‘Ciutat morta’: impotencia, rabia, dolor…, miedo

 

Indignación, impotencia, rabia, dolor…, miedo. Cuando veáis ‘Ciutat morta’ (Ciudad muerta) lo entenderéis. Si ya habéis visto el documental valiente de Xapo Ortega y Xavier Artigas, periodismo comprometido, del que toma partido por la justicia (la real, no la institucional) sin ambigüedades, imagino que, como me pasa a mí, no habéis podido dejar de darle vueltas desde entonces.

Es muy inquietante llegar a la conclusión de que lo que hicieron con los chicos del llamado caso ‘4F’ podría pasarle a cualquiera. Puedo llegar a entender que la policía se equivoque al detener a los presuntos culpables de un incidente tan lamentable como la agresión que sufrió aquel 4 de febrero de 2006 un agente de la guardia urbana de Barcelona, que lo dejó al borde de la muerte por un terrible impacto en la cabeza. Seguir leyendo “‘Ciutat morta’: impotencia, rabia, dolor…, miedo”

Es la hora de Mandela

Nelson MandelaEn un mundo implacable, material y materialista
un anciano venerable a todos ha puesto de acuerdo:
“Fue un gran hombre, un hombre bueno”.
“Defendió la libertad, hay que seguir su ejemplo”.
Todos loan a Mandela.
Muchos lo lloran… con lágrimas negras.
Pero no de un negro puro,
como el de la piel de Madiba: un negro limpio, transparente, honesto.
Es el sucio color negro que adquieren los colores corrompidos.
Almas sucias que hablan con palabras vacías,
que pisotean el camino de este guía de la paz.
Apariencias afectadas, caras de circunstancias…
Discursos clonados de quienes jamás entenderán qué significó Mandela.
De quienes con cada una de sus acciones
insultan un legado impagable, patrimonio de la humanidad.
Mandela dignificó al ser humano,
como tantos otros activistas de la libertad
que son denostados en un mundo diseñado por los poderosos.
Un mundo en el que la hipocresía, la mentira,
la corrupción y la injusticia tienen premio.

Es la hora de Mandela.
De vivir libres, con la cabeza bien alta.
Es la hora de luchar contra leyes injustas,
de defender los derechos fundamentales por encima de cualquier otra consideración.
Mandela, Gandhi, Martin Luther King, el Ché Guevara… Rosa Parks,
y tantos otros héroes anónimos jamás se arrodillaron ante el poder.
Es hora de levantar la cabeza y reaprender a decir “NO”.