Centrifugando recuerdos (XXVI)

Aunque le tenga que robar horas al sueño para escribir, Centrifugando recuerdos sigue adelante, y aunque me resulte imposible mantener la periodicidad semanal, mi compromiso con la historia de Sara y Luis es ya inquebrantable. Hay mucho que explicar todavía, episodios tan intensos como el que os presento hoy, como el implacable sol de Granada, como la feroz tormenta que se desencadena durante el encuentro de los dos jóvenes a los pies de la Alhambra, como la guitarra inigualable de Jimi Hendrix…

SALTO AL REVERSO

Imagen libre de derechos obtenida en pixabay.com

(Los capítulos anteriores los puedes leer aquí)

Unos metros más adelante, Sara se sienta en un murete, junto al busto de piedra de un león. Aún no ha pasado un día completo desde que se despidió de la vieja estatua.

—Es impresionante, ¿verdad?

Luis se sienta a su lado.

—El qué, ¿tu vestido? —pregunta, en un nuevo arranque de atrevimiento espontáneo.

Sara ríe y se lo queda mirando. Está muy cerca. «Bésalo», se oye pensar. «Calla, ¿estás loca?», se reprocha con poca convicción. Luis parece captar el impulso reprimido de ella y eso lo envalentona. «Bésala, te lo está pidiendo», pero tarda demasiado en decidirse. Sara se aparta un poco y dirige su atención a la Alhambra, omnipresente.

—Me refiero a esa maravilla.

Luis cierra los ojos un momento. «Tienes que decirle lo que sientes. No has venido hasta aquí para tontear…

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3 thoughts on “Centrifugando recuerdos (XXVI)

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