Un café y una sonrisa (2ª parte)

Comparto la segunda (y última) parte del relato que he escrito para Salto al reverso.

SALTO AL REVERSO

(Lee aquí la primera parte)

You look so fineI want to break your heartand give you mineYou’re taking me over

—Cantas muy bien. —Raquel mira a Luis con una sonrisa sincera pero cansada mientras él da otro trago al botellín de cerveza—. Tu sonrisa y tu voz me llevan a un lugar donde me gusta estar —añade en un murmullo, lo bastante apagado como para que ella pueda disimular no haberlo escuchado.

—Cuando estaba en el grupo, me fijaba mucho en Shirley Manson…, la cantante de Garbage —aclara ante la expresión ignorante de Luis—. You Look So Fine es uno de mis temas favoritos.

Sentados en la misma terraza de los últimos días, contemplan el mar en silencio. Raquel se retira de la cara un mechón agitado por la brisa y lo coloca detrás de la oreja.

—Podría pasarme la vida así…

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Un café y una sonrisa (1ª parte)

Comparto la primera parte del relato que he escrito para Salto al reverso. La segunda la publicaré la semana que viene. Espero que os guste.

SALTO AL REVERSO

—¿Está bien?

Luis recibe el cambio del billete de cinco euros con una sonrisa desconcertada. La camarera también sonríe. Siempre lo hace. Desde hace unas semanas, Luis se toma el café con leche de la tarde ahí porque le gusta su sonrisa fresca. Tiene la impresión de que las sonrisas frescas escasean, y la de ella lo reconforta.

—El libro —aclara la muchacha. Luis mira el ejemplar de 1984 que ha dejado sobre el mostrador mientras espera el café—. Está en mi lista de pendientes, pero nunca me he animado a leerlo porque me da la sensación de que me va a angustiar. —Mientras habla, se desenvuelve con destreza mecánica con la cafetera. Sus movimientos firmes y seguros tienen algo de hipnótico—. Y, la verdad, llevo un tiempo en que sólo me apetecen lecturas que me dejen buen sabor de boca. —Se da la vuelta y coloca un platillo, la…

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XIII Jornadas de La Bolsa de Bielsa: memoria y reivindicación, con el puño en alto y sin perder la sonrisa

XIII Jornadas La Bolsa de Bielsa
Foto de familia junto al monolito en homenaje a las víctimas de La Bolsa de Bielsa. Autor: Carlos Migliaccio (neofato.es)

José María Escalona me puso en contacto con una Bielsa que yo no conocía. Pese a haber veraneado toda la vida en el Valle de Pineta, no tuve conocimiento de la tragedia que tuvieron que afrontar sus gentes durante la Guerra Civil hasta que empecé a escribir El viaje de Pau.

La Bolsa de Bielsa es un episodio heroico que protagonizó la 43 División republicana al evacuar a miles de personas ante el hostigamiento de los fascistas, pero también trágico, pues tuvieron que marchar a Francia con lo puesto a través de las montañas, y al regresar sólo encontraron cenizas.

Lo menos que merecen es que las recordemos.

A ello dedicó su vida José María, uno de los responsables de que Bielsa sea un ejemplo excepcional de respeto por la memoria histórica. Fue el impulsor del magnífico museo etnológico e histórico que debería ser el espejo de municipios mucho más grandes, cuyo fondo documental, por ejemplo, me fue tan útil para escribir mi primera novela. Seguir leyendo “XIII Jornadas de La Bolsa de Bielsa: memoria y reivindicación, con el puño en alto y sin perder la sonrisa”

El abrazo del hogar

Valle de Pineta
El Valle de Pineta en su esplendor primaveral

7 de junio

«Estoy aquí. Estoy en casa». Lo repito varias veces, paseando la mirada por la pradera donde pasé los veranos más felices de mi vida, paseándola por los bosques que forran esas montañas apabullantes, que me siguen pareciendo tan imposibles como el primer día, aquel verano de 1980. Tenía seis años y me parecía que mis padres me habían metido en el escenario de un cuento. No era posible que existiera un lugar así.

Me siento en la roca que siempre ha estado ahí, cerca del rincón donde instalábamos la canadiense azul, el rincón del quejigo que era hogar de nuestro amigo el lirón, nuestro rincón. «Estoy en casa», vuelvo a decir en voz alta, único huésped humano de la pradera que en verano era el hogar feliz de un puñado de familias agradecidas por la hospitalidad de la señora Pineta.

Valle de Pineta
El macizo de Monte Perdido desde los llanos de la Larri

Las últimas semanas no han sido muy buenas para mí. Regresar al hogar era una necesidad. Hogar es una palabra importante. Como amor, amistad, familia, dignidad. La vida queda coja cuando falta alguna de esas. Uno sabe que se encuentra en su hogar cuando se siente abrazado por el entorno, y yo en Pineta me siento protegido por un abrazo interminable. Es una gran suerte contar con un sitio así; no creo que sea tan habitual. Seguir leyendo “El abrazo del hogar”

‘Mientras escribo’: todo vale… siempre que cuentes la verdad

Mientras escribo - Stephen King

«El acto de escribir puede abordarse con nerviosismo, entusiasmo, esperanza y hasta desesperación (cuando intuyes que no podrás poner por escrito todo lo que tienes en la cabeza y el corazón). Se puede encarar la página en blanco apretando los puños y entornando los ojos, con ganas de repartir ostias y poner nombres y apellidos, o porque quieres que se case contigo una chica, o por ganas de cambiar el mundo. Todo es lícito mientras no se tome a la ligera. Repito: no hay que abordar la página en blanco a la ligera».

No me gustan los manuales de escritura. No me llaman la atención los cursos de escritura (no digo que no sean útiles). Huyo como de la peste de cualquier artículo cuyo título sea algo parecido a «[cualquier número entre 5 y 99] consejos para escribir [cualquier género literario]», y me fío de quienes afirman tener las claves para convertirte en un autor de éxito tanto como de los políticos (en ambos casos se trata de vendehúmos).

Ahora bien, acabo de leer Mientras escribo, que podríamos considerarlo un manual de escritura, y automáticamente ha ascendido al Olimpo de mis lecturas favoritas de todos los tiempos. Hay que decir que su autor, el maestro Stephen King, no tiene nada del vendehúmos tradicional y sí la impagable capacidad de transmitir su pasión por la escritura de un modo natural, sin resultar empalagoso, sin pontificar y sin poner paños calientes (a mí me mandaría de cabeza a la categoría regional de los escritores vulgares por el rimbombante adverbio de la segunda línea de este largo párrafo).

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Víctor del Árbol reivindica en ‘Antes de los años terribles’ el derecho a las segundas oportunidades

Víctor del Árbol - AEN Barcelona
Junto a mis amigos de la AEN, Mar González y Joel Maniviesa, y Víctor del Árbol.

Que la presentación de un libro acabe con el autor firmando ejemplares sentado en un banco de Rambla Catalunya porque no le ha dado tiempo antes del cierre de la librería me parece motivo de celebración. Hay que decir que Víctor del Árbol tiene la buena costumbre (para sus lectores, no tan buena probablemente para sus acompañantes) de tomarse el tiempo que sea necesario con cada una de las personas que esperan ilusionadas a que les dedique unas palabras, de modo que la cola avanza despacio y, claro, acaba pasando que a las nueve de la ¿noche? los empleados de La Casa del Llibre, con toda la razón del mundo, se quieren ir a su casa o a donde les apetezca.

Así que, la foto lo atestigua, nos echaron la persiana, y la presentación de Antes de los años terribles (Ediciones Destino) concluyó en un banco de una de las principales calles de Barcelona; y todos contentos por poder contar la anécdota.

Desde luego, que Víctor del Árbol lo pete con su última novela no es anecdótico, sino fruto del trabajo de muchos años, de agarrarse al sueño de estremecer con la literatura y de sentir que cada nueva historia que ofrece al mundo es la primera, la más especial. Eso al menos es lo que transmite, pero claro, uno puede agarrarse a un sueño y luchar muy duro por hacerlo realidad, pero si carece de la habilidad para, en este caso, contar historias, poco hay que hacer. Víctor tiene ese don, y otro que me parece casi tan valioso: sabe contagiar su pasión, por eso es normal que no quede ni una silla libre en la enorme librería barcelonesa y que tanta gente haga cola para que le firme el libro, pero sobre todo para intercambiar unas palabras que saben que no sonarán a hueco. Seguir leyendo “Víctor del Árbol reivindica en ‘Antes de los años terribles’ el derecho a las segundas oportunidades”

La mejor medicina

Comparto el último relato que he escrito para Salto al reverso.
No hay mejor medicina…

SALTO AL REVERSO

Él se asoma a la ventana. Hace un día espléndido, se imagina paseando con la cabeza levantada y los párpados cerrados, sintiendo el calor del sol de primavera. Paseando con ella, agarrados por la cintura. Le besaría el pelo, y se sumergiría en esos ojos verdes que brillan con la luz y que lo hipnotizan; aunque seguramente los tendría enmascarados tras las gafas de sol que le dan el glamur de las estrellas de Hollywood. «Estamos juntos, sí. La tía más imponente, la más simpática, la más inteligente me ha elegido a mí», les diría orgulloso con la mirada a todos cuantos se les cruzaran sin poder ocultar la expresión de envidia.

Pero ella está tumbada en el sofá, en la oscuridad de un comedor mal orientado, que incluso en abril necesita del calor artificial de la calefacción para resultar confortable. Está rabiando de dolor. Esa maldita espalda que no…

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Ojos tristes

Una experiencia real vivida hace unas semanas, me llevó a construir este relato para Salto al reverso.

SALTO AL REVERSO

El martes a mediodía regresaba a donde había aparcado el coche, una calle con mucha pendiente junto al instituto Pau Gargallo de Badalona. Mientras bajaba, vi que, por la misma acera, subía renqueante una mujer, tanto que tenía que agarrarse de la valla del instituto para no caer. Acabó sentándose en el saliente del muro para coger resuello. Algo alarmado, me acerqué.

—¿Necesitas ayuda?

La chica —debía rondar la treintena, quizás algo más— levantó la cabeza y me miró con los ojos más tristes que recuerdo. Con una mano temblorosa se secaba las lágrimas.

—No, gracias. Llevo todo el día temblando y sin fuerzas.

—Deberías ir al médico.

Era una situación de esas en que está claro que algo va mal, pero no sabes cuál es la manera acertada de actuar.

—Sí, debería… Debería hacer tantas cosas con mi vida…

Aunque hablaba un buen castellano, el acento y las facciones…

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¿Víctimas de trata o prostitutas «voluntarias»?

carteles contra la trata Badalona
Carteles contra la trata y la explotación sexual, en la plaça de la Vila de Badalona. Foto: Silvia Rodríguez

A mediados de enero empecé a trabajar en el periódico L’independent de Badalona, un proyecto ilusionante porque tiene como único objetivo hacer periodismo, con todo lo que ello lleva implícito. Periodismo no es reproducir notas de prensa ni servir de altavoz al poder, el institucional y el de quienes pululan en torno para dirigirlo, sino sacar a la luz realidades a menudo escondidas e incómodas. Informar con compromiso; de forma objetiva, sí, pero no aséptica, porque hacer periodismo, además de un medio de ganarse la vida, es comprometerse socialmente.

En L’independent tenemos el enorme privilegio de ser libres para informar. Y eso es lo que hace posible que pueda escribir artículos como el que reproduzco a continuación (traducido del catalán), publicado en la edición en papel del 7 de marzo, creo que muy apropiado para este Día Internacional de la Mujer Trabajadora (fundamental esta última palabra). Porque el único «privilegio» para millones de mujeres en el mundo continúa siendo sobrevivir.


La Policía Nacional dio a conocer la semana pasada una operación que, enmarcada en el Plan contra la Trata de Seres humanos con Finalidad de Explotación Sexual, actuó contra un prostíbulo ubicado al número 131 de la calle Tortosa de Badalona.

Se  encontró a seis mujeres obligadas a ejercer la prostitución en condiciones deplorables. Tenían que estar disponibles a todas horas, de forma que vivían en una pequeña habitación sin unas mínimas condiciones de habitabilidad. Dos hombres controlaban todos sus movimientos y el dinero que ganaban.

A pesar de todo esto, finalmente no se las ha considerado víctimas de trata y, como se encuentran en situación irregular en el país, se les ha abierto expediente de expulsión en aplicación de la Ley de Extranjería. A los proxenetas se les han imputado delitos contra los derechos de los trabajadores y relativos a la prostitución. Seguir leyendo “¿Víctimas de trata o prostitutas «voluntarias»?”

Coedición: hacer negocio con la ilusión de publicar

Cervera Vila del Llibre
Escritor desesperado al darse cuenta de lo que significa un contrato de coedición.

Tengo el blog abandonado. Esta recachita, que tantas alegrías me ha dado y tanta compañía me ha hecho, hacía demasiado que esperaba paciente mi regreso, y por fin estoy aquí, sin más excusa para justificar el retraso que la trillada falta de tiempo. Ha tenido que ser un encargo de mis amigos de la AEN – Asociación de Escritores Noveles lo que me hiciera ponerme las pilas. «¿Por qué no escribes un artículo sobre la coedición?», me retó Jose Jarné, siempre con la antena puesta, y, obviamente, no me podía escaquear.

Ahí va.


Publicar. Cuántos aspirantes a escritor sueñan con ver su primera novela en los escaparates, rodeada de las de tantos autores consagrados.

Fantaseamos con el éxito, con que nuestras historias estremezcan, con que miles de lectores se sientan acompañados por nuestros personajes… Y, claro, cómo no dejarse engatusar por quienes, con buenas palabras y promesas vagas, se interesan por nuestra obra.

Nos ofrecen publicar, y nos dicen que compartiremos espacio con los «grandes», en esos grandes almacenes de cultura empaquetada.

Nuestra novela, en la que tantas esperanzas hemos depositado, a la que tanto esfuerzo hemos dedicado. En papel, con un sello editorial, que puede que no sea muy conocido, pero, oye, por algo hay que empezar. Y estará en las tiendas, y la gente la podrá comprar…

Eso sí, como la editorial está apostando por un autor desconocido, como se está arriesgando por nosotros, nos pide contribuir con un pequeño esfuerzo extra: que nos hagamos cargo de una parte de la inversión.

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