La magia de compartir la soledad

Balcón de Pineta
Contemplando el amanecer desde el Balcón de Pineta.

El lunes vi por casualidad en el perfil de Facebook de mis amigos de La Bolsa de Bielsa que al día siguiente se inauguraba la Muestra de Cine de Ascaso, popularizada como la más pequeña del mundo, con una exposición fotográfica dedicada a los refugiados sobrarbenses durante la Guerra Civil. La Bolsa de Bielsa, el asedio al que las tropas franquistas sometieron a la comarca pirenaica entre abril y junio de 1938, obligó a la debilitada 43 División del ejército republicano a evacuar a toda la población, que huyó a Francia en penosas condiciones, atravesando a pie los puertos nevados, para escapar de la destrucción fascista.

El tema me motivaba lo suficiente como para decidir acercarme hasta Ascaso en la que iba a ser mi última noche en el Pirineo Aragonés. Los habituales ya sabéis que en El viaje de Pau, mi primera novela, que hace cinco años llevé al Sobrarbe por primera vez, la Bolsa de Bielsa es uno de los temas principales.

Tras recorrer los cuatro kilómetros, en su mayoría sin asfaltar, de la pista que conecta la N-260, a la salida de Boltaña, con la aldea semiabandonada, que revive cada final de agosto gracias a la maravillosa iniciativa de la Asociación de Vecinos/as y Amigos/as de Ascaso ‘Los relojes’, los relámpagos y truenos ya se habían adueñado del cielo. A pesar de todo, desafiando a la tormenta inminente, José Buil, hijo de inmigrantes sobrarbenses afincados en Saint Lary, comentaba en la calle Única las fotografías del éxodo de las gentes de Bielsa y pueblos vecinos junto a su tío, Baitico, que lo vivió siendo niño. Seguir leyendo “La magia de compartir la soledad”

Asomado al Balcón de Pineta

Monte Perdido
Feliz, a los pies del Monte Perdido.

Inauguro el 2018 en ‘la recacha’ con uno de los mejores recuerdos de 2017. Si es uno de los mejores recuerdos, por fuerza tiene que tener relación con el mejor lugar que conozco, aquel donde he pasado los mejores veranos de mi vida, donde regreso cada mes de agosto con la misma ilusión en la mirada, con las mismas ganas de llenarme las retinas de la belleza salvaje que dibujan esas montañas.

Si me conocéis un poco, ya sabéis que ese lugar mágico es el Valle de Pineta. El pasado verano pude, por fin, después de más de una década desde la última vez, encaramarme a su balcón. La subida al Balcón de Pineta y el lago de Marboré, bajo la imperturbable mirada del Monte Perdido, me acompaña desde que tengo conciencia de triscar por esas montañas. La pared en apariencia vertical que cierra el circo de Pineta ejerce sobre mí una atracción magnética que durante demasiado tiempo he tenido que ir aplazando.

Es un paisaje que hasta que uno no lo ve con sus propios ojos no se hace a la idea de lo que impone. No parece real y, sin embargo, ahí está, como resultado del capricho maravilloso de la madre naturaleza. Seguir leyendo “Asomado al Balcón de Pineta”

Crónica viajera desde el paraíso (IV)

Río Yaga
‘El viaje de Pau’ en el río Yaga.   Foto: Benjamín Recacha

El verano es ya un recuerdo. Los diez días que pasé en el Pirineo Aragonés, recorriendo los paisajes que han marcado mi vida quedan lejos, aunque tenga la sensación de que fue el otro día cuando recogíamos la tienda de campaña para regresar a casa.

El 1 de septiembre publiqué la tercera crónica viajera desde el paraíso, pero dejé pendientes otras dos, que ya no puedo aplazar más porque corro el peligro de que acaben confundiéndose con las de las próximas vacaciones. Además, no va mal recrearse en momentos e imágenes tan agradables. Seguir leyendo “Crónica viajera desde el paraíso (IV)”

Crónica viajera desde el paraíso (III)

Valle de Pineta - El viaje de Pau
El Valle de Pineta, un paraíso bellísimo e inspirador.   Foto: Benjamín Recacha

Y llegó el turno de Pineta. Después de Añisclo y del ibón de Plan decidimos acercarnos al Valle de Pineta, mi lugar especial en el mundo, el que me llena el corazón de alegría, los pulmones de oxígeno y la mente de paz. Si el cerebro fuera una pantalla de ordenador, el circo de Pineta ocuparía la imagen de fondo, con sus bosques de hayas, abetos y pino negro; con sus heleros salpicando las laderas de las imponentes montañas cuyo perfil inconfundible se recorta contra el cielo; y con sus cascadas, que se derraman incansables para confluir en el saltarín río Cinca. Seguir leyendo “Crónica viajera desde el paraíso (III)”

Regreso a los veranos de Pineta (II)

Circo de Pineta
Circo de Pineta desde el puente sobre el Cinca   Foto: Benjamín Recacha

Cuando aparcamos el coche y nos dirigimos, mochila a la espalda, hacia el puente sobre el río Cinca que es la entrada a la antigua acampada libre de Pineta, hoy ya sólo puerta de acceso al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, no pude evitar detenerme para admirar por enésima vez el majestuoso circo de Pineta, regado de cascadas e hilos de agua por doquier, con sus neveros en los lugares habituales. Saqué la cámara y volví a hacer la misma foto de siempre. Era consciente de que cada vez que voy a Pineta hago esa foto, pero ¿cómo no querer capturar una vez más un paisaje tan maravilloso? Seguir leyendo “Regreso a los veranos de Pineta (II)”

Recuerdos de Marboré

Lago de Marboré helado
Lago de Marboré helado

El lago de Marboré es uno de los parajes más mágicos que conozco. Se encuentra a casi 2.600 metros de altura, rodeado de impresionantes moles calcáreas, en pleno Pirineo Aragonés. Es un lago de origen glaciar, y lo que lo hace tan mágico es el hecho de poder encontrarlo helado en pleno verano. Ya hace algunos años que no lo visito y, teniendo en cuenta el ritmo vertiginoso al que está desapareciendo el impresionante glaciar del Monte Perdido, es posible que en esta época ya ni siquiera lo adornen los pintorescos icebergs. La foto que encabeza este artículo está tomada hace unos veinte años. Aquel verano estaba congelado casi por completo. Seguir leyendo “Recuerdos de Marboré”