Coraline, la niña valiente que no pretendía serlo

Coraline - Ilustración de Dave McKean
Las ilustraciones de Dave McKean son un complemento perfecto para la historia de Neil Gaiman.

Ser valiente no tiene tanto que ver con una disposición ante la vida como con la adaptación a lo que esta nos depara. El grado de valentía depende, además, del tipo de circunstancias que debemos afrontar. No es lo mismo atreverte a lanzarte de cabeza a la piscina desde un trampolín, pedirle una cita a la persona que te gusta, decidirte por una carrera vocacional en lugar de la que (dicen que) te garantiza un empleo o cambiar de trabajo, que enfrentarte a un grupo de nazis que acosan a alguien en el metro, proteger a tus hijos en un país en guerra, lanzarte al mar con tu familia en busca de un futuro o coger un arma para defender tu pueblo de una invasión.

Todas ellas son decisiones que requieren valentía, sin duda, pero es obvio que las del segundo grupo resultan mucho más críticas. Paradójicamente, las del primero permiten una reflexión previa sin que exista presión externa. Es decir, son producto de una elección, mientras que las otras nos las encontramos sin haberlas buscado (y que no se presenten nunca), y nos exigen actuar, sin tiempo apenas para entender qué ocurre. Seguir leyendo “Coraline, la niña valiente que no pretendía serlo”

“Mi último verano”: la obligación de perder la inocencia

Mi último verano - David Almond

Una de las consecuencias de la invasión de Irak por parte de Estados Unidos y sus aliados fue la aparición en escena del autodenominado Estado Islámico, que rápidamente extendió el terror por Occidente mediante el secuestro de periodistas, cuyas ejecuciones difundía a través de Internet.

Uno de esos periodistas podría haber sido Greg Armstrong. Su desaparición, los vídeos de ejecuciones y la preocupación por la guerra forman parte de la atmósfera con que David Almond envuelve Mi último verano (Ediciones SM, 2009; Jackdaw Summer es el título original, publicado un año antes. Traducción de Alexandre Casal).

El protagonista de la novela es Liam, hijo único de una pareja de artistas, un escritor y una fotógrafa y pintora que parecen tan perdidos como él en un mundo donde los ideales han ido cediendo terreno frente al pragmatismo y, con el paso de los años, al cinismo. Liam se resiste a «crecer», si eso supone verse sometido a una realidad tan gris. Se resiste a renunciar a los veranos donde uno podía dejarse guiar por el instinto, y se resiste a aceptar que hacerse mayor, entre otras cosas, significa perder el derecho a dejarse sorprender por cada nuevo día y asumir que el mundo es un lugar hostil. Seguir leyendo ““Mi último verano”: la obligación de perder la inocencia”

‘Elías y los ladrones de magia’, la magia de la literatura juvenil

Elías y los ladrones de magia
‘Elías y los ladrones de magia’, una lectura muy recomendable.

Aunque empecé a leer desde muy niño por puro placer no me considero un lector “compulsivo”. Es decir, siempre me acompaña algún libro, pero no me lo planteo como un reto. Hay meses en que me puedo leer cuatro o cinco y luego estar dos o tres meses con la misma novela. Lo que está claro es que leer es para mí un placer incuestionable, así que imaginar una vida sin libros se me haría bastante insoportable.

De niño recuerdo a mi madre leyéndome Heidi o Seis primos en la granja antes de dormir. Sin duda que aquellos ratitos tuvieron mucho que ver en el despertar de mi gusto por la literatura, así que cuando fui creciendo era yo mismo quien devoraba los clásicos juveniles de la desaparecida editorial Bruguera, con sus fantásticas adaptaciones de Julio Verne (Viaje al centro de la Tierra, Miguel Strogoff, De la Tierra a la Luna, La vuelta al mundo en ochenta días, etc.) y otros clásicos como Moby Dick, Los viajes de Gulliver, Taras Bulba, Las aventuras de Tom Sawyer, etc. Seguir leyendo “‘Elías y los ladrones de magia’, la magia de la literatura juvenil”