La emocionante magia de los libros con alma

#librosqueimportan
Momento de relax en “Libros que importan”. Nuria hace unas fotos buenísimas.

Esta mañana me he emocionado gracias a los libros. No por nada que yo haya leído, sino por la magia tan maravillosa que un puñado de hojas encuadernadas y envueltas para regalo son capaces de generar.

Ha sido una magia tan sencilla y tan limpia, que durante un par de minutos ha cautivado a todos los que éramos testigos del encantamiento sin ser conscientes entonces de que asistíamos a un momento memorable.

Desde el viernes estoy participando junto al equipo de Atrapavientos en la IV Fira de Consum Responsable i Economia Social i Solidària de Barcelona con la iniciativa «Libros que importan». Consiste en un intercambio de libros «con alma», como definió una de las personas que se acercó el sábado para informarse.

Cada participante ha de llevar, envuelto para regalo, un libro importante en su vida, por el motivo que sea, que debe explicar en una de las primeras páginas. A cambio, se lleva el libro importante de otra persona. No es un simple intercambio, pues no vale desprenderse de los ejemplares que nos estorban en la librería; la gracia está en la dedicatoria.

Ya veis que se trata de una idea muy sencilla, que a Atrapavientos se le ocurrió poner en marcha en Zaragoza hace dos años, y, tras el éxito abrumador de las dos primeras ediciones, la ha empezado a exportar a otras ciudades. De hecho, ha llamado tanto la atención, que durante estos días se ha confirmado que en 2019 habrá «Libros que importan» en México y se está concretando organizarlo también en varias ciudades de Reino Unido.

Jorge y Mike, dos de las almas de Atrapavientos, me han contado montones de anécdotas de las ediciones de Zaragoza (del 26 al 30 de diciembre se celebra la tercera), tan deliciosas como la vivida este domingo en Barcelona.

Una mujer ha traído su libro y, tras rellenar la ficha con los datos más significativos, le tocaba elegir el que se llevaría a cambio. Como pasa siempre, le costaba decidirse. Todos los paquetes, tan bien envueltos, resultan atractivos. Yo le explicaba las diferentes opciones: adulto castellano, adulto catalán, juvenil castellano, juvenil catalán… «Y una niña acaba de traer aquel, que ha marcado para todas las franjas de edad menos la de adolescentes». Se trataba de un sobre grande de color amarillo, que inmediatamente ha atraído su atención. «Me voy a arriesgar», ha resuelto. A diferencia de otros participantes, lo ha querido descubrir allí mismo.

Mientras abría el sobre, me he dado cuenta de que a unos metros de distancia la niña asistía a la escena junto a su madre. Después de dejar sus libros, las habían entretenido tomándoles declaraciones para la televisión. La pequeña estaba expectante a la reacción de su amiga invisible.

El libro era Raspall, uno de los cuentos ilustrados de Pere Calders. La chica lo ha abierto, en busca de la dedicatoria, una frase preciosa que lamento no recordar exacta. Venía a decir que celebraba la magia de la lectura. Y magia es lo que ha ocurrido a continuación.

«Mira, la niña que lo ha traído está allí», le he indicado. Y cuando han cruzado sus miradas, la pequeña se ha acercado, feliz de que su libro tuviera una nueva amiga. Se han saludado con cariño, la mujer le ha dado las gracias, y yo creo que todos los presentes nos hemos emocionado.

 

Pensaba explicarlo en un post en Facebook, sin más; pero después de tantas cosas negativas que nos abruman, sentía que algo tan sencillo y a la vez tan poderoso, tan significativo sobre la naturaleza humana, merecía ser considerado con la misma importancia que lo que nos empuja a perder la esperanza en la humanidad.

Intercambiar libros importantes, el de una niña de nueve años y el de una mujer de cuarenta, el de un chaval de quince y el de una abuela de setenta, el de un hombre de cincuenta y el de una chica de veintidós, es un gesto sencillo, que, sin embargo, contiene una carga muy potente de esperanza en las personas.

Porque el intercambio en sí no es lo más significativo. Tendríais que ver cómo se iluminan los rostros cuando les explico que hay que escribir el motivo por el que el libro es importante, y que a cambio recibirán el libro dedicado de otra persona. Eso lo cambia todo. Automáticamente, los mecanismos de la memoria se activan en busca de los recuerdos memorables relacionados con la lectura. Queremos hacer partícipe a un amigo invisible desconocido de nuestras vivencias, que comprenda por qué ese libro es memorable.

Esos dos minutos de magia en torno al libro importante de una niña son la metáfora del mundo que podríamos construir y que, sin embargo, no nos atrevemos a imaginar.

Brindo por los «libros que importan».

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