Siete años de aprendizaje

Benjamín Recacha García

El 22 de enero de 2013 abrí ‘la recacha’, con una foto de la cubierta de El viaje de Pau y otra del Monte Perdido. Siete años han pasado, en los que ha habido tantos cambios en mi vida que tengo la sensación de que son muchos más. No voy a hacer balance, ni a recopilar datos, ni los artículos que considero más importantes.

Este blog hace tiempo que superó el punto de no retorno. Es decir, que puede que haya vivido épocas de mayor actividad (los primeros años publicaba casi a diario), pero no tengo intención de cerrarlo. Si alguien con mucho tiempo libre se pone a recorrer su contenido cronológicamente, se dará cuenta de que ha ido evolucionando (o dando bandazos) en función de mi evolución vital (o mis bandazos).

Siempre tuve claro que aquí iba a expresarme tal como soy, que no quería dar una imagen determinada “por si…” o “para…” Lo que escribiera en ‘la recacha’ tenía que ser un reflejo de mí. Y así ha sido durante estos siete años. Seguir leyendo «Siete años de aprendizaje»

Amarillo, rojo y azul

Escribí este texto hace unos días con la idea de participar en un concurso de relatos cortos de terror por Internet, pero unos problemas técnicos con la plataforma donde debía subirlo (o con mi ordenador) me han impedido hacerlo, así que lo he colgado en ‘Salto al reverso’, donde nunca he tenido problemas técnicos para compartir mis creaciones. De todas formas, tampoco iba a ganar.
Ya me diréis si la historia, al menos, resulta algo inquietante…

Avatar de Benjamín Recacha GarcíaBLOG SALTO AL REVERSO

Anciano Imagen libre de derechos obtenida en Pixabay.   Autor: omaralnahi

El abuelo le da miedo. Los domingos Luna se hace la dormida, con la esperanza de que mamá olvidará la visita a la residencia, pero siempre se acuerda. «Verte lo pone contento», le dice. Sin embargo, Luna nunca ha visto sonreír al abuelo, ni hablar; ni siquiera una señal de reconocimiento en su expresión vacía.

El autobús las deja frente al viejo recinto de muros grises que dan a un jardín instalado en un otoño perpetuo, sin flores ni pájaros. Luna agarra fuerte la mano de mamá.

—Hija, estás helada.

Y rígida, como cada domingo.

Mamá pulsa el timbre. Mientras esperan, Luna huele la humedad. Imagina que así debe oler una casa abandonada y oscura, pero en la residencia hay mucha gente.

Se pregunta por qué si el abuelo es alguien a quien hay que querer, vive en una casa con…

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