Motivos para la satisfacción

El viaje de Pau - Valle de Pineta
Espectacular vista del circo de La Larri desde la Faja de Tormosa, en el Valle de Pineta.   Foto: Jesús Paterna

¿Sabéis qué? No tengo motivos para quejarme. Puedo dudar, claro que sí (¿quién no lo hace?); puedo cuestionarme los pasos a dar, pero no quejarme ni pretender inspirar lástima porque continúe estando a años luz de ganarme la vida con mis libros.

En mi última ‘carta a un escritor’ desahogaba mis dudas, exponía las muchas dificultades que aparecen en el camino de la autopublicación, que continuamente ponen a prueba la capacidad de resistencia de uno. Pero la verdad es que no son ni más ni menos que las que debe afrontar cualquiera que emprenda una aventura profesional por su cuenta. Se dan por descontadas.

Así que no hay lugar para la queja. Y la cuestión es que, si descontamos el asunto monetario, tengo bastantes motivos para sentirme satisfecho, incluso orgulloso. Tranquilos, no voy a ponerme a enumerar los éxitos alcanzados durante los tres años que han transcurrido desde que (auto)publiqué El viaje de Pau. Me conformaré con los más recientes.

Libros - Benjamín Recacha García
Mis libros, preparados para viajar a Ecuador.

Este viernes he enviado mis tres novelas en papel a Ecuador. Un amable lector, Marbel, decidió acogerse a la oferta veraniega que presenté la semana pasada, en principio restringida geográficamente a España por los elevados costes de envío al extranjero. Pero el amigo Marbel ha insistido en asumir los no pocos euros del paquete y, obviamente, los tres libros ya están de viaje, junto con mis dedicatorias agradecidas y los correspondientes marcapáginas. Además, recibirá todas mis novelas en versión digital.

Y como guinda al pastel, va a colaborar con la campaña de crowdfunding de ‘Salto al reverso’. A eso se le llama apostar fuerte por la cultura independiente.

Marbel empezó a seguirme en Twitter hace unos meses y, posteriormente, se suscribió a la newsletter de ‘la recacha’. Desde entonces es un lector fijo para quien no tengo palabras que agradezcan tanta fidelidad.

Creedme si os digo que yo soy el primer sorprendido. No es la primera vez que recibo tanto apoyo y cariño desde tierras tan lejanas, y no dejo de maravillarme por ello.

Cada vez tengo más claro que la salvación de este mundo (si es que la tiene) pasa por las personas. Por cada una de nosotras, por la capacidad que tengamos de conformar redes humanas, en el sentido más positivo de la palabra, el que es sinónimo de empatía, solidaridad, respeto, cooperación.

Vivimos una época neurótica y esquizofrénica, en la que nuestra especie está tan empeñada en destruir como en crear. No soy optimista, a medida que cumplo años me cuesta más serlo, pero mi experiencia individual, el ser consciente de cuánto recibo de otros individuos con quienes no existían lazos previos, me obliga a mantener cierta dosis de esperanza.

Latinoamérica es una fuente de la que no paran de brotar metros cúbicos de cariño y buenos deseos, y de la que yo no me canso de beber. Marbel es el último ejemplo, pero puedo citar muchos más. El de la familia de ‘Salto al reverso’, con Carla a la cabeza, o la familia del Colegio 723 Puerto Argentino, que desde Comodoro Rivadavia se ha empeñado en hacerme creer que soy algo más que un insignificante escritor que lucha por cumplir sus sueños.

Cuando uno recibe tanto de gente físicamente tan lejana como esos chicos de cuarto de secundaria de la Patagonia, sólo puede llegar a la conclusión de que, realmente, lo andado tiene sentido.

Pronto volveré a dedicar una entrada a ese proyecto tan bonito del que me han hecho protagonista, que, tras haber completado la entrevista en vídeo, ya está llegando a su fin.

Las personas. Tenemos un poder del que no somos conscientes. El poder de conectar; de, a través de nuestra intervención, cambiar vidas. Porque alegrarle el día, la semana o el mes a uno es cambiarle la vida, ¿no creéis? Y es muy fácil. Basta con un pequeño gesto. A menudo los despreciamos, desechamos montones de impulsos que, de materializarse en gestos, probablemente cambiarían la vida de sus destinatarios.

Estos últimos días he tenido la suerte de ser el blanco de algunos de esos gestos. El de Marbel; el de Julia, otra amiga mexicana, poeta maravillosa cuyos versos se leen con la piel, que en un impulso delicioso decidió regalarme su arte. Qué subidón me dio recibir su email.

Como subidón fue el que me provocó el mensaje en Facebook de un lector de El viaje de Pau. Fue mi primera novela. La culpable de que siga dando la lata por aquí, porque, más allá de las ventas, todo lo que ha movido a su alrededor, sin duda, me ha cambiado la vida.

Soy muy consciente, más ahora, de que se trata de una obra muy mejorable. Si la escribiera de nuevo cambiaría algunas cosas. Seguramente recortaría algunas escenas y desarrollaría otras. Puliría algunos personajes, diálogos, descripciones… Sin embargo, fue mi primera novela; está escrita y publicada; la han leído cientos de personas y, permitidme la burrada, considero que en su imperfección es perfecta.

La escribí con el corazón y creo que tiene la virtud de conectar muy bien con cierto tipo de lectores (que no voy a caer en la presunción de tratar de definir). Jesús es uno de ellos.

“Ahora mismo acabo de leer el libro El viaje de Pau. Me gustaría felicitarte, es precioso. También quiero darte las gracias porque este libro me ha aportado muchas cosas buenas. Hace veinte días que estoy viviendo en Pineta, soy de un pueblo de Albacete, he venido a trabajar al Refugio de Pineta y sobre todo a conocer la zona. Hace poco terminé una relación después de tres años, venir aquí y leer tu libro me ha ayudado mucho. En la mochila siempre iba el libro, ha estado en Aínsa, Río Cinca, Bielsa, Collado de Añisclo, Plana fonda, Lagos de La Munia. Igual estaría bien subir al Balcón de Pineta y volver a leer el final. Muchas gracias por todo, si vienes por aquí este verano ya sabes que tienes un amigo”.

¿Cómo evitar sentirse especial tras semejante mensaje? Si sabéis de qué va la novela, no hace falta que explique lo parecido de la historia personal de Jesús con la de Pau, el protagonista. Por supuesto, en unos días, cuando viaje a mi paraíso en la tierra, espero encontrarme con él.

Son varios los lectores que me han hecho saber que llevaban el libro en la mochila para leerlo en los escenarios que son mucho más que el marco de la trama. Son el alma de la historia, los culpables de que la escribiera.

Para mí esas “confesiones” son más que simples anécdotas, son la respuesta a esas preguntas que todo escritor se hace, no sin cierta inquietud: “¿Tiene sentido que escriba esto? ¿Va a aportarle algo a alguien?”

Cuando después de tres años habiéndotelo currado tú solo, sin apenas recursos, sigues recibiendo mensajes como el de Jesús, está claro que sí lo tenía. Tenía todo el sentido.

Toni Cifuentes y Benjamín Recacha
Parecemos hermanos o primos, pero juro que las semejanzas son fruto de la coincidencia.   Foto: Encarni Mármol

De esto hablé el jueves con Toni, mi amigo escritor cargado de tantas dudas como yo, y Encarni, su pareja, periodista a quien conocí antes que a él gracias a ‘la recacha’. Fue ella quien nos puso en contacto virtual, dando pie a una relación que, más allá de permitirnos desahogar las penas a través de nuestras ‘cartas a un escritor’, nos ha hecho crecer como autores y como observadores/protagonistas críticos de un mundo, el editorial, que resulta muy complicado interpretar.

El caso es que han venido a Barcelona a pasar unos días en familia y aprovechamos para vernos. Dos horas y media de charla que pasaron volando. Hablamos de nuestros libros, de proyectos, del mercado editorial, de compañeros escritores, de lugares que visitar, y, sí, inevitablemente también de política, tema que por un tiempo largo no pienso tocar en mi blog.

Antes de la despedida tocaba inmortalizar la ocasión y emplazarnos para un futuro encuentro, quién sabe si en su Antequera de residencia. El Torcal y el Caminito del Rey son reclamos muy atractivos.

Ya veis que motivos para sentirme satisfecho no faltan. Así que me voy a agarrar a ellos como garantía para afrontar los siguientes retos.

Sólo una cosa más: como el resto de mis novelas, Memorias de Lázaro Hunter: los caminos del genio ya está disponible también en papel a través de CreateSpace y Amazon. Si le dais la oportunidad, espero que la disfrutéis.

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11 thoughts on “Motivos para la satisfacción

  1. Sí, tiene todo el sentido cuando tocas a las personas, aunque sean pocas. Pero cuando encuentras gente como Marbel (que es un gran fan de Salto al reverso), digo, cuesta trabajo creerlo. Esas personas valen oro. Por ejemplo, una señora de Florida llamada Dilenia (que apenas acaba de enterarse de la existencia de Salto al reverso) se empeñó en hacerme llegar una aportación para la revista, aun luego de que la bendita plataforma de Fondeadora no logró aceptar su donativo. Pues esta señora hizo que su hijo la llevara al banco para depositar y no descansó porque quería apoyar a la revista para apoyar el arte y la cultura. De verdad que veo esas personas y digo Dios… Igual tú eres una de ellas 😛 Y ve haciendo un espacio para mí en tu agenda (pronto te escribo). Nosotros no vamos a parecer primos ni hermanos jaja, pero igual quiero verte. ¡Saludos! Ah y qué hermoso de verdad el cuento de la Niña del roble. ¿Dónde puedo leerlo en catalán? ¿En el link del newsletter? Para aprender aunque sea un poquito. ¡Saludos! Ah sí, ya vi en el link del newsletter. Ya lo leo. 🙂

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    1. El espacio en mi agenda lo tienes asegurado. Qué ilusión me va a hacer verte. 🙂
      Es como dices. Cuando te encuentras a gente como Marbel o la señora de la que hablas cuesta de creer. Pero sí, esa gente existe de verdad y es la que da sentido a lo que hacemos, porque lo aprecian y lo agradecen de corazón.
      Ya ahora que cuentas lo del donativo a través del banco. ¿Cómo se contabiliza para la campaña? Lo digo porque creo que la intención de Marbel es ingresármelo a mí para que yo lo aporte. Es lo que intentaré hacer, a su nombre.
      ¡Abrazos!

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      1. Pues la cosa es que si te dan el dinero a ti, debes asegurarte de devolverlo si (cuando) no llegamos a la meta. Yo el de Dilenia lo meteré a Fondeadora a través de una cuenta que hice general de Salto al reverso para quienes me dan efectivo, pero en los registros anotaré el nombre de Dilenia. Si es que Marbel te da a ti el dinero, podrías hacer lo mismo. Meterlo a tu nombre y decirme para que en el registro quede como su aportación. Siento meterte en complicaciones :* Gracias!

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  2. Pues sí, fue una mañana de charla muy entretenida. Algunas cosas han cambiado desde que nos vimos la primera vez y estoy seguro de que llegarán más y mejores en nuestro futuro tercer encuentro, sea donde sea. 🙂 ¡Un abrazo!

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