Los cielos de Aínsa

Aínsa - Plaza Mayor
La Plaza Mayor de Aínsa, desde el campanario de la iglesia de Santa María.   Foto: Lucía Pastor

Ahora que cuento los días que faltan para poner rumbo a ese Pirineo Aragonés que me robó el corazón y la voluntad a mis seis años; ahora que tengo el cerebro saturado de tanta locura, la que nos zarandea a diario, y de tanto teatro, el que protagonizan esos señores expertos en politiqueo, el cuerpo me pide recuperar postales del verano pasado que se quedaron en la sala de espera.

Volver a verlas me transmite sensaciones felices, alejado de la sinrazón que asola al mundo, inmerso en paisajes familiares que tan buenos recuerdos me traen… Como esos cielos de Aínsa, la capital del Sobrarbe, el cruce de caminos que es la puerta de entrada a los tesoros pirenaicos.

Aínsa está considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Conserva casi intacto el casco antiguo medieval, con su pavimento y sus fachadas de piedra, su arco de entrada y la preciosa Plaza Mayor aportalada, donde desembocan las dos vías principales, las calles Mayor y Santa Cruz, que discurren paralelas.

Castillo de Aínsa
Navata en el patio del Castillo de Aínsa.   Foto: Benjamín Recacha

Desde la plaza se admiran los otros dos tesoros arquitectónicos de la villa: la iglesia románica de Santa María y el Castillo de Aínsa. Del segundo se restauró la muralla, para hacerla visitable y algunos edificios, que albergan un ecomuseo y una oficina de información turística. El gran patio es el escenario del Festival Castillo de Aínsa, que durante tres días programa conciertos de música tradicional, teatro y artes visuales. Este año ha celebrado la XXVI edición.

Vale la pena pasear por lo alto de la muralla, desde donde se disfrutan unas vistas preciosas de la Plaza Mayor y del que en realidad es el patrimonio más valioso del pueblo: un entorno natural privilegiado. Antesala de las imponentes moles pirenaicas, ubicado en la confluencia de los ríos Ara y Cinca, y puerta de entrada al Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara.

En agosto del año pasado, la última vez que estuve allí, el espectáculo principal lo puso el cielo. Nos recibió una típica tormenta veraniega, que dio paso a un baile de nubes y el posterior contraste entre grises, blancos y azules.

Aínsa - Iglesia de Santa María
La torre de la iglesia de Santa María, desde el claustro.   Foto: Benjamín Recacha

Otro punto ideal para maravillarse con el paisaje es la torre de la iglesia de Santa María (siglos XI-XII). Tiene unas dimensiones insólitas, destacando su altura. Recuerdo que hace años se podía subir hasta el terrado, desde donde las vistas eran impresionantes, como también lo era la sensación de poder salir volando en cualquier momento a causa del viento. Imagino que esa precaria sensación de seguridad es lo que acabó llevando a las autoridades competentes a limitar el ascenso hasta la segunda planta, un mirador igualmente privilegiado que compartimos con las campanas.

De la iglesia se puede visitar libremente la nave principal, la cripta y el pequeño claustro. Para subir a la torre hay que pagar una cantidad casi simbólica, pero merece la pena, sobre todo si vamos con niños. Para ellos lo de subir por esa escalera de piedra estrechísima de escalones tan altos es toda una aventura. Para los adultos también, sobre todo si no toman la precaución de agacharse.

El acceso a la villa medieval se puede hacer en vehículo, que hay que estacionar en el amplio aparcamiento habilitado junto al castillo, o bien a pie desde la parte moderna del pueblo, a través de unas largas escaleras. Si no tenéis prisa, recomiendo la segunda opción. Además, el aparcamiento abajo es gratuito.

Aínsa - Librería La General
‘El viaje de Pau’ y ‘Con la vida a cuestas’ en la librería La General.

La Aínsa moderna es básicamente un enclave turístico, cruce de caminos, repleto de restaurantes, tiendas de souvenirs, hoteles, proveedores de deportes de aventura… y una librería, La General, de la que ya he escrito en ‘la recacha’ como agradecimiento a su propietario, Antonio Chéliz, que le abrió las puertas a mi primera novela, El viaje de Pau (ya sabéis que está ambientada precisamente en la comarca del Sobrarbe). En nuestra visita del verano pasado se le añadió la segunda: Con la vida a cuestas.

Ya sabéis, pues, que si pasáis por Aínsa, además de disfrutar de un paseo delicioso podéis comprar libros.

Creo que antes de tomar las ansiadas vacaciones aún tendré tiempo de rescatar un par de recuerdos más de las pasadas.

Aínsa - Peña Montañesa
La espectacular Peña Montañesa, desde el campanario de la iglesia de Santa María.   Foto: Benjamín Recacha
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4 thoughts on “Los cielos de Aínsa

  1. Fabuloso. Y, además, tiene pinta de estar fresquito… Por cierto, la semana que viene subo. Pasaré casi todos los días en Cardedeu, así que estaremos cerca. Te mandaré un mensaje por si podemos quedar y tomarnos un algo y dar un paseillo. ¡Un abrazo!

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