Sonrisas

sonrisas
Las sonrisas de los seres queridos son las mejores.

Me gustan las sonrisas. ¿A quién no? De verdad, me encanta cuando alguien me sonríe sinceramente y, por supuesto, me encanta sonreír. Los dos estados que generan más empatía son el llanto y la risa. Desde luego, me quedo con la segunda. La sonrisa de una desconocida, o desconocido, por, pongamos por caso, no poneros de acuerdo en quién se mueve hacia qué lado para evitar la colisión puede arreglar el día más catastrófico. ¿No os ha pasado nunca? Seguir leyendo “Sonrisas”

El olor de la hierba mojada

Monte Perdido
Monte Perdido, a finales del siglo XX.

Qué hace vibrar mi corazón
Despertarme por la mañana y tener un rato de estar conmigo misma. Cuando vuelvo a casa ver las caritas de mis niños y abrazarlos y saber cómo ha ido su día. Tener tiempo para jugar con ellos, que siempre lo esperan y no siempre puedo. Acabar el día abrazando cerquita a mi marido, hablando o no, pero compartiendo nuestra energía.”

Mi amiga Mónica ha escrito este precioso pensamiento en Facebook esta mañana, al que yo he contestado con el siguiente comentario:

“Contemplar un paisaje, rodeado de naturaleza, escuchando el canto de los pájaros, la brisa en las hojas de los árboles y las aguas saltarinas de un riachuelo de montaña. Mirar el cielo azul, con las nubes viajando y dibujando todo tipo de formas. De noche, contemplar las estrellas, en ese mismo entorno, puntos de luz incontables, y ver cómo de vez en cuando alguno cae, dejando una estela a su paso…”

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