¿Víctimas de trata o prostitutas «voluntarias»?

carteles contra la trata Badalona
Carteles contra la trata y la explotación sexual, en la plaça de la Vila de Badalona. Foto: Silvia Rodríguez

A mediados de enero empecé a trabajar en el periódico L’independent de Badalona, un proyecto ilusionante porque tiene como único objetivo hacer periodismo, con todo lo que ello lleva implícito. Periodismo no es reproducir notas de prensa ni servir de altavoz al poder, el institucional y el de quienes pululan en torno para dirigirlo, sino sacar a la luz realidades a menudo escondidas e incómodas. Informar con compromiso; de forma objetiva, sí, pero no aséptica, porque hacer periodismo, además de un medio de ganarse la vida, es comprometerse socialmente.

En L’independent tenemos el enorme privilegio de ser libres para informar. Y eso es lo que hace posible que pueda escribir artículos como el que reproduzco a continuación (traducido del catalán), publicado en la edición en papel del 7 de marzo, creo que muy apropiado para este Día Internacional de la Mujer Trabajadora (fundamental esta última palabra). Porque el único «privilegio» para millones de mujeres en el mundo continúa siendo sobrevivir.


La Policía Nacional dio a conocer la semana pasada una operación que, enmarcada en el Plan contra la Trata de Seres humanos con Finalidad de Explotación Sexual, actuó contra un prostíbulo ubicado al número 131 de la calle Tortosa de Badalona.

Se  encontró a seis mujeres obligadas a ejercer la prostitución en condiciones deplorables. Tenían que estar disponibles a todas horas, de forma que vivían en una pequeña habitación sin unas mínimas condiciones de habitabilidad. Dos hombres controlaban todos sus movimientos y el dinero que ganaban.

A pesar de todo esto, finalmente no se las ha considerado víctimas de trata y, como se encuentran en situación irregular en el país, se les ha abierto expediente de expulsión en aplicación de la Ley de Extranjería. A los proxenetas se les han imputado delitos contra los derechos de los trabajadores y relativos a la prostitución.

En la misma operación se detuvo a un hombre de 78 años que abusaba de una chica de quince mediante un chantaje. Se le imputan delitos de abuso sexual a menor y corrupción de menores. La chica ha quedado bajo tutela de la Generalitat.

La actuación fue consecuencia de las inspecciones periódicas que la policía efectúa en locales donde se ejerce la prostitución por parte de ciudadanas extranjeras (en este caso, chinas) con el objetivo de detectar víctimas de trata. El prostíbulo de Badalona se anunciaba en Internet.

¿Por qué estas mujeres que parecían responder al perfil de víctimas de trata finalmente no se les considera como tal?

¿Qué es la trata?

Se entiende por trata la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con finalidad de explotación.

El problema es que para iniciar el mecanismo de protección de la víctima, hace falta que esta denuncie. «Es muy difícil que la mujer se identifique como víctima de trata, por motivos muy diversos: miedo, coacciones, porque son personas que viven en un contexto de vulneración de derechos constantes y por la inseguridad añadida que les crea esta situación», explica Rosa Cendón, coordinadora del área de Incidencia de Sicar Cat, una de las entidades que atienden a víctimas de trata en Catalunya, algunas de ellas localizadas en Badalona.

El plan policial contra la trata está adscrito a la Comisaría General de Extranjería, de forma que a menudo estas operaciones acaban con la apertura de expedientes de expulsión. Si hay suficientes elementos para considerar que existe delito de trata, a las víctimas se les ha de ofrecer la posibilidad de acogerse al artículo 59 bis de la Ley de Extranjería, que les garantiza un periodo de noventa días para reflexionar, sin necesidad de presentar denuncia, si quieren seguir adelante con el proceso. En este tiempo reciben la asistencia y asesoramiento de entidades como Sicar. «Si no existiéramos, estas mujeres estarían absolutamente desprotegidas», lamenta Cendón.

Cuando hay una operación del perfil de la desarrollada en Badalona, el marco normativo recomienda contar con la asistencia de estas entidades. En este caso concreto, sin embargo, no fue así. «Ante un policía, las víctimas pueden no sentir confianza para denunciar», indica Rosa Cendón.

Proceso «perverso» con la víctima

Desde Genera, organización feminista que defiende y reivindica los derechos de las mujeres en el ámbito del trabajo sexual, Laura Labiano lamenta que «se ponga todo el foco en la víctima. Es perverso, porque la ley no garantiza sus derechos y se trata de un proceso doloroso». En este sentido, Cendón advierte que «lo peor que nos puede pasar es que las personas en situación de esclavitud piensen que no tienen ningún derecho y que nadie las ayudará». Así que, para empezar, «se tendría que garantizar de oficio que no se incoe expediente de expulsión, y que los noventa días de reflexión fueran automáticos, sin necesidad de que la víctima se acoja al artículo 59 bis».

La trata de personas es el segundo negocio más lucrativo del mundo, en enconada lucha con el tráfico de armas y el de drogas. «Faltan muchos recursos», denuncia Laura Labiano. «Detrás de estas operaciones policiales tan llamativas hay silencio. A menudo no sabemos qué acaba pasando con estas mujeres, porque muchas veces faltan recursos adecuados para las víctimas de trata».

Ambas critican la vinculación que se hace de la trata con extranjería, dado que «hay víctimas de trata que no se encuentran en situación irregular. La vinculación con las leyes de extranjería invisibiliza a las mujeres europeas que sufren esta situación», subraya la portavoz de Genera.

El tráfico ilegal de migrantes no tiene por qué llevar asociado una situación de trata, dado que, a diferencia de la trata, en el tráfico, a pesar de que se pueda producir en condiciones deplorables, la persona da su consentimiento y la relación con quien conduce la operación se acaba con la llegada a destino; no hay, pues, una explotación posterior.

También se suele relacionar la que es una de las vulneraciones más graves de los derechos humanos con la prostitución, que no es ilegal. «La prostitución es ejercida como estrategia de supervivencia, no necesariamente en el marco de la explotación», señala Rosa Cendón.

Directiva europea contra la trata de seres humanos

La prevención y lucha contra la trata de seres humanos está recogida en la legislación internacional, a partir de la Convención de Palermo, celebrada en 2000, que dio lugar al Protocolo contra la Trata de Personas. La Unión Europea aprobó en abril de 2011 una directiva específica que, entre otras cosas, establece que «es necesario que las víctimas puedan estar en condiciones de ejercer sus derechos de forma efectiva. Por lo tanto, se les tiene que prestar asistencia y apoyo antes de que empiece el proceso penal, en el transcurso del mismo y durante un periodo de tiempo suficiente después de finalizado. Los Estados miembros tienen que proveer recursos para respaldar la asistencia, el apoyo y la protección a la víctima. La asistencia y el apoyo prestado tienen que incluir al menos un conjunto mínimo de medidas necesarias para permitir a la víctima recuperarse y huir de sus traficantes. La puesta en práctica de estas medidas ha de tener en cuenta, en base a una evaluación individual llevada a cabo en conformidad con los procedimientos nacionales, las circunstancias, el contexto cultural y las necesidades de la persona afectada. Se tiene que prestar asistencia y apoyar a una persona desde que existan indicios razonables para suponer que ha podido ser objeto de la trata de seres humanos, y con independencia de su voluntad de intervenir como testigo. En los casos en que la víctima no resida legalmente en el Estado miembro en cuestión, la asistencia y el apoyo tienen que prestarse de forma incondicional, al menos durante el periodo de reflexión».

Expediente contra el prostíbulo

El Ayuntamiento de Badalona ha abierto un expediente contra el inmueble ubicado en el número 131 de la calle Tortosa por no disponer de los permisos necesarios para desarrollar una actividad económica. El regidor del Ámbito de Gobierno y Territorio, Rubén Guijarro, explica que «actuamos una vez detectada la actividad».

Hasta el momento, técnicos del servicio de Disciplina municipal, con la colaboración de la Guardia Urbana, han hecho dos inspecciones. Guijarro señala que la actividad de cariz sexual «puede legalizarse, de forma que hemos instado a los inquilinos y al propietario a que tramiten los permisos necesarios». El regidor confía, sin embargo, en que el procedimiento acabe con el mismo resultado que el prostíbulo que a finales del año pasado se precintó en un piso de la calle Balmes.

Los vecinos de la calle Tortosa se han dirigido al ayuntamiento varias veces para advertir que en el número 131 se ejercía la prostitución. En noviembre de 2018 lo exponían en una instancia firmada por más de una veintena de personas. El enero anterior, un vecino lo había denunciado a título individual. «Todo el mundo en la calle conocía la existencia del prostíbulo y de otra casa que usaban de centro logístico, donde llevaban a las chicas hasta que las reclamaba alguien», asegura una vecina.

Rubén Guijarro recuerda que a finales de 2017 la Guardia Urbana recibió la denuncia de una mujer cansada de que llamaran a su casa confundiéndola con el prostíbulo. Se inició un proceso de mediación, que concluyó con la retirada de la denuncia y, por lo tanto, según informa el regidor, con el cierre del expediente municipal.

A día de hoy, el prostíbulo continúa en funcionamiento mientras no se resuelven el procedimiento administrativo iniciado por el consistorio y la investigación policial. Guijarro repudia los hechos destapados, especialmente el abuso sufrido por una menor, y no descarta que el ayuntamiento se persone como acusación particular una vez se abra el procedimiento judicial. «Lo llevaríamos al Pleno, para que fuera una decisión unánime. No podemos permitir que este tipo de delitos tengan lugar en Badalona», concluye.


Aún no he conseguido saber qué ha pasado con esas seis mujeres, pero sigo trabajando en el tema.

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