“Le gusto a fulanita”

Pagafantas

Para inaugurar el mejor mes del año os voy a regalar un artículo easy reading, sin crisis ni críticas político-económico-sociales. Los habituales sabéis que me he abierto una página en Facebook, fanpage le llaman, para dar a conocer mi perfil profesional como escritor y, por tanto, promocionar mi trabajo. En este caso, mi novela ‘El viaje de Pau’ (tranquilos, que no os voy a taladrar de nuevo con esta obra maestra de la literatura contemporánea… pero lo haré próximamente).

La reflexión que viene a continuación es bastante chorra, así que los que esperáis profundas disertaciones sobre el sentido de la vida podéis daros una vuelta por el blog de Eduard Punset o Paulo Coelho. No os lo tendré en cuenta.

Bien. Si estáis mínimamente familiarizados con Facebook sabréis que cuando visitáis una página pública tenéis la opción de clickar sobre la mano con el dedo pulgar hacia arriba, haciendo así patente vuestro agrado con lo que allí se publica. En mi página también podéis hacerlo. Y es a partir de este simple hecho que surge mi razonamiento, que como veréis enseguida parece propio de un adolescente con las hormonas en ebullición. Ahí va: cuando alguien pulsa el ‘me gusta’ a mí me llega un mensaje que dice: “A fulanito/a le gusta Benjamín Recacha García”. Y ahora es cuando me tenéis que imaginar con la risa tonta pensando: “Le gusto a fulanita”. Claro, cuando son 50 o 60 ‘fulanitas’ (quizás debería usar otra palabra, que ésta si no está en diminutivo tiene una connotación muy fea…) la risa tonta se multiplica exponencialmente… Os advertí que la reflexión era intelectualmente muy pobre.

Yo de adolescente era un ser bastante carente de atractivo. Era incapaz de mantener una conversación coherente con una chica porque temblaba como un flan y, por más que me esforzara, no se me ocurría nada mínimamente interesante, con lo que, inevitablemente, pasaba a ser sistemáticamente ignorado, invisible para ellas. Si la chica en cuestión me gustaba el asunto tomaba tintes dramáticos. Yo veía cómo su rostro iba borrando la sonrisa inicial para sustituirla por una expresión divertida al principio por mi nulo sex-appeal y desconcertada después por mis balbuceos incomprensibles. En resumen, que era un absoluto desastre.

Además, yo era físicamente bastante esmirriado: muy delgado, más bien bajito, con unas horribles gafas negras metálicas que me iban tres tallas grandes (no comprendo cómo podía elegirlas, porque las escogía yo) y peinado con la raya a un lado (no, no voy a colgar una foto).

Afortunadamente, a los 16 años me puse lentillas, cambié de peinado y di el estirón. Y entonces… seguí comiéndome un colín. Bueno, he de reconocer que en bachillerato empecé a relacionarme con chicas sin que pareciera un completo gilipollas. Era capaz de mantener conversaciones coherentes e incluso interesantes, y dejé de ser invisible para ellas. Hice amigas, que eran exclusivamente eso: amigas, sin derecho a roce ni nada por el estilo, aunque mi mente adolescente era tan fantasiosa y “sucia” como la de cualquier otro joven de sexo masculino. Pero mi capacidad “cortejadora” era tan nula como siempre.

En la facultad las mujeres me adoraban. Tenía un montón de amigas que se divertían mucho conmigo. Había dejado de ser un ‘pringao’ incapaz de articular palabra en presencia de una bella dama. Ahora incluso era ocurrente y las hacía reír. Me querían un montón. Era… el hermano que todas habían deseado tener. Es decir, un lamentable ‘pagafantas’. Ni una rosca.

Debo confesar, aunque vistos los precedentes no creo que sorprenda a nadie, que mi primer beso (con lengua) no llegó hasta los casi 20 años. Y no es cosa fácil de confesar. Imaginad a un tipo hecho y derecho nerviosillo porque sabía que aquella noche (la mágica verbena de San Juan) podía ser, por fin, LA NOCHE, pero no tenía ni puñetera idea de cómo besar a una chica sin que huyera despavorida… Afortunadamente tuve una excelente y paciente maestra… mi actual esposa, la única mujer a la que he besado. Y gracias a ello hoy puedo escribir este relato sin que se me caiga la cara de vergüenza ni peligro de sufrir una depresión (bueno, quizás exagero un pelín).

Así que ya sabéis, si a algún lector/a se le ocurre pulsar el ‘me gusta’ de mi página de Facebook estará contribuyendo a alimentar mi frustrada líbido adolescente. Leeré encantado cualquier historia de amores que queráis compartir en esta taberna/bar/tasca/cantina virtual. Eso sí, sólo servimos comprensión.

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33 thoughts on ““Le gusto a fulanita”

  1. Qué buena historia, querido! Me hiciste reír y pensar que sí, eso del “Me gusta” tiene varias lecturas, jeje.
    Abrazo
    PD Voy bien con El viaje de Pau. No diré nada que le eche a perder la lectura a tus millones de seguidores en este blog, sólo digo: “espero que se quede con el perro!”.

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    1. Provocar una sonrisa con algo que uno ha escrito es la mejor de las recompensas. Pero no exageres, de momento no somos millones, unos miles nomás (¿así lo decís en México?) 😉
      Sólo te diré una cosa respecto al perro… Bueno, no, mejor no te digo nada, jeje. Un abrazo!

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  2. Me encantó Benjamín!!! Loable capacidad de autopromoción sin caer en la redundancia o la vanidad, y de “inventar” historias con que llenar las “páginas” de tu diario de vida.
    Besazo!!!

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  3. Estás completa y absolutamente chalado Don Recacha, jajajajajaj!!!

    En mi vida había oído/leído semejante narración de la “triste” vida sentimental de un chaval. La verdad es que los hombres al final sois medio tontorrones, ¿quién te dice se pensarán que eras un gilipollas? Eso te lo dices tu sólito, es que pasas de que se te tiren encima a ser un pagafantas… ¡¡hombreeeeeeeees!!

    Y bueno, a ver si me va a dar reparo darle a “mg” a tus publicaciones, que te puede dar un infarto con tantas “fulanitas” dándole a “mg” a tu fanpage, por tu salud, lo digo más que nada.

    Anda que vamos, vamos!!!

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  4. Bueno, bueno… Tampoco hay que tomarse las cosas al pie de la letra. El texto, aunque verídico, contiene ciertas licencias estilísticas para mantener el interés del lector. Pero sí, la verdad es que era muy pardillo.

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  5. Pues yo, después de leer un par de veces tu post, divertirme un buen rato y sentirme identificado contigo, me lo apunto bien apuntado para volver a leerlo en una fecha lejana en la confianza que publiques “La Foto”. Puede que tu reflexión te parezca pobre intelectualmente, pero te prometo que ese mismo pensamiento me ha pasado alguna vez por la imaginación, solo que yo soy incapaz de hacer que sea algo interesante.
    Muchas gracias por tu relato.

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    1. Bienvenido, compañero! El club de los adolescentes “pringaos” es, tristemente, muy amplio y da para muchas anécdotas que, con el paso del tiempo, se recuerdan con una sonrisa. Acostumbrado a escribir sobre la penosa realidad en que nos hallamos inmersos, un texto ligero y simpático de vez en cuando va bien para “desintoxicarme”.
      Tendré que pasarme por casa de mis padres a desenterrar viejas fotos… Muchas gracias a ti por tus palabras. Un abrazo!

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  6. Jajaj Benjamín que gracia, pero al mismo tiempo me produce ternura también… Yo quiero ver la foto del delito, no te puedo imaginar con esas gafas, jajaj Todos evolucionamos y eso es grandioso. 😉 ¡Feliz semana!

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  7. ¡¡Hola Benjamín!! Me has hecho reír tela, pero tela marinera. jajajaja
    Qué gracioso eres y todo muy bien explicado, sin faltar detalle. Lo siento pero yo voto para que pongas la foto.
    Que sepas que me has alegrado la tarde. 😀

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  8. Buen relato, Benja! Yo también fui una de esas adolescentes pringadas y muy estudiosas… Afortunadamente, en la universidad las cosas cambiaron algo, aunque creo que hoy no sería quien soy si no hubiera pasado por algunos problemas en la adolescencia 😉

    Un abrazo

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  9. Qué bueno Benjamín! Me ha encantado! Creo que deberías completarlo con una segunda parte, en la que entrevistes a las sucesivas mujeres que te conocieron; saldrían cosas simpáticas como “pues sí, de adolescente era algo parado”, o quizá “qué va, si nos traía locas, pero solo pensaba en escribir una novela y no se daba cuenta”, ¡quién sabe! 😉
    De cualquier modo, si así son tus posts easy reading, prodígate más, porque son muy graciosos y no por ello les falta miga, salud!

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  10. Me encantó la narrativa!!! A la verdad que eres un escritor excelente. Por fin regresé a mi Isla luego de visitar por tercera vez Londres y perderme por un crucero por el Báltico hasta Rusia. Pero, regresé a la realidad, se acabaron las vacaciones, jejeje. Lo bueno es que regreso feliz, por que mi pasión es mi país, mi familia, la buena literartura y mis amigos. Y hablando de Buena Literatura, voy a comprar tu novela. Sé que me la voy a disfrutar. Un abrazo desde el Caribe.

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    1. Ya echaba de menos ese torrente de entusiasmo que transmiten tus palabras, siempre cálidas y agradecidas. Estoy seguro de que has disfrutado las vacaciones porque das toda la impresión de ser una persona que disfruta cada instante de su vida, y eso es todo un privilegio. Te agradezco enormemente que compres mi novela y deseo de todo corazón que te guste. Un gran abrazo, amigo caribeño!

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  11. Como me he reído leyendo tu historia… Aunque… ¿Por qué será que no me la termino de creer del todo? Viendo el Benjamín de ahora, se me hace difícil imaginar aquel otro de juventud, con gruesas gafas de pasta y con la raya a un lado… Todos tenemos un pasado del que renegamos, una etapa juvenil que nos sonroja. Tenías que verme a mí con quince años… creo que si mi autoestima tiende a tambalearse es porque todavía arrastro alguna secuela de aquellos años.
    Un abrazo.

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    1. Las gafas eran metálicas, pero a parte de ese detalle el resto es bastante fiel a la realidad. Evidentemente, lo he adornado un poquito para que tuviera algo de chispa, jeje… Curiosamente, a pesar de ser un pringaíllo, recuerdo mi adolescencia como una etapa bastante divertida. Me alegro de haberte hecho reír.
      Un abrazo!

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  12. jajajaja, mientras mis amigas se ligaban a uno diferente cada finde, yo era la que se quedaba con el amigo que nadie quería y me invitaba un helado… jajaja. Eso sí como gente de pueblo que soy, aquí se “ligaba” muy pronto, hasta me da cosa decirlo jajaja.

    Me he reído mucho, ya estás poniendo foto o te quitamos el “me gusta” de tu perfil, chantaje jajaja.

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  13. Muy bueno!! En algunas partes me he sentido identificado, creo que hay cosas comunes a la inmensa mayoría de los hombres jajaja.

    Aún sigo impactado por esa relación de la que tanto se puede aprender. Wow! Ay amigo, con razón guardaste ese beso, mereció la pena, eh?

    Un abrazo 😉

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