Maravillándonos en Lanzarote (II): visitando a Saramago

Lanzarote - A Casa José Saramago
‘El viaje de Pau’ en el hogar de José Saramago.   Foto: Mónica Ramírez

En la anterior entrada dejamos a Mónica y El viaje de Pau saliendo del Monumento al Campesino, una de las múltiples maravillas que César Manrique dejó como legado en Lanzarote, con rumbo a algún lugar confortable, visto el mal tiempo que azotaba ese día a la isla. Enseguida comprobaremos que la elección no fue mala, no. Como tampoco fue mala la visita escogida para cerrar el periplo del libro viajero por ese pedazo de roca volcánica en medio del Atlántico que esconde mil y una maravillas. Algo tendrá Lanzarote para que el admirable José Saramago, Premio Nobel de Literatura entre sus innumerables méritos, decidiera pasar allí los 18 últimos años de su vida…

Lanzarote - La Geria
La peculiar región vitivinícola de La Geria.   Foto: Mónica Ramírez

El momento requería tomarnos un vinito de la tierra. Nos dirigimos a La Geria, localizada en el suroeste de la isla, en el municipio de Yaiza. Una de las cosas que hace que Lanzarote sea mucho más que un destino de sol y playa es probablemente la región vitivinícola más peculiar de España y un paisaje absolutamente único, fruto, como tantos otros lugares mágicos, de la interacción entre el hombre y la naturaleza. Su suelo es el resultado de las erupciones de los volcanes de Timanfaya, y con esa capa volcánica tuvieron que bregar los lanzaroteños para obtener algún fruto de la tierra, acabando por encontrar un sistema que ha dado lugar no sólo a ese paisaje mágico sino también a su excelente vino. Consiste en excavar en la capa de arena volcánica para plantar la vid. La planta queda en un hoyo, en algunos lugares de tamaño considerable, y luego además es rodeada por un pequeño muro de piedra en forma de media luna que la protege del viento.

Nos adentramos en la Bodega La Florida. Quiero agradecerles su hospitalidad, pues Pau y compañía tuvimos el privilegio de degustar sus deliciosos vinos. Es una majestuosa edificación vitivinícola recientemente inaugurada. Preside la finca un drago de unos 250 años, uno de los más antiguos de Canarias. La construcción es de la primera mitad del siglo XIX y un ejemplo de la arquitectura tradicional de Lanzarote, que se conserva tras su rehabilitación.

Sus cultivos, sus bodegas y sus estampas, que tienen por telón de fondo las vastas bocas del Parque Nacional de Timanfaya, cautivaron a Pau. Fue un día inolvidable.

Para finalizar nuestra estancia en la isla, la visita más esperada por Benjamín y Pau. Cuando recibí ‘El viaje de Pau’ entendí por qué les había hecho tanta ilusión: en su novela cita a José Saramago y el destino le lleva a conocer el pueblo de Tiás, donde residió esta gran figura literaria durante sus últimos 18 años.

El Museo A Casa José Saramago se inaugura el 18 de marzo 2011. La visita comienza con un recorrido por el hogar del escritor portugués. Una luminosa galería con un grabado de César Manrique, obras de pintores portugueses y españoles. Sobre los muebles, objetos reunidos por Saramago, como una colección de caballos; libros antiguos, joyas bibliográficas editadas o compradas por él; y relojes con la hora que decidió que marcaran para siempre: las cuatro de la tarde, la hora en que conoció a su compañera, la periodista granadina Pilar del Río Sánchez.

Lanzarote - A Casa José Saramago
Despacho de José Saramago.   Foto: Mónica Ramírez

En el estudio, su sencilla mesa de trabajo, recuerdos de familia y de la entrega del Premio Nobel en 1998. En el salón, lugar de descanso y lectura, cuadros de Santa Bárbara, Tàpies y Oscar Niemeyer. El dormitorio, donde falleció el 18 de junio de 2010, muestra un dibujo de Rafael Alberti. La cocina es una estancia agradable (testigo de numerosos encuentros con personalidades de la cultura, políticos y jueces) con vistas a un frondoso jardín.

En la Biblioteca, construida en 2006, los volúmenes están organizados según el origen de sus autores y criterios personales; en ella escribió sus dos últimas novelas: ‘El viaje del elefante’ y ‘Caín’. La Sala de Juntas, con un grabado del Premio Nobel de Literatura Gao Xingjian, se utiliza para reuniones. En su patio interior, un olivo portugués que el propio Saramago trajo a la isla en avión. Un árbol símbolo de paz y de sabiduría, ramas verdes que son letras sobre el negro de la tierra volcánica.

Lanzarote - A Casa José Saramago
El olivo portugués que Saramago plantó en Tiás.   Foto: Mónica Ramírez

Poder visitar la casa de José Saramago, sus cuadros, su escritorio, sus colecciones, sus fotografías y por supuesto sus libros, ha sido una experiencia maravillosa. Una casa llena de vida y todavía vivida donde entrar de puntillas en lo más íntimo de este gran personaje del siglo XX.

Mi familia tuvo el honor de conocerle en el año 1998. El escritor firmó varios centenares de libros en una librería próxima a su domicilio, y allí descubrimos la calidez, la calidad humana y la cercanía de este gran hombre.

Una visita muy agradable sobre todo por la atención de Óscar, que fue nuestro guía. Gracias por tu amabilidad. El tiempo parecía no contar y al final del recorrido tomamos un café portugués en su cocina con vistas al jardín de la casa. Antes de finalizar la visita nos dirigimos a la Sala de Juntas, donde ‘El viaje de Pau’ y su cita a José Saramago quedan reflejadas en el libro de visitas.

Lanzarote - A Casa José Saramago
Mónica y Pau dejaron constancia de su paso por A Casa José Saramago en el libro de visitas.   Foto: Mónica Ramírez

Llegado el momento de la despedida espero que hayáis disfrutado de esta aventura viajera por las afortunadas Islas Canarias. Ha sido un placer formar parte de ella. A Pau y compañía les deseo el mayor de los éxitos.

“Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia”
(José Saramago)

El viaje de Pau en la biblioteca personal de José Saramago, en su escritorio, junto a ese olivo tan necesario por el mensaje que transmite, un mensaje tan próximo al que desprenden las páginas de mi novela. Esas fotos me hacen sentir orgulloso, por qué no decirlo. No tanto por estar tomadas donde lo están, que es todo un honor, sino por ser testigo del grado de implicación que esta pequeña aventura está logrando entre quienes se han prestado a formar parte de ella. Gracias a todos y gracias, Mónica, por estas cuatro crónicas tan magníficas (León, Fuerteventura y las dos de Lanzarote).

Quién me iba a decir que un ejemplar de este libro autoeditado, que intenta asomar la cabeza entre miles y miles de otras cabezas, muchas de ellas enormes, acabaría en el hogar de un Premio Nobel de Literatura, aunque sea de visita turística… Ya no me atrevo a pronosticar qué vendrá después.

Pau y compañía ya han dejado Lanzarote, pero no abandonan las Islas Canarias. Todavía les quedan apasionantes aventuras que vivir en esa tierra afortunada que salpica la inmensidad del océano con tesoros deseosos de ser descubiertos, como comprobaremos muy pronto.

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9 thoughts on “Maravillándonos en Lanzarote (II): visitando a Saramago

  1. Me rindo ante tan bello relato, me ha emocionado.
    Magnífica anfitriona mi amiga Mónica, y magnífico recorrido que está haciendo Pau.
    Aplaudo el grado de implicación de todos los que han colaborado.
    Saludos.

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    1. Mónica se ha entregado en cuerpo y alma con esta aventura desde que recibió el libro en León. Ha escrito cuatro crónicas fantásticas ilustradas con unas fotos preciosas. No tengo palabras para agradecerle su implicación.
      Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo!

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  2. Estuve de pequeño en Lanzarote y, aunque recuerdo algunas cosas, creo que voy a necesitar un recordatorio más experiencial. Me lo pide la piel. Pau está contribuyendo a fomentar el gusto viajero a través de las inspiradoras palabras de los que le acogen.

    No sabía lo de Saramago, mira tú. Grandísima anfitriona, están poniendo el listón muy alto y eso… me gusta.

    Seguimos en el camino, un abrazo!

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    1. Pues yo no he estado nunca en Lanzarote y mi piel también me pide la experiencia de perderme por tantísimos lugares que merece la pena ser visitados. Quizás el próximo verano sea un buen momento…
      Mónica se ha sembrado. Os lo está poniendo difícil, jajaja!
      Por cierto, me encanta ese avatar. 😉
      Un abrazo!

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