‘BCN Confidencial’, crónica de una periodista

BCN Confidencial - Nuria Vázquez

“Este libro no es otra cosa que una historia de supervivencia ante un panorama desolador. Es un puñetazo sobre la mesa ante todos los argumentos por los que supuestamente tenía que abandonar mi profesión. Es un “no me da la gana”. No me he rendido nunca y no pienso hacerlo ahora. Vengan las crisis que vengan.”

Con esta declaración de intenciones tan contundente nos presenta Nuria Vázquez Chimeno su primera novela, BCN Confidencial, una crónica autobiográfica de sus aventuras y desventuras como reportera en busca de oportunidades laborales en un momento en el que la realidad de la profesión es para echarse a llorar.

“¿Autobiográfica? Pues debe ser una periodista veterana…” No exactamente. La verdad es que experiencias acumula más de las que muchos periodistas vivirán a lo largo de décadas de dedicación, sólo que ella las ha comprimido en sus primeros dos años. Muy intensos a juzgar por lo que cuenta en el libro.

Hace algo más de un año leí una novela realmente buena, El club de los optimistas incorregibles, de Jean-Michel Guenassia. El protagonista es un chaval fascinado por la literatura. Lee a todas horas y en cualquier circunstancia, incluso caminando por la calle. Me sentí muy identificado, porque es algo que también hago yo cuando una historia me atrapa. Y eso es lo que me ha pasado con BCN Confidencial. Me ha durado tres tardes, lo que invierto en el trayecto de autobús y metro (incluyendo desplazamientos a pie) entre Caldes de Montbui y Badalona. Menos de cinco horas en total. Y tengo que confesar que lamenté llegar al final. Pero bueno, como Nuria es asquerosamente joven tendrá tiempo de regalarnos nuevas aventuras por la Barcelona oscura.

Sí, es periodista de sucesos, pero no de las que repasan los partes policiales y los diarios de sesiones de los juzgados, sino de las que salen a buscar la noticia, a fabricarla incluso, llegando a jugarse el pellejo. Bueno, eso es lo que pensaría una persona en su sano juicio, pero de alguien que se autodenomina “la loca de la scoopy” es lo menos que se podría esperar. Afortunadamente, hasta ahora ha tenido que lamentar poco más que el porrazo de un Mosso sobreexcitado en el ardor de una manifestación/batalla campal y el ataque de un puñado de molestas pulgas. Lo mínimo que podría esperar alguien que se pasa horas en los bajos fondos de la Barcelona que no sale en las guías de viaje y que no hacía caso a su madre cuando le advertía que no se metiera en medio de los juegos de los niños mayores, que eran muy brutos.

Las andanzas de Nuria por las alcantarillas de nuestra sociedad están narradas a un ritmo trepidante, con un estilo fresco y natural, lo que provoca que devoremos las páginas. Además, se nota que el libro está escrito con pasión y sinceridad, mucha sinceridad. Más allá de llevarme las manos a la cabeza ante las barbaridades que explica, y no porque sean barbaridades, sino porque están ocurriendo a diario aunque no las veamos (tráfico de drogas, de armas y de personas, agresiones de grupos neonazis y de las maras latinas, entre otras lindezas), y porque para investigarlas una joven periodista no duda en meterse en la boca del lobo, el relato de Nuria Vázquez me genera empatía.

Me he sentido muy identificado con su historia, y no sólo porque yo también sea periodista vocacional (de otro tipo, nunca he sentido la llamada a salir de madrugada a pasearme por el Raval de Barcelona entre prostitutas, proxenetas y traficantes, a ver qué descubro) y porque también decidiera abrir un blog para continuar sintiéndome periodista. Creo que cualquiera que conserve la entereza para luchar por sus sueños se sentirá identificado con el libro de Nuria. Y quien no, debería leerlo para volver a encender una llama de esperanza.

“Mi invierno había pasado con más pena que gloria. No dejé de preguntarme, ni un solo día, por qué seguía saliendo a buscar temas. La mayoría de veces no encontraba una respuesta lógica. Sólo salía a la calle, sin pensar, porque algo me empujaba a hacerlo.

Hoy, ahora y aquí, vuelvo a comprobar que todo esfuerzo es recompensado. Que siempre recoges lo que siembras, aunque a menudo pienses que tu cosecha se la han merendado una panda de cuervos negros.”

Estoy de acuerdo contigo, Nuria. Parece mentira que podamos pensar así viendo el panorama. Habrá millones de personas en este país a las que irles con el discurso del esfuerzo, la siembra y la cosecha les sonará a recochineo, pero de todas formas sigo creyendo en ello. ¿En qué otra cosa podemos creer si no es en el propio esfuerzo, en la convicción de estar haciendo lo que tenemos que hacer, lo que queremos hacer? Así que mientras nos quede una gota de energía tenemos que seguir luchando por nuestros sueños. Lo creo firmemente, y leerlo en palabras de una persona joven que podría haber optado por tirar la toalla y buscar un camino más fácil pero con toda seguridad mucho menos satisfactorio me hace reafirmarme en mi convicción.

Acabo de tener una conversación por Facebook con una profesora de la Patagonia agradecida porque el martes podrá explicar a sus alumnos que ha chateado con un escritor, y les enseñará mi libro. Dice que estarán encantados. ¿No compensa una cosa así horas, días, semanas de incertidumbre, de dudas sobre si habrás elegido el camino correcto? Desde luego.

¿Cuántas Nurias habrán desistido durante estos años? ¿Cuántas periodistas de raza se habrán perdido? No podemos tirar la toalla, no podemos acabar todos teñidos del gris amargo que asola nuestra sociedad.

“Bambas, llaves, casco, libreta, lápiz y spray antivioladores.”

Reporterismocallejero.blogspot, redactar entrada, publicar entrada, ver entrada.”

¡Ah! Que no se me olvide decir que BCN Confidencial está a la venta en la librería Espai Literari de Barcelona, donde, por cierto, también podéis comprar El viaje de Pau.

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4 thoughts on “‘BCN Confidencial’, crónica de una periodista

  1. El título es ya muy atractivo. En ocasiones la realidad inmediata es mucho más impactante y rica que la que nos llega desde fuera, en una avalancha de acontecimientos que nos hace pensar que hay ciudades en el mundo donde pasa de todo a todos, y en la nuestra poco a casi nadie. Creo que es cuestión de prestar atención a lo que sucede justo a nuestro lado, si es en el Raval, entonces falta espacio para tantas historias.
    Seguramente como dices muchas Nurias habrán tirado la toalla, porque a veces la propia realidad se convierte el obstáculo para vencerla, es ahí donde libros como éste pueden ser el empujón que necesitan para que no abandonen. El optimismo en tiempos difíciles es casi artículo de lujo.
    Saludos y buen fin de semana.

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    1. Fíjate que no se puede decir que sea un libro optimista. Transmite optimismo porque su autora/protagonista desprende una energía arrolladora, pero las situaciones que refleja son muy realistas, tristemente realistas. La clave, insisto, es creer en lo que haces y exprimir las opciones para seguir haciéndolo, aunque el sentido común pueda empujar en otra dirección. Es nadar contracorriente en los tiempos que vivimos, pero tengo la firme convicción de que precisamente eso es lo que hace falta: muchas Nurias que se nieguen a aceptar la descorazonadora realidad. Sólo así podremos cambiarla.
      Muchas gracias por tu interesante comentario. Un abrazo!

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