El abrazo del hogar

Valle de Pineta
El Valle de Pineta en su esplendor primaveral

7 de junio

«Estoy aquí. Estoy en casa». Lo repito varias veces, paseando la mirada por la pradera donde pasé los veranos más felices de mi vida, paseándola por los bosques que forran esas montañas apabullantes, que me siguen pareciendo tan imposibles como el primer día, aquel verano de 1980. Tenía seis años y me parecía que mis padres me habían metido en el escenario de un cuento. No era posible que existiera un lugar así.

Me siento en la roca que siempre ha estado ahí, cerca del rincón donde instalábamos la canadiense azul, el rincón del quejigo que era hogar de nuestro amigo el lirón, nuestro rincón. «Estoy en casa», vuelvo a decir en voz alta, único huésped humano de la pradera que en verano era el hogar feliz de un puñado de familias agradecidas por la hospitalidad de la señora Pineta.

Valle de Pineta
El macizo de Monte Perdido desde los llanos de la Larri

Las últimas semanas no han sido muy buenas para mí. Regresar al hogar era una necesidad. Hogar es una palabra importante. Como amor, amistad, familia, dignidad. La vida queda coja cuando falta alguna de esas. Uno sabe que se encuentra en su hogar cuando se siente abrazado por el entorno, y yo en Pineta me siento protegido por un abrazo interminable. Es una gran suerte contar con un sitio así; no creo que sea tan habitual. Seguir leyendo “El abrazo del hogar”

El silencio de la primavera

Uno de los mejores ejercicios que se puede hacer en un primaveral día como ha sido este domingo en Barcelona es salir al campo, callar y escuchar. Con un niño de cinco años lo de callar es bastante difícil, pero verle disfrutar del aire libre, de las hormigas, las mariposas, las hojas de roble que todavía alfombran el sotobosque, las margaritas, los abejorros que vuelan de flor en flor recolectando su néctar, las arañas, las nubes con sus infinitas formas… disfrutar en definitiva del descubrimiento que todavía significa para él cualquier detalle que para la mayoría de adultos pasa desapercibido es tan valioso como el más maravilloso de los silencios. Seguir leyendo “El silencio de la primavera”