naranja llama su atención; se fija mejor y se da cuenta de que, efectivamente, es una naranja. Echa un vistazo a lado y lado. No hay nadie, así que obedece al impulso de alargar el brazo y hacerse con ella. Presiona con los dedos para abrirla por la mitad, y un chorro ácido le salpica en los ojos.

—¡Mierda!

Instintivamente aprieta los párpados, y se los friega con el dorso de la mano para aliviar el escozor. A continuación, se lleva la fruta a la boca, y al morderla   lo invade una ola de acidez y…

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Centrifugando recuerdos (XXX)

Ya van treinta entregas de ‘Centrifugando recuerdos’ en ‘Salto al reverso’. Después de 52.000 palabras, la novela se acerca al desenlace. Aún quedan unas cuantas semanas para que le ponga el punto final, pero ya puedo decir que veo claro cómo va acabar y la manera de llegar al fin del viaje.

Para acompañar la lectura, ‘Palabras sin nombre’, de Duncan Dhu.

SALTO AL REVERSO

Centrifugando recuerdos

(Los capítulos anteriores los puedes leer aquí)

Son las seis de la tarde. El sol ha recuperado el terreno perdido y vuelve a caer a plomo sobre Granada. Luis ha dado cuenta de varias jarras de cerveza entre platos de chipirones, patatas bravas y mejillones al vapor. Está sudando y se siente pesado; sobre todo le pesan los párpados, empujados por la nube turbia que el exceso de alcohol ha colocado en su mente.

Se ha pasado buena parte del tiempo consultando la pantalla del móvil, esperando un mensaje que no ha llegado, hasta que, derrotado por la evidencia, ha decidido beber (más) para olvidar (más). Pulsa de nuevo una tecla cualquiera —«Es la última vez, se acabó hacer el pringao», proclama, como en la última media docena de ocasiones en que ha llevado a cabo la misma operación— y, de nuevo, deja caer el aparato sobre la…

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La raó de ser del “procés” és el “procés”

Vinyeta de C. Ponsí per a ‘El Jueves’.

(La versión en castellano, a continuación de la catalana)

Si el “procés” fos realment un procés revolucionari no se l’hauria fet seu l’elit política de la burgesia catalana. Si això fos una revolució, el moviment independentista hauria desbordat fa molt temps l’àmbit de les institucions. Les hauria pres per la força de la raó que atorga la majoria social (si la tingués) i no perdria el temps redactant lleis trampa que no superen la mínima prova del cotó democràtica per tal de fer la impressió que tot és molt democràtic i molt transparent. Tampoc no s’esforçaria per semblar que desobeeix les institucions “opressores”, però sense acabar de fer-ho (què han d’importar les resolucions del Tribunal Constitucional a qui assegura que no li deu obediència?).

Cap revolució no la condueix el poder.

És clar que aquí ens venen la moto (i molts l’han comprat) que el “procés” és un moviment d’alliberament nacional en resposta a la intransigència d’un estat opressor. I jo això no ho compro. La població catalana està tan oprimida com la gallega, l’asturiana o l’andalusa.

És veritat que vivim en un estat d’arrel franquista, en què les estructures de poder són les mateixes que les que suportaven la dictadura. És veritat que el poder econòmic i polític espanyol estan cimentats sobre un pou sense fons ple de merda, i de víctimes del genocidi feixista. A mi no m’ha de convèncer ningú que la pudor, la injustícia i la vergonya regnants en aquest país són insuportables. Voler marxar i construir una cosa millor és d’una lògica esclafant.

Però el “procés” no va d’això. Continue reading “La raó de ser del “procés” és el “procés””

Jueves 29 de junio de 2017: racionando el tiempo para escribir

Trabajando en la cubierta del libro
Hace cuatro años estaba trabajando en la cubierta de mi primer libro.

Ha pasado casi medio año desde mi última carta, un tiempo en el que escribir se ha convertido en una actividad secundaria. Y cómo lo he notado.

En marzo empecé a trabajar a jornada completa. Es un empleo por seis meses, que compagino con las horas como profesor de refuerzo escolar por las tardes. Total, que las únicas pausas que hago durante el día son la media hora del desayuno y otra media hora para comer. Llego a casa sobre las ocho de la tarde, y a preparar la jornada siguiente.

Así que el único rato de que dispongo para escribir es el intervalo que queda entre acostar a Albert y acostarme yo. Suelo hacerlo bastante tarde, con lo que voy arrastrando sueño y, la verdad, con los párpados queriendo cerrar la persiana cuesta crear algo decente. Las noches que después de leerle a mi hijo el preceptivo fragmento del libro en el que andemos embarcados aún me queda preparar la comida del día siguiente, ya ni enciendo el ordenador. Continue reading “Jueves 29 de junio de 2017: racionando el tiempo para escribir”

Centrifugando recuerdos (XXIX)

Un mes y medio ha pasado desde la anterior entrega de Centrifugando recuerdos. Soy consciente de que esa falta de periodicidad no es una forma muy acertada de promover que nuevos lectores se aficionen a la serie, pero con lo falto que voy de tiempo para escribir, me considero satisfecho con mantener mi compromiso de seguir publicándola en ‘Salto al reverso’ hasta dar por acabada la novela. Ya no queda demasiado. Seguro que el capítulo 30 se hace menos de rogar.

La lectura del 29 podéis acompañarla con ‘Endless ways’, uno de los temas de ‘The optimist’, el nuevo álbum de Anathema.

SALTO AL REVERSO

Centrifugando recuerdos

(Los capítulos anteriores los puedes leer aquí)

Por primera vez en días Luis siente que la ducha sirve para algo. La consecuencia más evidente de la tormenta es el descenso de la temperatura, que hace que pasear por las callejuelas del Albayzín, sometidas un par de horas antes al tormento solar, ahora sea un ejercicio agradable. Incluso hay momentos, cuando una nubecilla despistada se interpone entre el sol y sus víctimas, en que la brisa proveniente de Sierra Nevada provoca algún escalofrío entre los más frioleros.

A Luis esa sensación de frescor lo reconforta. De camino al garito donde trabaja Aiman le da vueltas a su ardiente encuentro con Sara. No ha dejado de hacerlo desde la extraña despedida, al principio bastante molesto, pero luego más animado, tratando de relativizar la manera en que ella se lo quitó de encima. Ya la conoce lo suficiente como para empezar a…

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¡Gracias por participar en «Etéreo»!

La próxima antología de ‘Salto al reverso’ incluirá un puñado de obras “etéreas”, entre ellas mi poema ‘Amapolas’. Os invito a conocer el resto de seleccionadas.

SALTO AL REVERSO

¡Hola a todos!

Gracias por participar en nuestra convocatoria para autores del blog con el tema «etéreo».

El periodo de la convocatoria ha concluido y esta es la lista de obras y autores que participaron. Todas las obras recibidas serán publicadas en nuestra antología, que será publicada a principios de 2018. ¡Muchas gracias a todos!

Título Autor Género
La lágrima de sangre Donovan Rocester Relato
Etéreo… Chistín Bonetto Poesía
Radicales alas alcanas Blacksmith Dragonheart Poesía/Dibujo
Dolor psíquico @theyoungQuevedo Poesía/Fotografía
Etéreo Bosque Baobab Poesía
Amapolas Benjamín Recacha Poesía/Fotografía
Salto etéreo Crissanta Relato
Lluvia con a de ella DistopiaUtopika Poesía
Colas de zorro Fabio Descalzi Poema/Fotografía
Etereidad Merche García Poesía
Como nubes iridiscentes Gema Albornoz Poesía
Un beso etéreo Melbag123 Relato
Aetherius Carlos Quijano Relato

Requisitos de publicación

  • Los autores aceptan que sus obras serán sujetas a una corrección ortográfica. Si es necesario hacer alguna corrección de estilo, será notificada a…

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Amapolas

‘Salto al reverso’ ha abierto una convocatoria para que sus autores contribuyan a la antología anual con obras que respondan al tema “etéreo”. Mi contribución es el soneto que comparto, que, por si la osadía de disfrazarme de poeta no era suficiente, lo he compuesto con versos alejandrinos. No seáis muy duros…

SALTO AL REVERSO

Campo de amapolas en Gallecs.   Foto: Benjamín Recacha

Sentado en el prado se me pierde el pensamiento

en sueños de verde casi siempre inalcanzable.

Pregunto a la vida por qué no es más razonable,

que duele demasiado ver tanto sufrimiento.

Y la vida, respondiendo a mi angustia, florece.

De entre la hierba, altiva surge la amapola.

Tan hermosa, tan roja, la pasión enarbola.

La llama se contagia y la esperanza aparece.

Cielo azul, nubes blancas, todo el campo florido.

Sinfonía de trinos, banquete de colores.

El sueño de la primavera embriaga al dormido.

Pero breves e irreales son los sueños traidores.

Despierto, y pronto vuelvo a sentirme perdido.

Promesas etéreas de las escarlatas flores.

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La mujer de la montaña

III Congreso de EscritoresEl año pasado por estas fechas escribí un cuento que se publicaría en el libro de relatos 40 colores, incluido el negro, una de las iniciativas de la Asociación de Escritores Noveles (AEN) para conmemorar su décimo aniversario. Inspirado (una vez más) por ese paraíso que es el Valle de Pineta y su entorno, lo titulé ‘La mujer de la montaña’. Es uno de los relatos de los que me siento más satisfecho, así que me apetecía compartirlo con quienes tengáis la paciencia de leer sus 3.400 palabras. Os dejo con el principio y, si os abre el apetito lector, al final podéis visitar el enlace donde lo encontraréis completo en pdf.

Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido - Circo de Pineta
Las impresionantes montañas que protegen el Valle de Pineta, un paisaje de cuento.   Foto: Benjamín Recacha

Me gusta sentarme junto a la ventana, sobre todo en invierno. A mediodía el sol inunda la oficina y entonces llega mi momento. Cierro los ojos y me dejo acariciar por la calidez de los rayos, que me transportan a aquellos días de mayo en la Sierra de Espierba.

Ha pasado mucho tiempo, pero aún hoy, cuando lo recuerdo, me entran las dudas sobre si fue un sueño.

Me levantaba temprano para caminar por el bosque. Me gustaba escuchar a mirlos, petirrojos y ruiseñores dándome los buenos días. Era la mejor compañía que por entonces podía esperar. En verdad, no deseaba otra.

El aire frío de la mañana me hacía sentir vivo. Agradecía aquellos zarpazos que se agarraban a mi cara y sentir cómo se abrían paso hasta los pulmones.

Había llegado hasta aquella diminuta aldea perdida en el Pirineo Aragonés rebotado de una lamentable experiencia laboral y una no menos lamentable relación (des)afectiva. En aquel momento detestaba a la especie humana y aborrecía la civilización, así que me había fabricado la ilusión de que podía apearme de ella.

La dueña de la casa donde me alojaba me recomendó la ruta. Se internaba en el bosque por la pista que, una hora de suave ascensión después, desembocaba en un apabullante mirador natural. Desde lo alto de la sierra se admiraban las imponentes moles pirenaicas y los verdes valles que, muy abajo, aparecían surcados por brillantes hilos de plata.

La primera vez me quedé allí embobado, disfrutando de la ausencia del tiempo. El desfile de las nubes juguetonas era el único síntoma de que no me encontraba dentro de una postal. Bueno, las nubes… y mis tripas, que al cabo de un rato me recordaron que necesitaba alimentarme, así que saqué el bocata de la mochila y lo degusté como el más delicioso de los manjares.

Los días siguientes el ingrediente de la sorpresa dejó paso al del deseo por regresar, y una semana después la excursión se había convertido en una necesidad vital.

Aquella mañana el bosque era el mismo, con sus educados habitantes alados, que saludaban a mi paso, las mismas ardillas que saltaban huidizas de rama en rama, la misma brisa que me hacía sentir vivo y el mismo sendero que conducía a la cima desde donde contemplar las moles calcáreas y las nubes con sus formas caprichosas.

Me senté en la misma roca, saqué el bocata y lo saboreé con el mismo placer de cada mañana. Aquella era una rutina muy diferente de la que había acabado despojándome de alicientes. En aquel momento lo que más deseaba era que cada jornada fuera una repetición de la anterior.

Y entonces la vi.

Si te apetece leerlo completo, aquí tienes el enlace.