El roble

Un árbol espléndido se puede convertir en una espléndida fuente de inspiración… y de desahogo. Aquí tenéis el relato-reflexión que he compartido con la comunidad de ‘Salto al reverso’. Espero que os invite a reflexionar.

SALTO AL REVERSO

Roble del Giol Roble milenario del Giol, en Santa Coloma de Sasserra.   Foto: Benjamín Recacha

Proyectos, obligaciones, apariencias, sonrisas, agobios, cabreos, sueños, alegrías, frustraciones… Azules, grises, rojos, negros, blancos, verdes… Perseverancia, impaciencia, prisa, agotamiento, duda, esperanza, dispersión, confianza…

Esa sensación de que el tiempo se evapora sin haber sido capaz de aprovecharlo; las musas que vienen y van; las ganas de abarcar tanto y comprobar que no hay horas para todo, que hay que priorizar; más sueños, más dudas; días en que te comes el mundo y otros en que no dejas de preguntarte si de verdad vale la pena… Y te dices que sí, que hay que tirar para adelante, que hay que seguir aprendiendo, echando horas, invirtiendo trabajo y pasión, porque al final, no se sabe cuándo ni cómo, el esfuerzo recibirá recompensa.

Y miras alrededor. Y ves que el mundo está loco. Que nos lo estamos cargando a la misma…

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5 thoughts on “El roble

  1. Me ha gustado mucho. Me encantan los árboles, los grandes árboles, la naturaleza, y es verdad que deberíamos aspirar ser como ellos desde nuestra humanidad. Hay que seguir estirando las ramas y creciendo. 🙂 ¡Un abrazo!

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