Sobre técnicas de propaganda nazi y judíos genocidas

Cartel propaganda nazi antisemita
Cartel de propaganda nazi antisemita.

Los nazis en su objetivo de aniquilar a las consideradas razas inferiores desarrollaron una sofisticada maquinaria propagandística aprovechando la fuerza no sólo comunicativa sino también de incidir en las emociones del cine, el medio de masas más reciente y más fascinante de la época para el gran público. El régimen de Hitler, de la mano de su ministro de Propaganda y amigo íntimo, Joseph Goebbels, encargó el rodaje de películas y documentales en los que se presentaba a los judíos como parásitos infrahumanos, tan detestables como las ratas, cuya pretensión principal era apoderarse de la sociedad alemana, contaminando la raza aria y destruyendo su cultura, como lo haría una implacable plaga.

La deprimida sociedad alemana, que empezaba a ver la salida al túnel tras años de soportar las condiciones leoninas impuestas por los vencedores de la Gran Guerra, se había agarrado a las promesas de Hitler, de modo que no puso objeciones a la marginación y posterior aniquilación de quienes les insistían con todo tipo de propaganda que eran la reencarnación del mal. Seguir leyendo «Sobre técnicas de propaganda nazi y judíos genocidas»

Nada, absolutamente nada, justifica el asesinato de niños

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“Víctimas de un genocidio convertidos en genocidas. Mundo de mierda. No hay nada, absolutamente nada, que justifique el asesinato de niños.”

La reflexión no es mía, pero apuesto a que es la misma que hemos hecho muchos durante estos días, y que, lamentablemente, seguiremos haciendo en los próximos, puesto que no tiene pinta que el gobierno de Israel vaya a detener a corto plazo la destrucción del territorio palestino, sino más bien todo lo contrario.

He elegido para comenzar este post el pensamiento que el escritor y periodista palmero Ramón Betancor compartió el jueves en Facebook porque me parece que debería ser la idea que abriera cualquier discusión sobre el conflicto en Oriente Medio: nada, absolutamente nada, justifica el asesinato de niños, sean de donde sean, y sean sus padres quienes sean. Ni aun en el caso de que todos los niños muertos por las bombas israelíes fueran hijos de terroristas despiadados (que no es el caso) su asesinato sería admisible. Creo que toda persona decente admitirá este planteamiento básico. Seguir leyendo «Nada, absolutamente nada, justifica el asesinato de niños»