El hilo de Ariadna

(Inspirado en el cuadro Felicidad, de Dionisio Baixeras. Museo de Bellas Artes de Asturias) 

Ariadna cose la red, sin prestar atención a las palabras melosas de los muchachos que, al final del día, reunidos en la taberna, se cuentan unos a otros cómo estuvieron a punto de vencer su coraza de indiferencia. 

A medida que avanzan la noche y los tragos de vino, el éxito se les antoja más cercano, de modo que a la mañana siguiente un nuevo pretendiente se tumba en la arena junto a la joven de corazón helado. Eso dicen quienes se dan por vencidos en la conquista, que tiene el corazón de hielo y el alma gris, pero yo sé que no. 

La observo remendar las redes frente a su madre, mientras el padre prepara los aparejos para una nueva jornada de pesca, y veo que lo hace con delicada firmeza. La imagino tejiendo los hilos de oro para un Teseo que solo ella conoce. Los imagino a ambos zarpando en la barca, en busca de nuevos puertos donde poder pasear su amor. 

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Copo de nieve y Lázaro Hunter en «El callejón de las once esquinas»

El callejón de las once esquinas
Portada del cuarto número de «El callejón de las once esquinas», obra del fotógrafo ruso Valdimir Fedotko.

Hace algo menos de un año escribí un cuento ambientado en una Groenlandia futura sin hielo. Viendo el camino autodestructivo que llevamos, no sería tan descabellado. Obviamente, si Groenlandia se deshiela significará que buena parte del planeta habrá quedado bajo el océano y que lo que quede aún fuera del agua será desierto. Ante semejante panorama, la humanidad superviviente, y que pueda permitírselo, huirá desesperada a las pocas zonas del norte donde aún se pueda vivir.

La Groenlandia de mi cuento, que titulé Copo de nieve (Aputsiaq en groenlandés, el nombre del niño protagonista), se ha convertido en una isla verde y superpoblada, que no deja de recibir inmigrantes que huyen de la miseria y la sequía.

Pero no todo son malas noticias. La historia mantiene un punto de esperanza y una pincelada de magia. La escribí para presentarla a un certamen literario. Lo intenté en un par, sin éxito, así que cuando María Jesús Pueyo me invitó a participar en el cuarto número de El callejón de las once esquinas, necesité pensarlo muy poco para enviarle el que considero que es mi mejor relato hasta el momento.

Es un cuento largo, de unas 3.200 palabras, del que me siento muy satisfecho, y más ahora que ya está disponible on line en El callejón de las once esquinas. La revista tiene una pinta estupenda, algo totalmente lógico teniendo en cuenta la profesionalidad de su consejo editorial, que encabeza María Jesús (Patricia Richmond para los seguidores de su carrera literaria). Seguir leyendo «Copo de nieve y Lázaro Hunter en «El callejón de las once esquinas»»