Fanáticos ignorantes (II)

Charlie Hebdo

Hace dos semanas escribí un artículo que titulé ‘Fanáticos ignorantes’. Cuando he leído la noticia del asesinato absurdo, salvaje e intolerante de doce personas en la sede de la revista satírica ‘Charlie Hebdo’, en París, automáticamente me ha venido a la cabeza y he pensado en volver a compartirlo. Porque los asesinos, terroristas, bárbaros…, el calificativo es lo de menos, que esta mañana han regado de sangre la redacción de un medio de comunicación por, simplemente, no estar de acuerdo con sus ideas, son, sobre todo, unos fanáticos ignorantes.

Temo que lo que me llevó a escribir aquel artículo, la masacre a sangre fría de 150 personas, la mayoría niños, en un colegio pakistaní, el desprecio más absoluto por la vida humana, seguirá proporcionándome razones para compartirlo una y otra vez. Cada nueva matanza, cada nuevo abuso de los derechos humanos, es otro triunfo de los fanáticos ignorantes, un nuevo motivo para llamar la atención sobre los pasos atrás que damos a diario como especie.

Hoy nos llevamos las manos a la cabeza porque los fanáticos ignorantes nos han destrozado la cara, porque han demostrado qué fácil es arrebatar vidas en cualquier sitio, amparados en una supuesta legitimidad de carácter supuestamente religioso. Pero no olvidemos que esos bárbaros imponen su fanatismo ignorante a millones de personas, que padecen sus abusos a diario, lejos de nuestras cómodas vidas, y que quienes los padecen en toda su crudeza son personas que profesan esa misma religión que dicen defender.

Para ahondar en el tema deberíais leer este brillante artículo del periodista Joan Cañete Bayle. Pienso exactamente como él. Guardémonos de los bárbaros, pero qué miedo me dan los que, como escribe Joan, aprovechan la tragedia en ‘Charlie Hebdo’ para señalar con el dedo mientras pronuncian un fanático e ignorante “¿ves?”.

Charb, director de Charlie Hebdo
Charb, director de ‘Charlie Hebdo’, asesinado, junto a varios compañeros, por la intolerancia y el fanatismo.

Acabo recuperando el post que os comentaba:

La intolerancia, la intransigencia, el pensamiento único, la imposición de ideas mediante la fuerza, son algunos de los peores males que asolan a la humanidad. Los débiles, los inocentes, quienes no pueden recurrir a la fuerza para defenderse, son siempre víctimas injustas. Ninguna ideología ni supuestas ‘leyes’ religiosas justifican los abusos a los derechos humanos, ni mucho menos el despreciable ensañamiento con quienes sueñan con un futuro libre de violencia.

El martes pasado un grupo de escoria humana, contaminada por ideas fanáticas, entró en un colegio de Peshawar (Pakistán) y mató a 148 personas, 132 de ellas niños y niñas. Los talibanes justificaron el ataque en el hecho de que el colegio está gestionado por las fuerzas militares que los combaten. Como si esos trogloditas que dicen seguir la ley de dios tuvieran algún prejuicio a la hora de segar vidas. Son los mismos que dispararon en la cabeza a Malala y que han jurado matarla por el simple hecho de defender la escolarización de las niñas.

Resulta inquietante comprobar los niveles de intolerancia y el grado de violencia con que se defienden los fundamentalismos en pleno siglo XXI. La educación es el principal enemigo de la intransigencia. Es el arma más efectiva con que cuenta la humanidad para combatirla, mucho más que las tácticas militares. La educación ataca a la raíz de una plaga que se extiende como la pólvora. Hablo de los talibanes, del Estado Islámico y su táctica de terror extremo, pero también del pensamiento único y el recorte de libertades que estamos sufriendo en Occidente.

La precarización de la educación pública es una táctica política mezquina que persigue el adoctrinamiento y el sometimiento de una población asfixiada por los recortes. Tras la careta de la crisis se esconde una ideología retrógrada, con un tufo irrespirable a un franquismo “modernizado” en las formas…, pero cada vez menos disimulado.

Podéis leerlo completo aquí.

 

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9 thoughts on “Fanáticos ignorantes (II)

  1. Fanatismo, crueldad y falta de compasión; todo ello junto en seres tan humanos como cualquiera. Los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad no pueden ser arrumbados en nombre cualquier fin. Si repasamos la Historia observaremos las aberraciones a las que el fanatismo y el totalitarismo conducen. Un abrazo.

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    1. Así es. Ojalá esta vez no caigan en el error de combatir la violencia, la intolerancia, el fanatismo y la irracionalidad con más violencia, más intolerancia, fanatismo e irracionalidad. Pero me temo que hay intereses muy poderosos de por medio…
      Un abrazo.

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    1. Pues yo discrepo querido Salvela, para mí el éxito del fanatismo se basa en la ignorancia de la mayoría de los miembros de base, los jerifantes no, pero esos rara vez se meten en primera persona.

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