Tres semanas de imágenes y sensaciones para el recuerdo

Valle de Pineta - Faja de Tormosa
La Faja de Tormosa, una de las rutas más espectaculares en el Valle de Pineta.   Foto: Lucía Pastor

Tres semanas de viaje dan para explicar muchas cosas. Aunque quede la sensación, como con todo lo que se disfruta, de que han pasado demasiado rápidas.

Vacaciones es sinónimo de descubrimiento, da igual que sea en lugares ya conocidos; de dejarse guiar por los sentidos para impregnarse de paisajes, sonidos y aromas. Vacaciones para mí significa, sobre todo, sumergirme en la naturaleza. Pero también es el momento de compartir experiencias, de conocer a y reencontrarse con personas que lo hacen a uno reconciliarse con la especie humana.

Este verano ha sido pródigo en ambos ingredientes: mucha naturaleza y buena gente.

Mi intención es escribir varios artículos sobre las experiencias vividas, porque, igual que ocurrió el año pasado, el material disponible, en recuerdos e imágenes, es muy amplio. Seguir leyendo “Tres semanas de imágenes y sensaciones para el recuerdo”

Los cielos de Aínsa

Aínsa - Plaza Mayor
La Plaza Mayor de Aínsa, desde el campanario de la iglesia de Santa María.   Foto: Lucía Pastor

Ahora que cuento los días que faltan para poner rumbo a ese Pirineo Aragonés que me robó el corazón y la voluntad a mis seis años; ahora que tengo el cerebro saturado de tanta locura, la que nos zarandea a diario, y de tanto teatro, el que protagonizan esos señores expertos en politiqueo, el cuerpo me pide recuperar postales del verano pasado que se quedaron en la sala de espera.

Volver a verlas me transmite sensaciones felices, alejado de la sinrazón que asola al mundo, inmerso en paisajes familiares que tan buenos recuerdos me traen… Como esos cielos de Aínsa, la capital del Sobrarbe, el cruce de caminos que es la puerta de entrada a los tesoros pirenaicos. Seguir leyendo “Los cielos de Aínsa”

En el reino de las marmotas

Chisagüés
Chisagüés, punto de partida de la excursión.   Foto: Benjamín Recacha

Siguiendo la carretera de Bielsa a Francia, pronto llegamos a Parzán y, justo después, aparece un desvío a la izquierda que conduce al pueblecito de Chisagüés. Encajonado entre montañas, nos abre la puerta a uno de los paisajes más increíbles del Pirineo Aragonés: el valle del río Real, escoltado por las Sierras de Espierba y de Liena, y con los colosos de Robiñera y la Munia como telón de fondo.

Fue la última excursión que hicimos el verano pasado, un colofón perfecto a unas vacaciones fantásticas. Unos días antes, el amigo José María Escalona, impulsor de la recuperación de la memoria histórica a través del magnífico Museo de Bielsa y que tanto me ayudó con mi primera novela, El viaje de Pau, nos habló de la excursión a Ruego, adonde se podía subir en todoterreno por la pista que parte desde Chisagüés.

Allí, en lo alto de la Sierra de Liena, se encuentran las antiguas minas de hierro, y las vistas sobre el circo de Barrosa y el mismo valle del río Real deben ser espectaculares. Digo deben porque no llegamos hasta arriba. No tenemos un todoterreno y sí un niño de seis años, al que le encanta retozar por la montaña, pero hasta un cierto límite. Seguir leyendo “En el reino de las marmotas”

Añadiendo postales a los paisajes de mi vida

Sierra de las Tucas
Las moles de las Tucas desde la Sierra de Espierba.   Foto: Benjamín Recacha

Llegar a Bielsa es llegar a casa, y recordar las vacaciones en ese paraíso que es la comarca del Sobrarbe oscense es sentirme de nuevo allí. Han pasado ya cinco meses, pero conservo el recuerdo muy vivo. Fueron unos días preciosos, como cada mes de agosto, en los que revisitamos rincones que forman parte del paisaje de mi vida, y en los que descubrimos nuevas joyas. Y es que las montañas que circundan el maravilloso Valle de Pineta son la puerta de entrada a incontables obras de arte de la madre naturaleza, que vale la pena degustar con los sentidos bien abiertos. Seguir leyendo “Añadiendo postales a los paisajes de mi vida”

De Babia a Vitoria, disfrutando de la belleza paisajística y humana

Vitoria-Gasteiz
Jardín de la muralla medieval de Vitoria, con el mural ‘La noche más corta’.   Foto: Benjamín Recacha

En estos días en que la realidad del mundo invita a meterse en una cueva y no salir en un par de décadas, echo la vista atrás y me resulta tan tentador dejarme envolver por la calidez de las vacaciones, ese viaje inolvidable por las provincias de León, Soria, Álava, Huesca, e incluso un saltito a Asturias desde Babia, que me apetece retomar las crónicas que dejé a medias hace algunas semanas.

Mientras tecleo estas líneas escucho, a través de Radio 3, el concierto que Vetusta Morla ofrece en Madrid. Su música me acompaña a menudo. Me ayudó a escribir El viaje de Pau, también parte de Con la vida a cuestas y es banda sonora habitual en ‘la recacha’. En fin, que la combinación recuerdos de vacaciones más Vetusta Morla en directo es uno de los mejores planes que se me ocurre para una noche de sábado.

Sobre el paraíso babiano he escrito ya bastante. Aunque no me cansaría de hacerlo, toca avanzar, así que hoy os voy a conducir por El Bierzo y las inabarcables tierras castellanas de camino a Vitoria, una de las ciudades más bonitas que recuerdo haber visitado. Seguir leyendo “De Babia a Vitoria, disfrutando de la belleza paisajística y humana”

Bocatas entre colores con denominación de origen

Laguna Grande - Babia
La Laguna Grande de Babia y su entorno privilegiado.   Foto: Benjamín Recacha

Si me descuido, las crónicas veraniegas acaban convertidas en cálidos recuerdos para noches de invierno junto a la chimenea (quien la tenga). Han pasado ya dos meses de mi estancia en Babia, y el poso que deja la memoria no podría ser más dulce. No quiero dejarlo pasar. Siento la necesidad de compartir aquellos momentos inolvidables y algunas de las fotos que pretendieron, con éxito moderado, capturarlos. Estaréis de acuerdo en que las instantáneas, por meritorias que sean, tienen una carencia irreparable: son incapaces de capturar sensaciones. Y os aseguro que los paisajes babianos transmiten muchas.

A la salida de Cabrillanes, de camino a Piedrafita de Babia, sale un desvío a mano derecha, hacia Las Murias y Lago de Babia, que nos lleva hasta la Laguna Grande. El coche nos deja a escasos metros del agua, en un paraje donde uno tiene la extraña impresión de hallarse aislado del mundo, aun habiendo llegado con la misma facilidad que si nos hubiésemos desplazado a un centro comercial.

El agua, las montañas forradas de verde que la circundan y las ranas, sobre todo ellas, son las absolutas protagonistas de la escena. Dicen los lugareños que cada día, al atardecer, el lago se convierte en el escenario de un espectacular concierto en “croar” mayor. Desde luego, intérpretes hay en número suficiente para que así sea. Nosotros nos conformamos con asistir a algún tímido ensayo. Seguir leyendo “Bocatas entre colores con denominación de origen”

Babia, un paraíso por descubrir

Babia
Las montañas de Babia, el cielo luminoso, el verde brillante de las praderas…   Foto: Benjamín Recacha

Lo primero que llama la atención al llegar a Babia es la belleza de sus montañas, que parecen forradas de una alfombra verde salpicada de bosques. Algunas sobresalen por encima, mostrando imponentes moles de roca. Si se llega desde León por la carretera CL-626 hay que bordear el impresionante embalse de Barrios de Luna, que nos ofrece un aperitivo de lo que nos espera algunos kilómetros y muchas curvas después.

Embalse Barrios de Luna
El embalse de Barrios de Luna nos acompaña durante varios kilómetros de enrevesada carretera. Foto: Benjamín Recacha

Superado el embalse, los pueblecitos se distribuyen a lado y lado de la vía, que discurre paralela al río Luna, “bañados” por praderas de un verde intenso donde pastan vacas, caballos, cabras y ovejas, junto a numerosas cigüeñas que a principios de agosto ya preparan su migración. Desde el aire, rapaces de todos los tamaños planean en busca de algún pequeño mamífero o reptil despistados.

Caballos - Babia
A estos bonitos caballos de La Cueta conseguimos engatusarlos con una manzana.   Foto: Lucía Pastor

El cielo, de un azul intenso, limpio, nos ilumina el camino. Dicen los expertos que el cielo de Babia es uno de los mejores del mundo para observar las estrellas. Normal. La altura, la escasísima contaminación lumínica (y de la otra), consecuencia de lo poco poblada que está la comarca, son factores que, sin duda, contribuyen a ello.

En Babia se encuentra el pueblo más alto de la provincia de León: La Cueta, situado a casi 1.500 metros sobre el nivel del mar, junto al nacimiento del río Sil. Llegar hasta esa aldea de cuento requiere invertir unas cuantas horas y (mucha) paciencia al volante. Si vais en invierno, quizás no lo consigáis. Dalmacio y Horacio Castro, los magníficos anfitriones de la Casa Rural La Cueta Alto Sil, os pueden contar unas cuantas anécdotas sobre ello. Seguir leyendo “Babia, un paraíso por descubrir”

Crónica de una celebración literaria en Babia

I Encuentro de las Letras de Babia y Luna
El I Encuentro de las Letras de Babia y Luna fue todo un éxito.   Foto: Dalmacio Castro

El sábado 8 de agosto, a eso de las nueve de la tarde, comencé mi intervención en el Primer Encuentro de las Letras de Babia y Luna ante más de cien personas que escuchaban atentas lo que tuviera que contarles acerca de mi carrera literaria y, concretamente, sobre Con la vida a cuestas. ¿Por qué alguien de Barcelona, que sólo había pasado tres días en Babia, hacía ocho años, había decidido ubicar buena parte de la trama de su segunda novela en una comarca que no poca gente sigue creyendo que sólo existe en el refranero popular?

Fui el último de los cuatro autores invitados en intervenir. Empezaba a hacer frío, estaba algo nervioso (no imaginaba que asistiría tanta gente) y, sobre todo, me tocaba hablar después de la exposición brillantísima de un orador (y escritor, tengo tres de sus libros esperando su turno) magnífico, Miguel Paz Cabanas, babiano de adopción, sobre quien hablaré más adelante. Como lo haré de la organizadora del acontecimiento, Silvia Aller, poeta, fotógrafa, apasionada de los libros y de la naturaleza exuberante de esa tierra leonesa que, desde luego, es bien real. Abruma de tan real que es.

El escenario, el patio del Palacio de Quiñones, en Riolago de Babia, Casa del Parque Natural de Babia y Luna, y la compañía eran inmejorables, así que el resultado final sólo podía ser bueno. Pero eso fue la tarde del 8 de agosto. Antes sucedieron varias cosas dignas de ser contadas. Seguir leyendo “Crónica de una celebración literaria en Babia”

Por tierras de Castilla en compañía de Delibes

Laguna Negra - Soria
La preciosa Laguna Negra, a los pies de los Picos de Urbión.

Esta primera crónica de unas vacaciones inolvidables empieza en tierras sorianas, en la comarca de Pinares, concretamente en el pueblo de Vinuesa, villa medieval de grandes casonas que reflejan la prosperidad de su pasado indiano. Ubicada junto al pantano de La Cuerda del Pozo, que recoge las aguas de un joven río Duero, y a los pies de la Sierra de Urbión, está rodeada de bosques, a las puertas del Parque Natural de la Laguna Negra y los circos glaciares de Urbión, lo que la convierte en un atractivo destino turístico de montaña.

Nosotros nos alojamos en la Casa Rural Cueva Serena, donde descubrimos una chimenea impresionante que invitaba a hacer buen uso de ella. El edificio está reformado con gusto, sobre todo porque conserva elementos tan interesantes como la enorme chimenea, el horno de piedra y la cocina de leña, todo a disposición de los huéspedes, tratados con absoluta familiaridad por Tonino, su simpático propietario. Seguir leyendo “Por tierras de Castilla en compañía de Delibes”

Prólogo a la crónica de unas vacaciones inolvidables

El viaje de Pau y Con la vida a cuestas
‘Con la vida a cuestas’ y ‘El viaje de Pau’ en el embalse de Luna, en León.

Cuando empiezo a escribir estas líneas en la libreta es medianoche y millones de estrellas amenazan con caer, de un momento a otro, sobre mi cabeza…, aunque el techo del coche me protege.

El escenario es el mismo que hace un año, aquella noche que recuerdo como si fuera ayer, en que, apoyando la libreta sobre el volante, escribí una de las escenas más intensas de Con la vida a cuestas.

El cielo nocturno y sin luna del Pirineo Aragonés, de Bielsa, es inspirador, lo tengo más que comprobado. No sólo para escribir en un papel novelas o crónicas veraniegas como ésta, sino para escribir en la mente, montones de pensamientos que brotan de forma incontrolable.

Hace algunas noches este mismo cielo inspirador me dejaba embobado varios cientos de kilómetros hacia el Oeste, literalmente en Babia, uno de los lugares más mágicos que uno puede descubrir. Seguir leyendo “Prólogo a la crónica de unas vacaciones inolvidables”