En defensa de la educación pública

Viñeta Forges huelga educación

Cuando era pequeño, con 3 o 4 años, participé en mis primeras movilizaciones en defensa de los derechos sociales. Recuerdo que estuvimos encerrados en la iglesia del barrio –Sant Crist de Can Cabanyes, un núcleo obrero en el extrarradio de Badalona, entonces una ciudad industrial a las afueras de Barcelona–, reclamando la construcción de una escuela pública.

A finales de los 70 las carencias en infraestructuras y equipamientos eran colosales en municipios como Badalona, donde la inmigración de los años 50 y 60 había provocado la aparición de barrios de arquitectura caótica sin ningún tipo de servicio. La presión de los movimientos vecinales consiguió que, poco a poco, aquellas concentraciones humanas movidas por la necesidad fueran dotándose de las condiciones mínimas para una existencia digna.

La movilización ciudadana consiguió que en 1979 se construyera un parvulario público en Sant Crist y que al año siguiente abriera las puertas la primera escuela pública de la zona, el colegio Llibertat (Libertad), del que me siento orgulloso de pertenecer a su primera promoción. Fue un centro ejemplar, con un método de enseñanza revolucionario en el que se implicaba toda la comunidad educativa, desde los maestros hasta los padres, que participaban activamente en la definición del programa de estudios y, por supuesto, en todo tipo de actividades, no sólo extraescolares, sino también dentro del horario lectivo. Durante muchos años Llibertat fue sinónimo de calidad en la enseñanza y de implicación de toda una comunidad en la educación de los chavales.

Mi hijo Albert tiene cuatro años y medio, y ayer participó en su cuarta o quinta manifestación (si no son más, que ya he perdido la cuenta). No es un caso excepcional, ni mucho menos. En la multitudinaria movilización de Barcelona había muchísimos niños, incluso más pequeños que él. Acudían junto a sus padres y sus maestros a defender la escuela pública; a protestar contra las reformas legislativas que hacen de la educación un arma arrojadiza política; contra las reformas de profundo y repugnante calado ideológico; contra los recortes que, tras el escudo de la crisis, esconden motivaciones única y exclusivamente políticas (en Catalunya llevamos años sufriéndolas, desde que CiU recuperó el poder); a mostrar su rechazo más absoluto, en definitiva, al desmantelamiento del sistema de garantías sociales que las movilizaciones que comenzaron cuatro décadas atrás lograron construir en este país.

Como Albert, a su edad yo acompañaba a mis padres para reclamar una existencia digna. Lo de ayer fue bonito, alentador, emocionante incluso, contemplar tanta savia nueva en tantas ciudades defendiendo sus derechos, siendo conscientes, tan jóvenes, de que quedándose de brazos cruzados nadie va a luchar por ellos. Bonito, sí, pero a la vez muy triste. Hace 35 años mis padres reclamaban que en Sant Crist, un barrio obrero de Badalona, se construyera una escuela pública para que sus hijos disfrutaran de una educación de calidad. Hoy somos yo, mi mujer, y tantos otros padres y madres quienes reclamamos no ya la construcción de escuelas, sino que mantengan las condiciones mínimas para que puedan continuar ofreciendo una educación digna.

Exigimos a nuestros gobernantes que dejen de hablar de la educación en vano; que dejen de rasgarse las vestiduras por los malos resultados académicos, por estar a la cola de Europa; que dejen de aparentar una preocupación falsa por la calidad de nuestras escuelas, y que demuestren de una vez por todas que realmente creen en la educación como un pilar fundamental para la construcción de una sociedad mejor. La solución a los males de nuestra enseñanza es bien sencilla: inversión. “No hay dinero”. Mentira. Mentira. MENTIRA. Los políticos que utilizan la excusa de la crisis para recortar en servicios públicos son unos mentirosos y unos pésimos gestores cuyo principal objetivo es destruir lo que tanto nos costó construir.

La inversión en educación es la mejor que se puede hacer. Ningún céntimo invertido en educación es dinero perdido. El problema es que en España no ha habido todavía un gobierno que crea firmemente en ello. El sistema educativo es una cuestión de Estado y, por tanto, debería ser consensuada entre todos los actores que intervienen, es decir, entre toda la sociedad, huyendo de sectarismos políticos. Pero eso no va ocurrir mientras las cosas funcionen como hasta ahora.

No queda otra, pues, que seguir luchando. He leído y escuchado a varios maestros y profesores que justificaban el no haber secundado la huelga principalmente en base a dos argumentos: 1) “Con una huelga de un día no vamos a conseguir nada” o 2) “Ya me han recortado demasiado el sueldo como para perder más”.

Son argumentos comprensibles, sin duda, y no soy nadie para valorar la repercusión que un día menos de sueldo puede tener en la vida de una familia. Ahora bien, tengamos muy presente que es precisamente la falta de unidad a lo que se agarran los gobernantes para continuar perpetrando este atentado continuo a nuestros derechos. Saben que es muy difícil que la gente piense antes en el conjunto de la sociedad que en defender su parcelita de miseria. Pero bueno, como ya hemos salido de la recesión pronto no será necesario reclamar nada. Volveremos a ser felices y a comer perdices… o las sobras de los que se están enriqueciendo gracias a nuestra miseria.

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10 thoughts on “En defensa de la educación pública

  1. Estuve en la manifestación de Cádiz con toda la familia al completo y unos amigos. Pocas cosas merecen tanto la pena como pelear por una educación mejor en este país, tan necesitado de ella. No puedo estar más de acuerdo contigo. Saludos.

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  2. Te ha tocado vivir como hijo y como padre el proceso de construcción y derribo de la escuela pública; algunas tenemos hijos que han pasado por una experiencia similar y están bien enseñados: se os ve en la movilización.

    Algo sé de huelgas y no me valen los archisabidos argumentos: <>. Una huelga (intensa y extensa) de un día no es tan ineficaz como dicen quienes se excusan de esa manera para no hacerla; un día de sueldo es una buena inversión si se consiguen mejoras para la comunidad educativa: ya se irá recogiendo el fruto.

    Hay mucho en juego para vuestros hijos; hay que elegir entre una sociedad solidaria y compasiva y la ley del más fuerte.

    Ah, nosotras también estuvimos, mañana y tarde, con la camiseta verde; para la huelga, ya se nos ha pasado el tiempo; las ganas no.

    Saludos.

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    1. Nunca creí que como padre iba a tener que revivir lo que viví siendo niño. Entonces todo estaba por construir y casi nadie cuestionaba que se trataba de reivindicaciones justas. Hoy en día el esfuerzo hay que centrarlo en convencer a la “mayoría silenciosa” de que la destrucción de todo lo que conseguisteis las personas de vuestra generación no es algo inevitable y que no podemos permitir que destrocen el futuro de nuestros hijos. Un abrazo!

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  3. Hola Benjamín.
    Hace tiempo que te sigo y hoy me he animado a escribir, porque el tema que has tocado lo he vivido muy de cerca durante los 6 años que mi familia y yo hemos vivido en Barcelona. Y la infancia que has descrito podría ser la mía.
    En los años 70 mis padres también se vieron obligados a emigar desde un pueblo manchego a Madrid. Recalamos en Parla, ciudad dormitorio del extrarradio, cuyo ayuntamiento recientemente ha pedido el rescate al Gobierno.
    Yo formé parte de la segunda promoción de mi colegio, el Ciudad de Parla. En aquella época en Parla nos manifestábamos para lograr que el agua corriente llegara a las casas.
    En 2007, por motivos laborales, mi pareja, mi hija y yo nos mudamos a Barcelona. Fue todo muy rápido, pero queríamos escuela pública, y nos tocó el Ramón LLull, uno de los pocos en los que había plazas libres para P-4, que era el curso que a la peque le tocaba.
    No me he arrepentido nunca de que haya estado en ese colegio hasta 4º de Primaria. Los profesores, el AMPA, la directiva, los padres, todos hemos sido una piña. Mi pareja formó parte del Consejo Escolar desde2007 hasta 2012. Y como bien dices, en estos últimos años ha habido un deterioro del sistema público de enseñanza, que no de la enseñanza, porque los profesores, la directiva y los padres hemos hecho todo lo posible y más para que los niños no sufrieran las consecuencias.
    No me caso con nadie, soy apolítica y no defiendo ningún color. Pero es cierto que con la llegada de CIU se redujeron las horas lectivas, se redujeron profesores, se estableció un mínimo de 10 días de baja del profesor titular para que mandaran un sustituto, y muchas cosas.
    Por motivos laborales hemos vuelto a mudarnos, esta vez a Basel, en Suiza. Y comparar el sistema público de enseñanza aquí con el de allí es comparar a Dios con un gitano, como se suele decir. Muchas veces cuando lo cuento a amigos o familiares siento vergüenza, porque parece que quiero ponerles los dientes largos, pero sólo cuento la realidad.
    Y la realidad es que en Suiza el dinero del contribuyente va al sitio que tiene que ir, y no a viajes, comidas, cenas y bolsillos de algunos de los que lo recogen (no me gusta generalizar)
    Espero que nuestras quejas lleguen a algún sitio, y que los que están aletargados despierten de una vez, porque si no, me temo que no lograremos nada.
    Saludos
    Mapi

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    1. Qué bien que te hayas animado a dejar tu comentario. Tienes toda la razón al destacar la implicación de la comunidad educativa para paliar en la medida de lo posible los continuos recortes que está sufriendo en Catalunya la escuela pública. Yo también conozco varios casos sangrantes de primera mano porque mi mujer es administrativa en centros de primaria. Daría para otro post (como mínimo), pero simplemente apuntaré la vergonzosa práctica que se lleva a cabo en municipios del extrarradio de Barcelona, como Badalona o Santa Coloma de Gramenet, donde se crean verdaderos guetos en determinadas escuelas ubicadas en los barrios más humildes, que son las que soportan mayor concentración de inmigración. En vez de repartir la población extranjera equitativamente entre los colegios de la ciudad, por una simple cuestión de operatividad para los maestros, ya que es mucho más sencillo integrar a 4, 5, 6 alumnos que a 15-20, pues no, son unos pocos centros los que concentran la mayor parte de estos chavales. ¿Cómo se puede pretender la excelencia educativa en una clase que parece la ONU si encima retiran la mayor parte de recursos para facilitar la rápida integración del alumnado extranjero? La propia administración condena a estas escuelas a la marginación de forma premeditada (la que fue mi escuela es uno de estos casos). Es muy penoso, un ejemplo más de lo lejos que estamos de que los gobiernos se tomen la enseñanza como una cuestión prioritaria.
      Muchas gracias por tu aportación. Te animo a que de ahora en adelante te prodigues más ;). Ah, y no me sorprende en absoluto lo que apuntas sobre la honestidad de los políticos suizos.
      Un abrazo!

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  4. Más de mil personas sufren una avlalancha en una discoteca de Córdoba que había vendido más entradas de las que permite el aforo. Muchas de ellas jóvenes estudiantes. Cuando un botellón es capaz de congregar a más jóvenes que una manfestación en defensa de su presente y de su futuro, la derrota está servida y los poderes lo saben y lo celebran.

    El camprus de Granada bate récords con más de 25.000 asistentes a un botellón y en la manifestación de ayer casi 10.000 personas acudieron a la manifestación en contra de la reforma de la enseñanza, la mayoría de ellas no pisa el botellón ni cursa estudios.

    No sé qué tipo de sociedad se está construyendo si la inmensa mayoría opta por el silencio como los corderos y otra mayoría prefiere la ebriedad a la racionalidad. No obstante, hey que seguir al pie del cañón y en la calle estuvimos reivindicando y protestando.

    Salud

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    1. Yo me obligo a tener esperanza en las nuevas generaciones (no los polluelos de gaviota precisamente). Ayer salió mucha gente a la calle en Barcelona, de todas las edades, pero particularmente muchos universitarios y adolescentes. Esperaba que sería una manifestación multitudinaria, pero reconozco que me llevé una grata sorpresa. No hay otra que seguir al pie del cañón. Saludos.

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  5. Me ha hecho mucha gracia el chiste que ilustra el artículo, pues me ha recordado a un amigo, estudioso de temas lingüísticos, que siempre decía que el pueblo tenía una extraña virtud para definir a las cosas por su nombre. Ponía el ejemplo de las oficinas de empleo, rebautizadas por la sabiduría popular como el paro.
    Es cierto todo lo expuesto en el artículo. La calidad de la enseñanza pública se ha resentido de una continua degradación, por parte de los políticos tras los primeros años de conquistas sociales, en favor, en Catalunya gracias a CIU de la escuela privada, escuela que todos sabemos cómo han mejorado sus instalaciones deportivas, salas multimedia, incluso nuevas edificaciones para adaptarse a las demandas educativas, que de alguna manera imponían las empresas, mientras las públicas se degradaban y degeneraban con el beneplácito de la administración. Más sangrantes son los casos en que alguna escuela pública, en claro maridaje con los políticos gobernantes, han conspirado para ser la escuela pública a la que iban los ciudadanos “guais”, que elegían pública pero seleccionaban por pureza de sangre, mediante un sistema tan sencillo como falsificar el empadronamiento del alumno. Esta práctica fue un escándalo en Mataró, bajo la administración socialista.
    Es un auténtica vergüenza haber de salir a la calle, no para conseguir más, sino para no nos sigan quitando. No me extiendo más. Un abrazo y a seguir denunciando.

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    1. Lo que comentas que pasaba en Mataró ocurre en otros muchos lugares. Políticos que se llenan la boca de escuela pública y son los primeros en llevar a sus hijos a centros elitistas (públicos o no).
      En CiU son expertos en escurrir el bulto y culpar a otros de su gestión política. Si recortan en educación y en sanidad es por culpa de Madrid, cuando jamás han creído en lo público. La deriva independentista a priori les venía de perlas para distraer la atención sobre el desmantelamiento que están perpetrando en Catalunya. Lástima que ERC les esté comiendo la tostada…
      Gracias, como siempre, por tu comentario. Un abrazo!

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