‘Ciutat morta’: impotencia, rabia, dolor…, miedo

 

Indignación, impotencia, rabia, dolor…, miedo. Cuando veáis ‘Ciutat morta’ (Ciudad muerta) lo entenderéis. Si ya habéis visto el documental valiente de Xapo Ortega y Xavier Artigas, periodismo comprometido, del que toma partido por la justicia (la real, no la institucional) sin ambigüedades, imagino que, como me pasa a mí, no habéis podido dejar de darle vueltas desde entonces.

Es muy inquietante llegar a la conclusión de que lo que hicieron con los chicos del llamado caso ‘4F’ podría pasarle a cualquiera. Puedo llegar a entender que la policía se equivoque al detener a los presuntos culpables de un incidente tan lamentable como la agresión que sufrió aquel 4 de febrero de 2006 un agente de la guardia urbana de Barcelona, que lo dejó al borde de la muerte por un terrible impacto en la cabeza.

Quienes creen de veras que vivimos en un estado de derecho, una democracia moderna y avanzada, donde las garantías procesales y la presunción de inocencia son derechos sagrados, confiarían en que esas personas recibirían un trato humano y que en cuanto resultara evidente que no tenían nada que ver con el incidente serían puestas en libertad.

Pues no. En España no ocurre tal cosa. Y lo verdaderamente inquietante es que lo relatado por ‘Ciutat morta’ no es excepción. En esta ocasión nos hemos enterado porque la película se emitió el sábado en el Canal 33, el segundo canal autonómico catalán, batiendo todos los récords de audiencia de la cadena. Las redes sociales ardían (y siguen haciéndolo) de indignación, y varios partidos políticos ya han pedido la reapertura del caso.

Lo inquietante del caso ‘4F’ es tomar conciencia de que las instituciones, que deberían garantizar nuestros derechos ciudadanos, pueden confabular en cualquier momento para destrozar la vida de personas inocentes con no se sabe bien qué objetivo.

Lo inquietante de lo que relata ‘Ciutat morta’ es llegar a sentir miedo de la policía, y cuando alguien que no tiene nada que ocultar, que no ha cometido un delito (ni piensa hacerlo) en la vida, siente miedo de la policía y pierde toda esperanza en que los órganos judiciales castiguen las injusticias, la conclusión es más que inquietante: nuestra democracia modélica se tambalea.

A las víctimas del caso ‘4F’ las torturaron en comisaría, causándoles terribles heridas físicas y psicológicas; las procesaron en un juicio-pantomima donde la jueza instructora, Carmen García Martínez, ya tenía decidida la sentencia de antemano, pese a no contar con más prueba que la declaración de dos agentes de la guardia urbana que posteriormente serían condenados por torturar a un ciudadano de Trinidad y Tobago en septiembre de 2006. Esos agentes ya disfrutan de una jubilación dorada a la edad de 33 y 38 años.

Lo inquietante del caso ‘4F’ es que dos de las personas condenadas fueron detenidas en el hospital del Mar, a donde habían ido para curarse las heridas causadas por un accidente de bicicleta, simplemente por vestir y llevar un peinado diferente a lo que se considera “normal”. Una de ellas, Patricia Heras, acabó suicidándose en 2011, estando cumpliendo condena en régimen de tercer grado. Este lamentable suceso fue el germen de ‘Ciutat morta’, lo que ha hecho posible que hoy esté escribiendo este artículo.

Todo el mundo se lleva ahora las manos a la cabeza, políticos incluidos. Aún no hemos podido escuchar lo que tienen que decir los que entonces gobernaban en el Ayuntamiento de Barcelona, como el ex alcalde Joan Clos, que el día siguiente de los hechos aseguraba que el policía herido había recibido el impacto de una maceta lanzada desde el local (un teatro abandonado, propiedad municipal) donde se desarrollaba una fiesta ilegal, como ocurría cada fin de semana. La juez rechazó la comparecencia del alcalde ni investigar de dónde había obtenido esa información. La versión final, la que condenó sin pruebas a personas inocentes, fue que habían apedreado al agente desde la calle.

¿No es inquietante? ¿Este es el sistema ejemplar que hay que defender?

He escuchado y leído a otros políticos defender sin atisbo de duda la labor de la guardia urbana, supongo que con la intención de desacreditar la versión de los hechos que explica ‘Ciutat morta’. Imagino que no han visto la película, ni la verán. Para ellos que personas inocentes sean torturadas es inadmisible (no el hecho en sí, sino aceptar la posibilidad de que suceda), inimaginable. Esos políticos jamás reconocerán que cosas así pasen en Barcelona ni en ningún otro sitio del Estado, aunque sepan que, efectivamente, ocurren. En su fuero interno se dicen que son los molestos daños colaterales necesarios para que el sistema funcione como debe funcionar.

Yo no creo que todos los policías sean torturadores corruptos. Quiero creer (de veras lo quiero) que se trata de excepciones. Pero si efectivamente es así no entiendo el corporativismo. Me inquieta que un sindicato de policías calificara el sábado por la noche de “fantasía” el documental sobre el caso ‘4F’. Me hace sospechar que no se trata sólo de corporativismo, y la conclusión consiguiente es mucho peor que inquietante.

Ved el documental y llegad a vuestras propias conclusiones.

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11 thoughts on “‘Ciutat morta’: impotencia, rabia, dolor…, miedo

  1. Miedo, hay que apelar al miedo como cimiento de la inseguridad para reivindicar el terror institucional como base de la convivencia. Esta gilipollez racional es la que ha ganado, una tras otra, las batallas de los valores a lo largo de la historia de la humanidad. Los profetas de la libertad la recortan porque les es incómoda para sus fines. Una sociedad sin miedo no permitiría los desmanes sociales que nos acosan a diario promovidos y ejecutados por los defensores de los valores “democráticos” y “liberales” que estrangulan las libertades públicas.

    Guantánamos, servicios secretos, políticos, jueces y fuerzas de “seguridad” trabajan afanosamente para que el miedo sea el resorte que mueva los estados policiales en que están convirtiendo a los estados democráticos. Ya nadie tiene miedo a perder un trabajo que no es tal, se ha perdido el miedo a que te quiten una vivienda que nunca ha sido tuya realmente, la ciudadanía tiene menos miedo a la hepatitis C que a quienes atentan contra la salud privatizando la sanidad. El único miedo que tiene razón de ser es el miedo a que la dignidad te impulse a enfrentarte a los poderes y que te acusen de etarra, radical o violenta sin pruebas, gratuitamente, sin identificación posible de quienes te golpean y encarcelan otorgándoles la presunción de veracidad a gente sin escrúpulos que cumple órdenes ciegamente como forma de ganarse el pan, persiguiéndote por el delito de pensar y expresarte libremente, de luchar por tus derechos.

    Hoy, la mafia se sienta en los escaños y legisla para imponer sus métodos con el concurso necesario de esa parte de la población que les vota utilizando sus propios miedos para universalizar y legitimar los pánicos.

    No es la ciudad la que ha muerto, es la propia humanidad la que agoniza.

    Salud

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    1. El miedo es un sentimiento innato y uno de los mecanismos de supervivencia más eficaces. Activa elementos, sistemas del cuerpo humano, para reaccionar ante una situación de una u otra manera (paralizarse o correr) Por desgracia (o suerte) no lo podemos extirpar, como mucho controlar. Nos puede salvar la vida, o dejarnos en manos de sicópatas y criminales. Nuestros antepasados temían a un león, a un depredador, pero sabían cómo hacerle frente. Ahora hay muchos más peligros, surgidos al amparo del avance de las sociedades, también infinidad de cosas buenas. Pero las técnicas del miedo son muy sofisticadas y muy eficaces ante las masas, que es lo que somos, algo también difícil de cambiar, creo. De nada vale que miremos atrás, a los horrores, no podemos modificar nuestra naturaleza, quizás por eso estamos tan jodidos anímicamente. Porque si tuviéramos tan poco miedo como quien nos atemoriza viviríamos en una guerra eterna. El equilibrio, para unos pocos, consiste en desequilibrar. Es mi opinión, y no creas que no me jode pensar así.

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      1. Jodido, pero claro y evidente. En la estrategia del miedo, es evidente quiénes tienen clarísimos sus efectos y quiénes sienten miedo a provocarlo aunque en ello les vaya la dignidad y la vida.

        El miedo parece instalado eternamente en la masa, inconsciente de su poder ante las minorías y desgraciadamente paralizada.

        Salud

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      2. Mecanismo de supervivencia y de control. Los estados y las religiones han basado su poder siempre en infundir miedo. Se suponía que la democracia debía cambiar esto, pero va a ser que no. A ver qué pasa este año, pero estoy convencido de que el sistema podrido no va a permitir que las cosas cambien sin usar todos los medios (y miedos) a su alcance, legales e ilegales.
        Saludos.

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    2. Fíjate, Verónica, que en este caso no se trata de una respuesta represiva al “atrevimiento” de disentir, protestar, manifestarse, reivindicar… Es mucho peor, es una actuación propia de un Estado policial, de una dictadura en toda regla. Estás en la calle, tienes la mala suerte de que cerca hay follón y te joden la vida porque sí, sin la más mínima garantía democrática. Lo de la chica es aún más terrible: la detienen en un hospital por llevar un corte de pelo extravagante. Ni siquiera había estado cerca del lugar de los hechos. Y el sistema corrupto lo tapa todo y premia a los salvajes de uniforme.
      Es tremendo.
      Saludos.

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      1. Aprendizaje social, lo llaman. Desde la infancia se educa en el “mira la pinta que tienes”, “no vayas por según qué sitios”, “no te juntes con fulao o mengana”… y, ya de adultos, la pedagogía del poder incide en los argumentos con “adanes”, “perroflautas”, “manifestaciones de violentos radicales”…

        En este caso, asistimos a una escena de venganza, pura venganza, de unos cerebros adiestrados para golpear y matar llegado el caso.

        La actuación de los estamentos oficiales responde a una pulsión mafiosa de proteger a la familia, a los suyos, moviendo todos los resortes del estado para que “la cosa” siga funcionando como ellos entienden que debe funcionar. Un estado policial sin escrúpulos.

        Salud

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    1. Gracias por el reblog allá. Y gracias por la recomendación, lo veré, lo tengo pendiente. Me recuerda a un documental mexicano también que no sé si habrás visto, se llama Presunto Culpable. https://www.youtube.com/watch?v=dCLyehdEdys La misma cosa, la mala suerte de estar en el sitio incorrecto en el momento incorrecto y el sistema judicial amañado. Reproduzco este comentario en Arte y denuncia. ¡Un abrazo, Benjamín!

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