Responsabilidad individual, miseria humana y relatos que abrazan

Relatos en busca de abrazos

Me encuentro extrañamente tranquilo. Las primeras semanas de encierro en casa se me hicieron muy duras, y si en aquel momento me hubieran dicho que íbamos a pasar un mínimo de dos meses sin libertad de movimiento me habría desesperado. Me llevo muy mal con la soledad. Pero la semana pasada llegaron las golondrinas y los vencejos, invadiendo el espacio aéreo con sus piruetas y los silbidos escandalosos que a mí me llenan de alegría. Porque, a pesar de todo, es primavera.

Supongo que el secreto es no pensar demasiado en lo que vendrá, ni en cuándo vendrá. Ir día a día y no prestar mucha atención al ruido mediático ni a la bilis de quienes no desaprovechan la mínima ocasión de demostrar cuán miserables son.

Me muero de ganas por salir y abrazar a los míos, y aunque ahora parece que tengo las emociones bajo control, sé que el standby no podrá durar mucho más. Hay tantas cosas de las que estamos viviendo que no me parecen ni medio lógicas, que si me pongo hacer el listado no acabaría nunca. Creo, sin embargo, que podría sintetizarlas en la siguiente reflexión: Seguir leyendo “Responsabilidad individual, miseria humana y relatos que abrazan”

Castillos de arena

Castillo de arena
Foto: Benjamín Recacha

Lola vuelve a colocar el pequeño cubo boca abajo sobre la arena mojada de la orilla y lo golpea con la pala. «Ahora seguro que me sale», se dice. Pone sus manitas a los lados y empieza a levantarlo, con mucho cuidado, mientras se muerde la lengua con los labios, como hace siempre que algo requiere de su máxima concentración.

En su lento ascenso, el recipiente de plástico va descubriendo una (en apariencia) sólida torre de arena, que contrasta con los fracasados proyectos que la rodean.

—¡Sí, esta sí que se aguanta! —celebra la niña, cuya cara es la viva expresión del éxito— ¡Mira, mamá! ¡Lo he conseguido!

Irene levanta la vista del libro que está leyendo instalada en una silla plegable, a pocos metros de la orilla.

—Muy bien, pitufa. Estás hecha toda una ingeniera.

La sonrisa de su madre es toda la recompensa que Lola desea. Ella también sonríe, orgullosa por su hazaña constructiva, pero sobre todo por ver la alegría reflejada en el rostro de la mujer que configura su mundo. A los cinco años prácticamente le queda todo por descubrir, aunque hay cosas que ya sabe, como que no quiere ver triste a mamá nunca más. Seguir leyendo “Castillos de arena”

El año en que confirmé que soy escritor

Benjamín Recacha García
Tengamos un 2014 repleto de sonrisas. 🙂

Sí, también yo voy a escribir el típico artículo de balance del año que acaba y buenos deseos para el que empieza, aunque ya vaya tarde. A la mayoría de personas nos gusta echar la vista atrás para rememorar los buenos momentos, pero incluso me atrevería a decir que nos sentimos bien regodeándonos en la nostalgia y buscando justificaciones a lo que dijimos que haríamos o no haríamos y todavía tenemos pendiente. También queremos ser optimistas. Aunque las circunstancias sean negativas, en el fondo del corazón guardamos una chispa de esperanza por que las cosas vayan mejor en adelante. Seguir leyendo “El año en que confirmé que soy escritor”