Sí, amigos, los negros africanos son personas

Hace tres semanas Salvados dedicó el programa a los inmigrantes subsaharianos que intentan entrar en España saltando las vergonzosas vallas que “protegen” la frontera con Marruecos en Melilla.

No creo en las vallas ni en los muros. Los detesto. Detesto cualquier medida dirigida a separar unos seres humanos de otros, que pretenda evitar la circulación de personas al precio que sea, sin importar que se vulneren los más elementales derechos humanos, y complementando además el ya de por sí injustificable sistema de “protección” fronteriza con actuaciones de represión policial que atentan contra la vida de personas que ni siquiera son sospechosas de delito alguno… a no ser que soñar con una vida mejor sea considerado delito.

Durante unas semanas, las posteriores al asesinato en febrero de quince personas que intentaban llegar a nado a Ceuta, los medios de comunicación españoles difundieron noticias alarmantes sobre el “inminente peligro de invasión” de hordas de negros salvajes sedientos de sangre. La gente se escandalizaba ante la posibilidad de que tales subhumanos entraran en territorio nacional para sembrar el terror. Y la prensa defensora del orden y la patria publicaba a diario nuevas informaciones e imágenes de lo más escalofriante.

Pero Jordi Évole no se conformaba con la versión oficial, así que se fue con su equipo a Melilla y a Marruecos, al Monte Gurugú, el lugar donde malviven los “miles y miles” de inmigrantes dispuestos a arrasar con todo, tal y como alertan las autoridades y los panfletos propagandísticos afines. Qué más da que esos miles y miles sean en realidad unos cientos. Lo importante es presentarlos como demonios desalmados.

Vi el programa anoche y me pareció un ejercicio de honestidad periodística (uno más) digno de alabanza. Salvados nos presenta lo que ocultan esas portadas alarmistas y tendenciosas, que es lo mismo que esconden las autoridades españolas (y no digamos las marroquíes). Se va al otro lado de la valla a hablar con los inmigrantes, a poner cara y voz a personas, porque son personas, a las que solemos deshumanizar denominándolas mediante términos generalistas y a menudo despectivos: inmigrantes, subsaharianos, ilegales, sin papeles… como quien usa la palabra rebaño para referirse a un grupo de ovejas, sólo que aquí hablamos, sí, insisto, de personas.

No me voy a alargar, pero quiero rescatar tres testimonios que me parecieron sublimes. Tres declaraciones que habría que poner en reproducción continua a quienes siguen mirando para otro lado, haciendo la vista gorda o no queriendo saber nada sobre lo que ocurre en la frontera sur de Europa. Las dos primeras son de jóvenes que trampean como pueden en el bosque mientras esperan la oportunidad para saltar la valla.


“No somos monstruos”
, afirma este joven procedente de Chad (antes de seguir leyendo os recomiendo visionar al menos los últimos 36 segundos del vídeo, a partir del minuto 4 y 27 segundos). Efectivamente, los monstruos no sois vosotros, sino los seres sin conciencia que nos gobiernan, que han pervertido por completo el significado de palabras como democracia y conceptos como Estado de derecho. Son la casta extractora que nos exprime hasta la última gota, que esquilma los recursos públicos para atender los caprichos de las élites económicas, pretendiendo que ésa es la manera de salvarnos.

Atención a la reflexión de este chico de Níger (especialmente la última pregunta, en el 1’45”):

¿No es para que se les caiga a unos cuantos la cara de vergüenza? Una evidencia incuestionable. Los que tengan la tentación de decir que de eso hace mucho tiempo deberían tener en cuenta que la triste situación actual de buena parte de África tiene su origen en aquella época. África es un continente inmensamente rico… parasitado por Europa y Estados Unidos. La realidad, cruda pero irrebatible, es que buena parte del mundo “civilizado” considera a los africanos seres inferiores… excepto si destacan en algún deporte.

El colofón lo pone Mbuyi Kabunda, profesor e investigador en el Instituto de Derechos Humanos de Estrasburgo y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid. La entrevista entera vale la pena, pero no debéis dejar de escuchar los últimos dos minutos. “África necesita la segunda descolonización. La primera fue ficticia”. Con él os dejo.

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23 thoughts on “Sí, amigos, los negros africanos son personas

  1. Lo vi, lo vi… Ese “no somos monstruos” dicho por un hombre (como los demás) joven, de limpia mirada y educada voz, que preparaba en una cacerola sobre un pequeño fuego lo poco que le había podido dar la solidaridad de los pobres marroquíes, ese “no somos monstruos” me llegó al fondo del alma y me erizó la piel. Un abrazo.

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    1. Ay, ese lobo disfrazado de cordero… Cuando te lo encuentres en la puerta de tu casa agitando la cuchara de madera en postura amenazante ya se te erizará la piel, ya… Este Évole es un manipulador de cuidado. Y mientras, los pobres y patriotas guardias civiles sufriendo la ira de los salvajes. Que la Virgen del Amor los proteja… :p
      Un abrazo!

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    1. Indudablemente. Por eso me ha parecido tan interesante la aportación del profesor Kabunda. Llevar a cabo esa segunda descolonización es lo más urgente para los países africanos. A Europa y EEUU ya les va bien que el continente sea un caos del que las grandes multinacionales sacan todo el provecho untando con unos pocos billetes a los salvajes que los gobiernan con el beneplácito occidental.
      Las razones de la radicalidad étnica y religiosa se me escapan. Imagino que la pobreza extrema es un buen conductor para los mensajes que la fomentan.
      Por otro lado, y víctima de mi inocencia infinita, me pregunto por qué en el mundo “civilizado” nos escandalizamos tanto por la actuación de gobiernos elegidos democráticamente como sucede, por ejemplo, en varios países latinoamericanos, y, en cambio, no dedicamos ni medio segundo a poner atención en las dictaduras sanguinarias que campan a sus anchas por buena parte de África y Oriente Medio.
      El cinismo de los dirigentes europeos me maravilla.
      Saludos.

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      1. Y no solo de los dirigentes, porque cuando se va militarmente, como se fue en Somalia, sin que por una vez mediaran intereses de ningún tipo, solo parar la hambruna, medio mundo, incluídos muchos de nosotros, también criticó el asunto, me da a mí que en este tema, como en muchos, hay mucho interés oculto y no precisamente de grandes multinacionales, pero es sensación mía 🙂

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          1. El origen está claro, colonialismo, mapas trazados con escuadra y cartabón, pero vaya, que cuando los hutus de turno van al poblado de la etnia rival y los aniquilan a machetazos buscar culpables en las multinacionales me parece harto cogido por los pelos.

            Como cuando el señor de la guerra de turno, que mira que los hay, hace idem de idem, como los de Somalia, que es quizá el ejemplo más claro y pr eso lo puse.

            Abrazos.

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            1. Bueno, a los señores de la guerra alguien tiene que venderles las armas, pero sí, tienes razón en que la explicación a las masacres de motivaciones étnicas o religiosas hay que buscarla en otra parte. Yo no tengo ni idea y soy incapaz de entender qué puede llevar a la gente a cometer tales atrocidades.
              Un abrazo.

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              1. Ya, pero también puedo comprarlas yo y liarme a tiros y no lo hago, es decir, para mi no puede compararse la responsabilidad de quien fabrica las armas, de quien las vende, que la mayoría de las veces son mafias, y de quien las usa, es como si decimos que las matanzas en ruanda son culpa de quienes fabricaron los machetes.

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                1. Esto amenaza con acabar en un bucle. Las mafias que venden armas las compran en algún sitio y quienes se las venden saben que no se las compran para hacer competiciones de tiro al plato. Los señores de la guerra y los instigadores de las matanzas étnicas no sé de dónde salen, no lo he investigado, pero está claro que a los fabricantes de armas y a las mafias que las venden les interesa que sigan pululando por ahí llevando a cabo sus particulares cruzadas. Y la conclusión es… Sí, efectivamente, si de mí dependiera acabaría con la industria armamentística.

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  2. Vivimos en una sociedad de papel mojado: mojada la ley, mojadas las conciencias, mojada la Constitución, mojadas las religiones, mojada la ética y mojada la Declaración Universal de los Derechos Humanos que, en su artículo 13, dice: “Todas las personas tienen derecho a circular libremente”.

    Salud

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    1. Y mojados los cerebros. Mojados con lejía, para que queden bien limpios de cualquier atisbo de razonamiento inteligente.
      Nunca entenderé por qué si es bueno que haya libre circulación de personas en la Unión Europea hay que impedir por todos los medios que entren africanos en España o en Italia. La única respuesta posible a muchos les ofende, pero no hay otra: racismo.
      Saludos.

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  3. Hace muchos años, durante un viaje leí una novela de la cual no recuerdo el nombre, que narraba una supuesta “invasión” de Europa por miles de emigrantes embarcados en una flota que zarpaba de la India. Me parece recordar que fue escrita a principios de los sesenta, entonces era clasificada de ciencia ficción. El futuro hipotético de entonces se ha transformado en una realidad más trágica que la imaginada por el autor.
    Ahora, mientras cenamos, miramos en el telediario un grupo de seres humanos escalando una valla que parece sacada de una película de Mad Max, y con un poco de suerte, a la hora de los postres comentaremos sobre la última patera hundida en el estrecho, mientras esperamos que comience el partido de fútbol.
    Una vez más la realidad supera la ficción.
    Un abrazo

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    1. Con la fortuna de los tipos más ricos del mundo habría para acabar con el hambre en el mundo varias veces, pero es mucho más importante asegurarse beneficios y crecer, crecer, crecer para acumular, acumular, acumular… Menudos desalmados los africanos esos que pretenden invadirnos para quitarnos nuestra miseria.
      Un abrazo.

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    1. Muy agudo. Así es, compañero, nos escandalizamos por lo que en comparación con los verdaderos problemas del mundo no son más que chorradas insignificantes. Habría estado muy bien que esa indignación con el platanito se hubiera expresado también masivamente cuando mataron a las 15 personas que intentaban llegar a Ceuta nadando. Saludos.

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